Studium. Filosofía y Teología. Vol. XXIXI 57 (2026) 139-171

ISSN 0329-8930 - ISSNL 2591-426X

 

Inteligencia artificial: ¿epistemología extractiva y reduccionismo ontológico?

Auscultando el derecho a la intimidad en cinco empresas líderes

 

Artificial Intelligence: Extractive Epistemology and Ontological Reductionism?

Examining the Right to Privacy in Five Leading Companies

 

Diego Hernán Varón-Rojas

Universidad del Valle, Cali, Colombia

diegovaron721@yahoo.es

ORCID: 0000-0001-7167-094X

 

DOI: https://doi.org/10.53439/stdfyt57.29.2026.139-171

 

Resumen: El artículo examina las acciones desarrolladas por las empresas dedicadas a la producción de IA desde una perspectiva epistemológica, ontológica y ética y se pregunta por las acciones desarrolladas para proteger la intimidad. La regulación de los Estados y el control de la sociedad civil requieren de la responsabilidad de las empresas para proteger este derecho. El sistema educativo debe incrementar esfuerzos para la formación ética y reflexibilidad de los futuros directivos y trabajadores de las industrias dedicadas a la producción de IA, fomentando la reafirmación de la especificidad en la especie humana.

 

Palabras clave: derecho a la intimidad, empresas de tecnología, extractivismo epistemológico, reduccionismo ontológico

 

Abstract: This article examines the actions undertaken by companies dedicated to the development of AI from an epistemological, ontological, and ethical perspective, and inquiries into the measures implemented to protect privacy. State regulation and civil society oversight require corporate responsibility in safeguarding this right. The education system must intensify efforts toward the ethical formation and reflexivity of future executives and workers in industries devoted to AI production, fostering the reaffirmation of the specificity of the human species.

 

Keywords: right to privacy, technology companies, epistemological extractivism, ontological reductionism

 

Recibido: 12/11/2025

Aceptado: 13/04/2026

Introducción

 

Hay que ser muy cuidadosos para no caer en la esclavitud de las tecnologías, y hoy nos enfrentamos a la inteligencia artificial, que nos va a embrujar, a esclavizar y va a controlar nuestras vidas (Han, 2025)

 

Entre los diez principios básicos que conforman el enfoque de la ética aplicada para la inteligencia artificial (IA) propuesto por la UNESCO se encuentra la protección de los derechos humanos y la dignidad. Es la piedra angular de las recomendaciones para el avance de principios fundamentales como la transparencia y la equidad (Ramos, 2023). El Derecho Internacional debe ser el principal marco jurídico para la regulación universal de la IA (Carrillo, 2020). ¿Se protegen los datos de las personas y se promociona la privacidad a lo largo de todo el ciclo de vida? ¿O se propician comportamientos instrumentalizados que motivan la aplicación de epistemologías extractivas y reduccionismo ontológico por parte de las empresas dedicadas a la producción de IA en contextos de guerra comercial?[1]

La protección de la intimidad y la privacidad se generó hace más de ciento treinta y cinco años. En 1890, los jueces Samuel D. Warren y Louis Brandeis señalaron que la privacidad es “el derecho de no ser molestado” y se enfocaron en proteger a las personas individuales, como respuesta a los desarrollos tecnológicos de ese entonces, asociados con la fotografía y los “medios amarillistas” (Saldaña, 2012). El temor de los seres humanos por perder el control de sus datos mediante la tecnología inspiró esta promulgación. En la actualidad, los Estados buscan proteger información presente en sistemas de comunicación privada, que incluye la telefonía fija y móvil, el correo electrónico, entre otros medios que requieren datos personales sensibles, vinculados con las relaciones sociales, la salud, las finanzas, etc. El control de este derecho no solo está en manos de organizaciones del Estado y los ciudadanos. La responsabilidad compartida requiere incluir a las empresas.

Ponce-Cedeño et al., (2023) analizan la relación entre IA y el derecho a la intimidad/privacidad, concluyendo que el abuso “puede generar un entorno en el cual los Estados, las organizaciones empresariales e incluso otras personas, rastreen, predigan o manipulen el comportamiento de los ciudadanos de todo el mundo en un grado sin precedentes” (p. 91). Complementario a la normativa que implementan los Estados, se debe trabajar por estrategias éticas que los líderes y directivos de las empresas respeten. De hecho, se reconoce públicamente estas faltas. La realización de un inocente test de personalidad en la red social Facebook derivó en acusaciones de robo de datos, interferencia política y chantaje.

Infringir las leyes orientadas a la protección del derecho a la intimidad permitió que una organización como Facebook fuese sancionada con una multa histórica de 1.200 millones de euros, además de la prohibición temporal de transferir datos de usuarios europeos fuera de su territorio (Terán Haughey, 2023). Los efectos no se restringieron a pagar la multa, también ocasionaron impactos en la reputación e imagen corporativa. Esto significó que, en un día, la red social perdió US$37.000 millones por este escándalo (BBC, 2018). Habría que considerar también las réplicas que tuvo en diferentes campañas políticas del mundo, incluyendo a los países de América Latina. La sanción social también tuvo un alto costo: Películas como 100 cosas recrean situaciones semejantes (Esteves, 2022). Sin mencionar las posibles multas si se logra evidenciar que Meta no limitó el acceso de menores de edad a sus plataformas Instagram y Facebook.

Es necesario resaltar los efectos que causa la IA y el establecimiento de cambios que proclaman el advenimiento de un nuevo orden social. Su desarrollo y aplicación puede estar vinculado con prácticas discriminatorias, aumento del desempleo, riesgos en la seguridad, con sus consecuencias en la democracia y en la violación del derecho a la intimidad por medio de la filtración a la privacidad (Huang et al., 2022; Tripathi & Kumar, 2025). Otras perspectivas más desalentadoras prevén la conducción de hostilidades, la manipulación de la información, el desarrollo de nuevas armas y métodos de combate (Vigevano, 2021). Muchos de los creadores de IA prevén cambios sustanciales en las profesiones que hoy conocemos, y la necesidad de una adaptación inmediata antes de que lleguen los aumentos en las tasas de desempleo, para quienes dudan de su poder desestructurador (Varón-Rojas en Marfil Centro de Investigación, 2023; Varma et al., 2023). La ausencia de una conducta empresarial ética, altos niveles de corrupción y mala gobernanza oficial son las principales barreras que enfrenta la implementación de la IA (Diab, 2021).

Este artículo examina la posible aplicación de la epistemología extractiva y el reduccionismo ontológico[2] por parte de cinco empresas dedicadas a la producción de IA en contextos de guerra comercial. Para dar respuesta al objetivo, se divide en cuatro partes. En la primera se propone una reflexión epistemológica y ontológica siguiendo autores como Hans Jonas (1995), Byung-Chul Han (2021), Luciano Floridi (2023) y Yuval Harari (2024). Sus aportes permiten articular un marco crítico para la reflexión planteada. En la segunda parte se presenta la metodología usada para la investigación. En la tercera parte se realiza revisión de fuentes documentales sobre las empresas IBM, Samsung, Intel, Microsoft y Tencent. Finalmente se concluye que las empresas evitan caer en una epistemología extractiva y reduccionismo ontológico para resguardar su imagen, sin embargo, dadas las condiciones de guerra comercial, los datos personales terminan convertidos en dispositivos de poder y control, amenazando las libertades individuales y con esto la posibilidad de nuevos totalitarismos.

 

Epistemología extractiva y reduccionismo ontológico

 

La tecnología no es un simple conglomerado de dispositivos ingeniosos, sino que ésta revela aspectos fundamentales sobre nuestra existencia (Bakewell, 2015; Arboccó de los Heros y Ross Audureau, 2021). Hans Jonas (1903-1993), discípulo de Martín Heidegger, profundizó en el “principio de responsabilidad”, dando luces a su “ética futura”, que buscaba incluir imperativos categóricos para la “civilización tecnológica” (2014). Inspirado en el imperativo ético de Immanuel Kant, planteó la actualización del principio: “obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la tierra” (Jonas, 1995, p. 39).

El pensador se enfrentó a Heidegger y reflexionó sobre la inmortalidad y el temperamento moderno. Para Jonas, la supervivencia humana depende de los esfuerzos conjuntos que buscan cuidar nuestro planeta y que permitan la existencia de generaciones no nacidas. Desde la segunda mitad del siglo XX se ha generado un gran cambio en la relación del ser humano con la naturaleza, acelerada por los desarrollos tecnocientíficos que impactan a la sociedad de masas. La expansión de las ciudades trae consigo nuevos problemas ecológicos. A esto se le suma que la humanidad se vea amenazada directamente, con la aparición de armas nucleares, químicas y biológicas, así como la manipulación artificial de la vida (Di Paolo, 2005).

La IA como fenómeno filosófico ha sido analizada desde puntos de vista epistémicos, ontológicos y éticos. Se reconocen avances significativos a mediados del siglo XX con las preguntas formuladas a partir de los sistemas de información. Científicos y especialistas como Alan Turing, John McCarthy, Norbert Wiener, John von Neumann, Warren MaCulloch, entre otros, cuestionaron el pensamiento autónomo de las máquinas, avanzando sobre la representación formal del conocimiento. Concretamente, se preguntaron si el procesamiento matemático de la información podía equipararse con el pensamiento humano y propiciaron desarrollos de lo que hoy se conoce como IA (Rendueles y Dreher, 2007; Martínez Barrera, 2023; Román-Acosta, 2024).

Los sistemas de información permiten redefinir criterios centrales de la epistemología incluyendo la pregunta: cómo se produce, valida y socializa el conocimiento. Se han vuelto recurrentes reflexiones sobre los sesgos, las discriminaciones, las desigualdades, los límites y las consecuencias que genera en cuanto al poder y la cultura. La expansión de la IA generativa empieza a florecer y dar frutos, capaz de crear contenido a partir de datos previos, reforzando la creencia equívoca de que estas tecnologías superan el razonamiento humano, y muestran la verdad revelada. Se incrementa el riesgo de difundir desinformación y estereotipos negativos entre los incautos (Ramírez Autrán, 2023; Silva Monsalve, 2025). La IA está transformando drásticamente las bases de la epistemología y ontológicas con la aparición de “nuevos paradigmas tecnológicos” (Pérez Palencia, 2024, p. 11238).

En el desarrollo de la ciencia moderna, el conocimiento se concibió como el dominio de la naturaleza y la extracción de leyes universales. Si bien el concepto de extractivismo intelectual, cognitivo o epistémico se desarrolla en la actualidad, uno de los motivadores fue Michael Foucault, quien demostró que todo saber implica relaciones de poder. Durante la expansión europea, la dominación colonial y el surgimiento del capitalismo influyeron en la apropiación de conocimientos locales. Ramón Grosfoguel (2016) se aventura a señalar que el extractivismo epistemológico y el ontológico, generaron las condiciones para el desarrollo del extractivismo económico. La epistemología extractiva busca extraer ideas, así como se extraen recursos naturales, para ser colonizados mediante la incorporación al interior “de la cultura y la episteme occidental” (p. 132). Este tipo de extractivismo se apoya en el saqueo de ideas para mercadearlas y transformarlas en capital económico. En el capitalismo digital, se puede preguntar si recursos como los datos personales, que operan por medio de plataformas, configuran las nuevas relaciones de poder monopolizado por las empresas generadoras de IA.

Por otro lado, el reduccionismo ontológico se configura históricamente desde el atomismo y el mecanicismo moderno hasta su forma contemporánea en la digitalización del mundo. La complejidad de lo real es progresivamente traducida a unidades simplificadas, materiales, físicas o informacionales, susceptibles de control y cálculo. Recordando a Martín Heidegger, el ser humano ha sido reducido a un recurso. La filosofía analítica de la mente y la ontología formal constituyen dos tradiciones clave para comprender los debates contemporáneos sobre el reduccionismo. Mientras la primera se centra en problemas como la conciencia, la intencionalidad y la relación mente-cuerpo, la segunda busca establecer marcos rigurosos para describir las categorías fundamentales del ser (Gómez-Tabares, 2023). En su intersección, ambas han contribuido a la formulación de modelos que, en muchos casos, tienden a resaltar el reduccionismo ontológico, especialmente cuando la mente es concebida como un sistema computacional o una realidad que es traducida a estructuras formales susceptibles de procesamiento.

En este sentido, la IA redefine criterios centrales de la ontología. Varias de sus preguntas indagan qué tipos de seres existen y cómo se relacionan estas entidades. Algunas de las críticas que se le hace desde la ontología incluyen su reduccionismo, la producción de mundos, el desplazamiento del humano y la ontología instrumental. Se le acusa de reducir a las personas en datos o patrones estadísticos, de forma que el mundo se restringe a una base de datos. De ahí la necesidad de estudiar los códigos de ética de las empresas productoras, indagando si se prioriza el respeto a los datos personales (Varón-Rojas, 2025). Se considera el internet, las redes sociales y la IA como un conjunto de técnicas desarrolladas por el capitalismo neoliberal (Han, 2021).

La búsqueda de una nueva realidad, diseñada también por los productores de tecnología, ha aportado a la construcción de un mundo híbrido. Floridi (2023) llamó a esta situación onlife, caracterizada por la forma en que el desarrollo tecnológico tiene su propio rumbo aislado de los intereses de la humanidad. A la ilusión de la objetividad y la falsa neutralidad algorítmica que encubre las relaciones de poder, se suma el conocimiento sin comprensión. Más allá de este asunto, algunos investigadores señalan el aumento de la distancia entre la capacidad de predecir y la de comprender, poniendo en riesgo el fundamento del proyecto científico, al evidenciar un posible límite en el que ambas dimensiones resultan disociadas (Cuellar Rodríguez, 2023; Lozano Ortega, 2024).

Las empresas contratan especialistas que programan y usan algoritmos para representar la realidad. Terminan generando una gran influencia en la clasificación, ordenamiento y decisión sobre lo que existe. Estas técnicas desarrolladas en el nuevo capitalismo, buscan potencializar al máximo la fuerza de producción, desplazado al ser humano hasta el punto que se proyecta como “esclavizado” (Rodil, 2025). La frontera entre lo humano y la técnica se ha vuelto porosa, incluso se prevé que esto permitirá avanzar en la destrucción de la vida misma: “el poder se ha vuelto autónomo, mientras que sus promesas se han convertido en una amenaza y sus salvadoras perspectivas se han transformado en un apocalipsis” (Jonas, 1995, p. 202).

Muchas empresas ocultan el proceso para llegar a resultados excepcionales de su precisión. La IA está siendo diseñada por personas con ideas preconcebidas y prejuicios, como fobias y bajo sentido existencial. Se financian y controlan estrechamente por “corporaciones privadas o públicas con intereses no siempre confesables” (Cuellar, 2023, p. 385). No obstante, algunos trabajos exaltan el aumento de la productividad. Invitan a hacer uso de la IA para “apoyar a los estudios organizacionales”, ampliando el espectro de investigación en trabajos que antes podían tardar meses y años, pero que ahora “pueden ser desarrollados en menos tiempo, incluso en horas”. Pese a esta visión positiva, se requiere conciencia sobre los diversos desafíos y consideraciones éticas de la IA (Floridi & Taddeo, 2016). La recolección y análisis de grandes volúmenes de datos personales “requieren medidas estrictas para proteger la privacidad y la confidencialidad de los individuos” (Lozano et al., 2024, p. 42).

En los últimos años han surgido numerosas directrices éticas desde la academia, la industria, el gobierno y la sociedad civil. Algunos enfatizan las demandas para aumentar las regulaciones de los Estados. Los ciudadanos[3] desean saber qué tecnologías son implementadas por las empresas, y cómo estas dan respuestas a los numerosos desafíos (Du & Xie, 2021). Muchos coinciden en que los gobiernos deben establecer marcos normativos, adecuados para la protección de datos. Yoshua Bengio y Yann LeCun, padrinos de la IA, se suman a la necesidad de establecer regulaciones estrictas y controles para evitar usos indebidos de la tecnología: “desde la manipulación de información hasta el desarrollo de sistemas autónomos peligrosos, los expertos coinciden en que la humanidad debe prepararse para los posibles impactos negativos de esta tecnología (El cronista, 2025). Se requieren auditorias que revisen prácticas inadecuadas, inmorales, antiéticas e ilegales, cuya gobernanza ponga en evidencia casos como el recordado Cambridge Analytica y semejantes, que aparecen en diversos documentales, películas, y materiales de estudio (BBC, 2018; Schneble et al., 2018; Kanakia et al., 2019).

En diciembre de 2014, el científico Stephen Hawking predijo que “La inteligencia artificial augura el fin de la raza humana” (BBC, 2014). Algunas interpretaciones más esperanzadoras sobre las tecnologías del futuro plantean que no se trataría de la extinción de nuestra especie Homo sapiens-sapiens, sino la entrada de una nueva forma de esclavitud centrada en la eliminación de la singularidad e individualidad. Nueve años después, en marzo de 2023, se publicó en el sitio web del Future of Life Institute una carta abierta que instaba a detener su desarrollo[4]. El documento señaló: “La IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra y debería planificarse y gestionarse con el cuidado y los recursos adecuados”. Se incluyó la inquietante pregunta: ¿Deberíamos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización? La carta fue firmada por muchos directores ejecutivos y académicos influyentes como Steve Wozniak, Max Tegmark y Yuval Noah Harari (Barrero Salinas, 2024).

El historiador israelí Yuval Noah Harari (2024) advierte sobre los peligros de que la tecnología actual nos conduzca a nuevas formas de totalitarismo debido al poder de los algoritmos. En países democráticos empresas como Google, Facebook y Amazon han logrado imponer un monopolio en sus ámbitos, debido a que “la IA inclina la balanza en favor de los gigantes de la tecnología” (p. 406). El filósofo esloveno Slavoj Zizek (2023) señala que con el surgimiento de poderosos chatbots, se puede generar también la muerte de la ironía y la desaparición de los matices que caracterizan el pensamiento humano, emergiendo de esta forma “la idiotez artificial”. Se requieren trabajos que indaguen sobre los esfuerzos realizados por empresas dedicadas al desarrollo de la IA para proteger la intimidad, asumiendo posturas críticas sobre la ética, la epistemología y la ontología.

Para cerrar este apartado teórico, las nociones de epistemología extractiva y reduccionismo ontológico no emergen como conceptos aislados, sino que son el resultado de largas discusiones sobre las maneras de concebir el conocimiento y el ser. La epistemología extractiva hunde sus raíces en la racionalidad moderna, la colonialidad del saber y las economías contemporáneas de datos, develando la lógica en las relaciones de poder para apropiarse y valorizar saberes. El reduccionismo ontológico se desarrolla desde el atomismo clásico y el mecanicismo moderno hasta su expresión actual en la digitalización de la realidad. Ambos conceptos convergen en el presente: la reducción de lo real a unidades cuantificables posibilita su extracción, circulación y explotación, evidenciando la imbricación entre ética, epistemología y ontología para su reflexión sobre el capitalismo contemporáneo, con la emergencia de la IA.

 

Diseño metodológico para el estudio de empresas productoras de IA

 

¿Qué perspectiva metodológica permite estudiar los desarrollos de las empresas realizados en materia de IA? Esta pregunta, semejante a la desarrollada en el programa universitario titulado El Puente al Aire, incluye la necesidad de vincular en la reflexión, una óptica de corte fenomenológico (Varón-Rojas en Marfil Centro de Investigación, 2023). Varias investigaciones dedicadas a los estudios éticos de la IA han sido acometidas desde esta orientación. Algunos trabajos comprenden la relación entre la inteligencia emocional y la artificial, así como la influencia en el comportamiento organizacional, incluyendo orientaciones filosóficas de autores como Descartes, Husserl y Merleau-Ponty (Canbul Yaroğlu, 2025).

El creciente poder de los seres humanos mediante el uso de tecnologías en el campo de la IA requiere del examen cuidadoso de la humanidad. Asunto en el que la filosofía de Hans Jonas aporta un nuevo imperativo ético basado en la responsabilidad (Barrero Salinas, 2024). Este esfuerzo reflexivo incluyó la revisión de fuentes documentales, también se identificaron acciones concretas y respuestas ante reclamaciones realizadas por los ciudadanos. Los autores que sustentan las categorías de epistemología extractiva y reduccionismo ontológico, generando definiciones operacionales vinculadas con la tecnología y el poder, se presenta en la tabla 1.

 

Tabla 1. Categorías abordadas para el análisis de las empresas

 

Categorías

Epistemología extractiva

Reduccionismo ontológico

Autor

L. Floridi

Y. Harari

H. Jonas

B. Chul-Han

Texto

Info-ética y la responsabilidad moral

Anarquía digital (Nexus)

Principio de responsabilidad

Infocracia

Definición operacional vinculada con la tecnología / IA

Aumento de la brecha entre predictibilidad y comprensión. Se requiere de la gobernanza de la infosfera donde se incluyan a los algoritmos

Los sistemas digitales (IA, redes, algoritmos, plataformas) operan con autonomía y no logran ser controlados o comprendidos

La tecnología propicia el riesgo ontológico, que implica la destrucción de las condiciones de la vida

La IA tiende a reducir el ser humano a datos o patrones estadísticos. Amenaza con esclavizar

Definición operacional vinculada con el poder

Necesidad de responsabilidad en el diseño y uso de sistemas de IA

La tecnología actual nos lleve a nuevos totalitarismos debido al poder de los algoritmos

El poder se ha vuelto autónomo. Las promesas de la tecnología se han convertido en una amenaza

La IA es una técnica de poder desarrolladas por el capitalismo neoliberal

 

Fuente: Jonas (1995), Han (2021), Floridi (2023) y Harari (2024)

 

Auscultando el derecho a la intimidad en cinco empresas líderes de IA

 

La investigación de corte fenomenológica se soportó en la revisión de fuentes documentales. En congruencia con la preocupación epistemológica, ontológica y ética, se delimitó la búsqueda de noticias. Se identificaron trabajos sobre la forma en que las empresas abordan también la filosofía de la IA, presentando información recopilada y triangulada a partir de diversas organizaciones responsables de emitir la noticia. Se recurrió a los estudios de casos, porque brindan relatos relevantes, que, a través de su comparación, permiten realizar un examen (Stahl et al., 2022). Con el fin de emitir una conclusión, se revisaron los códigos de ética y las acciones desarrolladas por organizaciones empresariales de base tecnológica, a saber: IBM, Samsung, Intel, Microsoft y Tencent. Las empresas fueron seleccionadas por ser lideres en la producción y uso de IA[5]. El orden definido para la presentación se realizó a partir de la fecha de creación.

 

International Business Machines (IBM)

 

Entre 1880 y 1924, se dio la fusión de empresas innovadoras lideradas por Herman Hollerith y Charles Flint. Desarrollaban tecnologías fundamentales como las tarjetas perforadas, esenciales para la tabulación de datos, y se estableció la base de lo que será IBM. En 1924, CTR adoptó el nombre de International Business Machines (IBM). Entre los años 1930 y 1960, se consolidó como líder tecnológico durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, destacándose por su contribución en proyectos nacionales, como la Ley de Seguridad Social. En la década de 1960 revolucionó la industria con el System/360, una familia de computadoras compatibles que establece un nuevo estándar que marcó el inicio de la computación empresarial moderna.

En la etapa denominada “computación personal”, se introdujeron innovaciones claves como el disquete en 1971 y el IBM PC en 1981. Esta corporación enfrentó desafíos debido a la competencia y la apertura del mercado a terceros, lo que empujó a llevar a cabo una reinvención. Tras enfrentar una crisis financiera en 1993, la organización se reinventó bajo el liderazgo de Louis Gerstner, enfocándose en servicios y software. La victoria de Deep Blue sobre el jugador de ajedrez Garry Kasparov en 1997 simbolizó el retorno de IBM como líder en tecnología avanzada, con sus innovaciones en middleware y servicios integrados (Stierhoff & Davis, 1998).

IBM afirma que la ética de su IA se apoya en los principios de confianza y transparencia. Sostiene que el propósito es aumentar la inteligencia humana y los datos, y que las entradas pertenecen a sus creadores, por lo que la tecnología debe ser transparente y explicable. Expresa que los pilares de confianza son fundacionales de su ética sobre la IA, que incluyen la explicabilidad, la legitimidad, la robustez, la transparencia y la privacidad.

En octubre del 2023 el expresidente Joe Biden decretó que los proveedores de IA están obligados a someterse a pruebas de seguridad llevadas a cabo por el Estado si se estima que representa un riesgo para la seguridad nacional o la salud pública de Estados Unidos (Roose, 2023). Sin embargo ¿qué sucede con IBM?, ¿qué acciones ha desarrollado esta empresa para proteger el derecho a la intimidad?

En su reporte de impacto del 2023 afirma que la empresa es dirigida interna y externamente bajo las siguientes políticas: conductas empresariales y éticas; reciprocidad; diversidad en la fuerza de trabajo; salud y seguridad; privacidad de los datos; relaciones de negocios diversas; asuntos medioambientales; calidad; principios de los derechos humanos; estándares de empleo global; principios cognitivos; declaraciones y casos individuales.

Justina Nixon-Saintil, vicepresidenta y directora de impacto de IBM afirma:

 

At IBM, we believe technology is a catalyst to unlock new and more powerful ways to make a positive impact. Innovation can address evolving demands and create a better future as new ethical, societal and environmental challenges arise. […] We continue to focus on making a lasting impact by using the power of technology, such as Artificial Intelligence [En IBM, creemos que la tecnología es un catalizador para descubrir formas nuevas y más poderosas de generar un impacto positivo. La innovación puede abordar demandas cambiantes y crear un futuro mejor a medida que surgen nuevos desafíos éticos, sociales y ambientales […] Seguimos enfocándonos en generar un impacto duradero mediante el uso del poder de la tecnología, como la Inteligencia Artificial]. (IBM, 2023)

 

Un ejemplo de su aplicación corresponde al caso de Watson Health, donde IBM emplea datos médicos para desarrollar herramientas que promuevan avances en el ámbito de la salud. La empresa asegura que toda la información utilizada está completamente anonimizada, protegiendo la privacidad de los pacientes mientras contribuye al bienestar colectivo. Además, IBM ha tomado decisiones éticas significativas, como no desarrollar ni comercializar tecnologías de reconocimiento facial que puedan usarse para vigilancia masiva o violaciones de derechos humanos (Price, 2023).

De acuerdo con Jonas (1995), en el caso Watson Health se evidencia una forma de extractivismo epistemológico en la medida en que los datos médicos, producidos en contextos clínicos y vitales específicos, son abstraídos, anonimizados y reconfigurados como insumos para sistemas de IA, desplazando el control del conocimiento desde los pacientes hacia la corporación. La tecnología genera un riesgo ontológico, que implica la apropiación de las condiciones de la vida. Las políticas éticas de IBM no eliminan el extractivismo epistémico, sino que lo regulan y legitiman, permitiendo su continuidad bajo un marco de responsabilidad corporativa. IBM encarna una forma de extractivismo regulado éticamente, donde la empresa reconoce riesgos y establece límites, pero sin cuestionar las bases ontológicas y epistemológicas de la economía de datos.

Por otro lado, se observa un reduccionismo ontológico al transformar la complejidad del proceso salud-enfermedad en datos cuantificables, susceptibles de ser procesados algorítmicamente, dejando por fuera dimensiones subjetivas y contextuales de la experiencia humana. Apoyado en Floridi (2023), IBM tendría la necesidad de ser responsable en el diseño y el uso de sistemas de IA. Siguiendo a Harari (2024), este nuevo poder de los algoritmos amenaza con formar nuevos totalitarismos. Este asunto nos recuerda el apoyo de esta empresa al poder nazi durante la segunda guerra mundial. IBM suministró a la Alemania nazi tecnología de tarjetas perforadas, por medio de la filial Dehomag, fundamental para automatizar censos, identificar judíos y organizar el trabajo esclavo en campos de concentración.

 

Samsung

 

Lee Byung-chul fundó Samsung en marzo de 1938 en Daegu, Corea del Sur. Inicialmente fue una empresa comercial dedicaba a la exportación de pescado seco, frutas y verduras hacia China y sus provincias. Una década después, el negocio se amplió adquiriendo molinos de harina y máquinas de repostería (Fernández Puig, 2016). Con el tiempo, Lee diversificó ampliando sus operaciones en sectores como seguros y textiles. Este movimiento formó parte de su visión de convertir a Samsung en una empresa líder en múltiples industrias (Aller, 2020).

A finales de la década de 1960, Samsung comenzó a expandir sus operaciones en el sector tecnológico. Entre ellas se encuentran Samsung Electronics Devices, dedicada a la producción de productos electrónicos como televisores y electrodomésticos; Samsung Electro-Mechanics, enfocada en la fabricación de componentes electrónicos y circuitos integrados, lo que fortaleció la capacidad de producción interna de la empresa; Samsung Corning, que se especializó en la fabricación de vidrio especial para dispositivos, particularmente de pantallas para teléfonos móviles y Samsung Semiconductor & Telecommunications, que se dedicó a la producción de semiconductores y componentes, áreas estratégicas para el desarrollo de la infraestructura tecnológica global (Aller, 2020). En 1987 Lee Byung-chul muere, dejando un grupo empresarial fortalecido.

El nombre Samsung en coreano significa “tres estrellas” y refleja la visión de su fundador, quien aspiraba a que su empresa se destacara como las estrellas: grandes, fuertes y duraderas. El número tres simboliza grandeza, plenitud y fortaleza, mientras que las estrellas representan lo brillante, sublime y eterno. Samsung considera que basarse en valores sólidos es fundamental para lograr un buen desempeño (Zelada de la Torre, 2019). Junto con el estricto código de conducta, formaron el núcleo que acompaña la toma de decisiones. Su visión es actuar responsablemente como una empresa líder a nivel mundial y su visión es inspirar al mundo y crear el futuro con tecnología innovadora, creatividad y diversidad. Busca no solo liderar en tecnología, sino también inspirar al mundo y construir un futuro sustentado en la excelencia empresarial[6].

Samsung ha estado involucrado en el desarrollo de IA durante más de una década. Evidenciando el potencial transformador, ha establecido centros de investigación y desarrollo de innovación en todo el mundo, dedicados a explorar las fronteras de esta tecnología disruptiva. Sobre la protección de derecho a la intimidad, ha desarrollado diferentes iniciativas. Limita el uso de datos personales a lo estrictamente necesario para alcanzar ciertos objetivos legítimos, garantizar la conectividad y seguridad en sus dispositivos. Las herramientas como Knox Matrix y las credenciales digitales passkeys aseguran un manejo adecuado de los datos, previniendo posibles usos excesivos o no justificados, además de evaluar periódicamente los riesgos en los sistemas IA. Samsung Knox ofrece cifrado de extremo a extremo y protección contra amenazas en tiempo real, reflejando el compromiso con la seguridad, evitando diferentes vulnerabilidades que puedan comprometer la información personal (Castillo, 2024).

Samsung ha estado involucrado en acusaciones de corrupción y vínculos con la política en Corea del Sur. En 2017, Lee Jae-yong, el director de Samsung, fue condenado por cargos de soborno. Se le acusó de ofrecer dineros a la presidenta Park Geun-hye y a su confidente para obtener apoyo en una fusión de Samsung C&T y Cheil Industries. En 2021, Lee Jae-yong fue condenado a dos años y medio de prisión por corrupción (Baños, 2024). Samsung enfrenta demandas por diversos motivos como la violación de datos, diseño de pantallas y venta de productos defectuosos en los Estados Unidos (CaseGuard, 2024). Es el mayor de los chaebols, entendido como imperios familiares en la industria de Corea del Sur. 

A diferencia de IBM, específicamente con el proyecto Watson Health, el conocimiento no proviene de comunidades externas sino que, en Samsung, se basa en la vida cotidiana de los usuarios. El extractivismo epistemológico se manifiesta en la captura continua de datos generados por los usuarios a través de su amplio ecosistema de dispositivos inteligentes, donde la vida cotidiana, que incluye hábitos, interacciones y decisiones, se transforman en insumos para el desarrollo de sistemas de IA. Siguiendo a Han (2021) está latente la amenaza de reducir el ser humano a datos o patrones estadísticos. Aunque la empresa enfatiza políticas de privacidad y seguridad mediante tecnologías como Knox, estas operan más como mecanismos de regulación y legitimación que como cuestionamientos a la apropiación del conocimiento. En cierta forma, la seguridad protege el dato, pero no cuestiona su apropiación.

Este proceso se sustenta en un reduccionismo ontológico que traduce la complejidad de la experiencia humana en información cuantificable y procesable, reduciendo al sujeto a un conjunto de datos, credenciales e interacciones medibles. En relación con Floridi (2023), se requiere con urgencia la gobernanza de la infosfera. De este modo, la optimización tecnológica de la vida cotidiana no solo hace posible la extracción de conocimiento, sino que la naturaliza, evidenciando la imbricación entre reducción ontológica y extracción epistemológica propia del capitalismo digital que requiere de control.

 

Integrated Electronics - Intel

 

Intel Corporation es una empresa de tecnología fundada en 1968 por Gordon Moore y Robert Noyce. Los dos eran ingenieros con experiencia en la industria de los semiconductores, que trabajaron en Fairchild Semiconductor, una de las empresas pioneras en el desarrollo de circuitos integrados. Es responsable de ser la mayor fabricante del mundo. Creadora de la serie de procesadores X86, los más usados en la mayoría de las computadoras personales. Su nombre “Intel” proviene de “Integrated Electronics”, reflejando el propósito de la compañía, que es crear tecnología que cambia el mundo y mejora la vida de todas las personas del planeta[7]. Opera a nivel global en más de cincuenta países a través de oficinas, centros de investigación y plantas de fabricación. Su sede principal se encuentra en Santa Clara, California.

En la página oficial se promulga: “Nuestros valores guían la forma en que tomamos decisiones, nos tratamos entre nosotros y servimos a nuestros clientes. Más que simples palabras, nuestros valores son el hilo conductor que nos une”[8]. Esto refleja el compromiso que se han impuesto para cumplir. Como es una empresa influyente en el desarrollo de hardware, software e IA, Intel tiene responsabilidad de establecer estándares éticos y de seguridad.

Menciona también su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Se establece que: “el respeto se encuentra arraigado en nuestros valores y se aplica en cualquier lugar en que realicemos actividades comerciales” (Intel Corporation, 2009). Como evidencia de lo anterior, se podría mencionar que Intel cumple con el principio de garantizar la protección de los derechos humanos, al igual que la proporcionalidad e inocuidad, ya que invierten fuertemente en la investigación y testeo para que sus productos sean seguros de utilizar.

Esta compañía se ha comprometido con la seguridad de sus usuarios, protegiendo la intimidad por medio del almacenamiento y tratamiento seguro de datos. En la actualidad, cualquier empresa es susceptible de un posible ciberataque, tal como fue el caso de Intel. En el año 2020, alrededor de 20GB de archivos confidenciales de la compañía fueron robados por crackers. Aparentemente no fue significativo, pero pudo contener códigos de acceso importantes, lo cual supone un riesgo a la privacidad y seguridad de sus usuarios (Gómez Torres, 2020).

El uso de su tecnología en la industria militar cuestiona su integridad. Al apoyar directa o indirectamente a cualquier grupo militar, supone la imposibilidad de vivir en sociedades pacíficas. Esto es evidente por lo menos en la relación de Intel con el ejército americano, que aprobó un préstamo de 3.5 billones de dólares para el desarrollo de chips (Meenaktshi & Adler, 2024). Intel no está involucrada directamente con la industria de la guerra, asunto que se cuestiona al proveer recursos necesarios como microchips y software para que esta industria siga a flote. Esto hace que la empresa sea cuestionada por su validez y autoridad ética frente a los consumidores.

Intel ha estado en las noticias por sus esfuerzos para mejorar la transparencia y responsabilidad en el uso de la IA. La empresa ha colaborado con otras compañías tecnológicas para establecer estándares éticos y ha desarrollado tecnologías avanzadas para protegerse de ciberataques. Además, Intel ha sido proactiva en abordar los sesgos en la IA mediante la promoción de la inclusión y diversidad en sus equipos de desarrollo, y en los datos utilizados para entrenar algoritmos. Estas iniciativas son parte de la estrategia de Intel para asegurar que sus tecnologías de IA se utilicen de manera ética y beneficiosa para la sociedad (Tech News, 2021).

En el caso de Intel, el extractivismo epistemológico no se manifiesta principalmente en la captura directa de datos, sino en un nivel infraestructural, al proveer los microprocesadores y arquitecturas que hacen posible el procesamiento masivo de información a escala global. En coherencia con Jonas (1995) las promesas de la tecnología se han convertido en una amenaza. De este modo, la empresa participa indirectamente en la apropiación y valorización del conocimiento, al habilitar ecosistemas digitales donde los datos son continuamente extraídos y transformados en valor.

También se sustenta en el reduccionismo ontológico inscrito en la propia lógica del hardware, que traduce la complejidad de lo real a unidades binarias y estructuras computacionales, bajo el supuesto de que toda forma de existencia puede ser codificada, procesada y optimizada. Así, aunque Intel promueve principios de seguridad, derechos humanos y ética en la inteligencia artificial, estos operan dentro de un marco que no cuestiona la reducción de la realidad a información ni su explotación sistemática, evidenciando la imbricación entre infraestructura tecnológica, ontología y poder del capitalismo digital. Se refleja la idea expresada por Han (2021) y otros, donde se reconoce que la IA es una técnica de poder desarrolladas por el capitalismo neoliberal.

 

Microsoft

 

Hacia 1975, dos jóvenes visionarios fundaron una empresa que influiría en la historia. Paul Allen y Bill Gates, dos jóvenes apasionados por la tecnología, compartían un sueño revolucionario: llevar las computadoras personales a cada hogar y oficina. Esta visión dio origen a Microsoft. Inspirados por el Altair 8800 que vieron en Popular Electronics, crearon un intérprete BASIC usando un simulador desarrollado por Allen. Su código funcionó perfectamente en el primer intento, marcando el inicio de su éxito. El verdadero despegue llegó en la década de los 80´s con MS-DOS, fruto de su crucial alianza con IBM. Este sistema operativo se convirtió rápidamente en el estándar de la industria. En 1985 lanzaron Windows, inicialmente una interfaz gráfica para MS-DOS, que evolucionaría hasta convertirse en el sistema operativo dominante. La introducción de Microsoft Office en 1989, con sus programas esenciales Word, Excel y PowerPoint, consolidó definitivamente la posición de la empresa como líder en software (Rautenstrauch, 2024).

Microsoft ha posicionado la IA como la tecnología definitoria durante los últimos seis años. Su visión integra la IA en todos sus productos, guiada por principios fundamentales: equidad, confiabilidad, seguridad, privacidad, inclusión y transparencia. La compañía promueve un desarrollo responsable de la IA, reconociendo que, aunque existen riesgos inherentes, su compromiso es evolucionar constantemente mediante la escucha activa y el aprendizaje continuo. Busca democratizar los beneficios y aboga por marcos regulatorios globales interoperables y adaptables. Adicionalmente, participa activamente en el diálogo global entre industria, academia y sociedad civil, impulsando la creación de normas basadas en principios éticos. Su enfoque va más allá del desarrollo tecnológico: busca educar al público sobre el uso responsable de la IA, fomentando un pensamiento crítico que permita aprovechar esta tecnología como herramienta de productividad sin crear dependencia. De esta manera, la empresa no solo innova en tecnología, sino que también contribuye a formar usuarios más conscientes y responsables (Rodríguez, 2023).

Microsoft lidera la investigación en IA a través de equipos multidisciplinarios que trabajan globalmente, logrando avances significativos en reconocimiento de voz, traducción automática, procesamiento de imágenes y comprensión del lenguaje natural. Sin embargo, su visión es utilizar la IA como herramienta para enfrentar los grandes desafíos globales. La empresa aplica la IA en proyectos de alto impacto social, que incluye mapeo de asentamientos humanos para prevención de desastres naturales, evaluación de estructuras en India para mejorar la respuesta ante catástrofes, monitoreo global de instalaciones de energía renovable y desarrollo de herramientas de código abierto para agricultura sustentable.

Mediante la combinación de financiamiento, tecnología y experiencia, Microsoft impulsa iniciativas que abordan desafíos críticos como la accesibilidad digital, la equidad, la sustentabilidad ambiental, los derechos humanos, la salud pública y la seguridad alimentaria. La IA tiene dos principales aspectos relacionados con la privacidad. Primero en sí misma tiene la capacidad de tomar decisiones autónomas, y segundo es que en la mayoría de IA’s incluyendo Copilot de Microsoft, tienen un sistema que se va desarrollando a medida que se le proporciona información y genera experiencia (Morales, 2020).

La UNESCO y Microsoft han firmado un acuerdo de colaboración para impulsar la IA responsable y el desarrollo de iniciativas conjuntas que promuevan e implementen los principios de la Recomendación sobre la Ética de la IA (Microsoft Prensa, 2013). Ha desarrollado un modelo responsable que tiene varios componentes. Se expresa que, en la evolución de la IA, la privacidad y seguridad de los datos exigen una atención especial para que realicen predicciones y tomen decisiones precisas y fundamentadas sobre las personas (Microsoft Learn, 2024).

En el último año se han conocido protestas de trabajadores de Microsoft por venta de servicios de IA y nube al ejército israelí. Muchas organizaciones investigan responsabilidades del soporte tecnológico que apoyaron el genocidio en Gaza (Biesecker, 2025). Zizek (2009) recuerda que Bill Gates ha sido el icono de lo que se denomina “capitalismo sin fricciones”, caracterizando a los antiguos “hackers” (cuyas connotaciones subversivas, marginales y antisistema), que quieren perturbar “la fluidez del funcionamiento de las grandes empresas burocráticas” (p. 30). Los comunistas liberales se caracterizan por ser pragmáticos, crear y disfrutar del tiempo libre, amar las protestas estudiantiles, ser ciudadanos del mundo y ayudar a la gente mediante la responsabilidad social. George Soros representó “la explotación financiera y especulativa”, que combinó la preocupación humanitaria por las consecuencias sociales de la economía de mercado. El sistema tiene una inmensa capacidad de transformación. El capitalismo de hoy “no puede reproducirse por sí mismo, necesita la caridad extraeconómica para sostener el ciclo de reproducción social” (p. 36).

En el caso de Microsoft, el extractivismo epistemológico se manifiesta en la captura y procesamiento de grandes volúmenes de datos generados por los usuarios a través de sus plataformas de productividad y sistemas de inteligencia artificial, donde prácticas como la escritura, la comunicación y la toma de decisiones son transformadas en insumos para el entrenamiento de modelos algorítmicos. Este proceso se ve reforzado por un discurso de democratización y educación digital que amplía la base de usuarios y, con ello, la producción de datos. Microsoft ha enfrentado alertas de seguridad severas donde sus IAs fueron manipuladas para saltarse controles humanos. Se detectó una vulnerabilidad en Microsoft 365 Copilot que permitía a atacantes robar datos mediante inyección de comandos, básicamente engañando a la IA para que actuara en contra de sus protocolos de seguridad.

Esto generó miedo sobre qué tan seguros están los datos cuando una IA tiene acceso total a correos y archivos. Siguiendo a Harari (2024), la IA podría operar con autonomía, dejando a un lado el mito que afirma que no logran ser controlados para evitar una rebelión. Este modelo se sustenta en un reduccionismo ontológico que traduce la complejidad del pensamiento, el lenguaje y la experiencia humana en unidades computacionales procesables, redefiniendo la inteligencia como capacidad de cálculo y predicción. Aunque la empresa promueve principios éticos como la equidad, la transparencia y la privacidad, estos operan dentro de un marco que no cuestiona la reducción de lo humano a información ni su posterior valorización, evidenciando una forma contemporánea de articulación entre tecnología, conocimiento y poder en el capitalismo digital.

 

Tencent Holdings

 

Fue creada por Ma Huateng, también conocido como Pony Ma, quien es su director ejecutivo. Se graduó de ciencia computacional en 1993, y su primer trabajo fue escribir el código para visualizadores de páginas. Cinco años después cofundó Tencent junto con un colega en Shenzhen y su primer producto fue un programa de mensajería instantánea conocido como QQ. Para el 2004, Tencent controlaba más de dos tercios del mercado de mensajería instantánea en China (Dai et al., 2011). En el 2010, dos equipos de ingenieros compitieron para crear un nuevo producto. De allí salió WeChat, que para el año 2022 tenía más de 1.2 billones de usuarios. Al analizar su enfoque de negocio, se orienta hacia la mensajería instantánea y videojuegos, buscando beneficios en el área de las relaciones sociales virtuales[9].

Una de las primeras implementaciones de IA por parte de Tencent fue con Miying en el 2017. Es un sistema de IA con los que se pueden diagnosticar enfermedades utilizando imágenes diagnósticas. En este punto, tenía una precisión del 90% y podía cubrir cáncer de esófago, pulmón, cérvix, mama y retinopatía diabética (Global Growth Markets, 2017). Fue reconocido por el público en el 2019 y, dentro de la pandemia de COVID, permitió a los doctores identificar esta enfermedad en dos segundos, siendo galardonado por el Foro Económico Mundial (Li & Zafar, 2020).

Hunyuan es el nuevo generador de videos con IA de código abierto. Es el rival directo de Chat GPT propuesto por Tencent a inicios del 2024 y disponible en la nube de Tencent Cloud. Permite la creación de imágenes, redacción, reconocimiento de textos y servicio al cliente. Su crecimiento se debe en parte a que el gobierno chino prohibió Chat GPT por contenidos ilegales frente a las políticas del país. Sin embargo, la información frente a este modelo es difusa, especialmente en el rendimiento: no se conoce si es mejor que Chat GPT o LLama, ya que esta información no se hace pública, o la información que se difunde es cuestionada por su positivismo. La empresa ha sido señalada y demandada por acceso no autorizado a las fotos de los usuarios, incluso cuando la aplicación no estaba en uso. Este comportamiento generó preocupación sobre la invasión de la privacidad. Tencent respondió prometiendo corregir este problema en versiones futuras (McDonell, 2019). La empresa afirma haber modificado el tratamiento de la información, el periodo de almacenamiento de cuentas eliminadas, los datos requeridos para registrar y hacer parte de la comunidad, entre otros cambios, a partir de su última actualización en la política de privacidad generada en abril de 2024.

La empresa ha enfrentado varios escándalos relacionados con la privacidad y la censura de usuarios a nivel global, lo cual permite encontrar una tensión evidente en materia de legislación y derechos. Tencent manifiesta abiertamente que la información de los usuarios está almacenada en su servidor local en la República China, información que está disponible para el Gobierno de ese país debido a sus políticas. Adicionalmente, se encuentra otro punto crítico sobre IA y los Derechos Humanos. A pesar que la empresa manifiesta ajustarse a los marcos legales de cada país en el que hace presencia, no hay claridad sobre sus políticas de seguridad. En 2025 Tencent fue incluida por Estados Unidos en la Lista CMC (Chinese Military Companies) vinculadas con el ejército chino. Esto provocó que las acciones de la empresa cayeran estrepitosamente en la bolsa de valores de ese país. Frente a esto, la empresa afirmó que tomaría acciones legales si su nombre no era removido de esta lista (El Espectador, 2025).

En el caso de Tencent, el extractivismo epistemológico se manifiesta en la captura sistemática de datos generados a partir de la interacción social de millones de usuarios en plataformas como WeChat, donde la comunicación, las relaciones y los hábitos cotidianos son transformados en insumos para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial y servicios digitales. Este proceso se ve intensificado por la centralización de la información en servidores locales y su posible articulación con estructuras estatales, ampliando el alcance del conocimiento extraído más allá del ámbito corporativo. Nos remite a Han (2021) cuando recuerda que la IA tiende a reducir el ser humano a datos o patrones estadísticos.

A su vez, este modelo se sustenta en un reduccionismo ontológico que traduce la complejidad social, las formas de lenguaje y la experiencia humana en datos cuantificables y patrones procesables, redefiniendo al sujeto como una unidad de información susceptible de análisis y regulación. Aunque la empresa ha implementado ajustes en sus políticas de privacidad, las tensiones en torno a la censura, el acceso a datos y la opacidad evidencian que la reducción de lo social a información no solo posibilita su explotación económica, sino también su integración en dispositivos contemporáneos de poder y control. En China, Tencent domina el ecosistema de comunicación entre agentes para juegos y servicios financieros, donde las IAs optimizan sus propios protocolos de datos para reducir el tiempo de respuesta.

 

¿Epistemología extractiva y reduccionismo ontológico?

 

El derecho a la intimidad hace parte de los ideales humanos que deberían ser universalizados, ampliando su cobertura incluso en regiones con libertades restringidas. Se espera que las empresas dedicadas a la producción de IA desarrollen acciones orientadas a materializar su compromiso en el cumplimiento de los diez principios básicos que incluyen el enfoque de la ética aplicada, evitando de paso el extractivismo epistémico y el reduccionismo ontológico. Aunque muchos padres y padrinos de la IA claman medidas urgentes para que los Estados reglamenten la producción y uso, y la sociedad civil demanda acciones concretas; las empresas, al estar interconectadas en la aldea global, tienen también su co-responsabilidad.

La aplicación de la intimidad en materia de IA es un proceso que requiere de aprendizaje. Por tanto, directivos, trabajadores y demás partes interesadas aportan de forma decidida a su defensa, ya sea de forma proactiva o reactiva cuando se presenta una demanda o litigio legal. Se requiere una buena dosis de conciencia ética y responsabilidad social de las partes interesadas. Son varios los estudios que vinculan la epistemología, ontología y ética de la IA, pero pocos realizados desde una orientación empresarial, basados en casos como lo proponen Stahl et al. (2022). La perspectiva fenomenológica de los autores seleccionados, permiten auscultar el comportamiento de las cinco empresas estudiadas, como se presenta en la tabla 2:

 

Tabla 2. Aplicación de categorías a las empresas analizadas

 

Empresa/año

Epistemología extractiva

Reduccionismo ontológico

IBM (1924)

La tecnología usada por los militares pone en duda su integridad. Extraen datos para la construcción de su propio lenguaje

Acusada de desarrollar tecnología usada en el holocausto para administrar numéricamente a las personas. Simplifican lo humano para ser susceptibles de control y cálculo

Samsung (1938)

Enfrenta los escándalos por vínculos con la política en Corea del Sur y el director fue condenado por asuntos de corrupción. Extraen recursos de la empresa para negociar con políticos

Enfrenta demandas por violación de datos, diseño de pantallas y venta de productos defectuosos en los Estados Unidos. La realidad es reducida a estructuras formales de procesamiento

Intel (1968)

El uso de su tecnología en el complejo militar cuestiona la integridad. Extractivismo de información personal con fines de seguridad

Riesgo ontológico al ser robados archivos confidenciales por crackers. Riesgo a la privacidad y seguridad de sus usuarios. Se ha reducido la seguridad de los usuarios

Microsoft (1975)

Se investigan responsabilidades del soporte tecnológico que apoyaron el genocidio en Gaza. Extracción de datos personales que pudiesen tener fines bélicos

Demandas de directivos en el pasado por conductas monopólicas, así como la responsabilidad de brindar soporte en contextos de guerra en el medio oriente. Reducción de las personas a consumidores

Tencent (1998)

WeChat ha violado el derecho a la privacidad. Se han cuestionado los vínculos comerciales con el gobierno chino. Extractivismo de datos personales para los requerimientos del estado chino

Tiene el compromiso de dejar disponible la información personal al gobierno. Debido al tratamiento de datos de locación o pagos ilegales, criminales usen estos servicios para aprovecharse de sus víctimas. Reducción de los ciudadanos a unidades materiales

 

Fuente: análisis propio, siguiendo referencias de Jonas (1995), Han (2021), Floridi (2023) y Harari (2024)

 

Pese a que en el pasado la empresa fue acusada de desarrollar tecnología que los nazis usaron en el holocausto, el compromiso ético de IBM se materializa en sus principios de confianza y transparencia. Es un modelo a seguir para garantizar que el desarrollo de IA respete los derechos fundamentales. Entre las acciones destacadas se encuentran la implementación de políticas de privacidad desde el diseño, la anonimización y minimización de datos, la auditabilidad de algoritmos y la alineación con normativas internacionales y la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea. Además, IBM demuestra que la gobernanza ética y el diseño responsable son esenciales para prevenir el uso indebido de la IA, como lo ilustra su decisión de no desarrollar tecnologías de reconocimiento facial para vigilancia masiva.

A lo largo del tiempo, Samsung se ha consolidado como una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo, no solo por su innovación y liderazgo en el sector, sino también por su compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa. Desde sus comienzos, Samsung ha evolucionado hasta convertirse en un gigante global, diversificando sus operaciones y manteniendo una fuerte inversión en investigación y desarrollo. La historia de Samsung es un testimonio de resiliencia, innovación y visión estratégica, destacando su capacidad para adaptarse a los cambios del mercado y superar desafíos significativos como los escándalos recientes. Las demandas no han logrado demostrar que la empresa es responsable del robo de datos personales y su enfoque hacia la sostenibilidad demuestra un compromiso continuo con prácticas empresariales responsables, lo que refuerza su papel como líder tecnológico.

En el caso de Intel, pese a que en el pasado la empresa fue acusada de atentar contra el derecho a la intimidad al incluir en los nuevos procesadores Pentium III, también por las respuestas inaceptadas a partir del ciberataque que sufrió en el 2020 y los negocios realizados con las fuerzas militares de los Estados Unidos, realiza esfuerzos para mejorar la transparencia y responsabilidad en el uso de la IA. Extiende los lazos de solidaridad con otras compañías de tecnología, con el fin de establecer estándares éticos, consagrado en su ADN. Se esfuerza por cumplir con las regulaciones internacionales para proteger la individualidad humana.

Microsoft se plantea como una institución, porque además de poseer un plan de desarrollo que busca enfrentar de manera adecuada los diferentes dilemas éticos que se plantean alrededor del crecimiento exponencial de la IA, diseña estrategias de control para proteger la privacidad y los datos. No se trata sólo de algoritmos o paquetes de datos que se incorporen a la IA, sino la existencia de diferentes estrategias de vigilancia a la adaptabilidad. Una organización debe hacer seguimiento continuo y tener una comunicación efectiva con el usuario donde se establezcan las bases del uso de estas tecnologías. El usuario debe ser consciente de los posibles riesgos que puede generar al utilizar una IA a pesar de los esfuerzos que hacen las empresas para mitigarlos. Se reconocen las demandas que ha enfrentado Bill Gates por conductas monopólicas, así como la responsabilidad de brindar soporte en contextos de guerra en el medio oriente.

Tencent, junto a sus sitios web y empresas subsidiarias, han sido poco transparentes respecto a cómo exactamente usan los datos recolectados, incluso hay quejas de los usuarios por fuera de China. Indudablemente estos datos se han usado para entrenar su modelo de IA Hunyuan, o para alimentar su publicidad orientada a nuevos desarrollos de juegos o servicios. Respecto a la ciberseguridad y protección de datos, Tencent no toma medidas de precaución para la seguridad del individuo. Al ubicarse en China, tiene el compromiso de dejar disponible la información personal al gobierno, debido al tratamiento de datos de locación o la QQ respecto a pagos ilegales. Esto posibilita que los criminales usen estos servicios para aprovecharse de sus víctimas. Se preocupa por el crecimiento económico, descuidando la institucionalización de la ética en materia de protección a la intimidad.

Desde la epistemología extractiva se busca extraer ideas de los trabajadores, directivos y otros grupos de interés, pero también se extraen recursos como los datos personales, para ser colonizados mediante la incorporación al interior la episteme empresarial. Este tipo de extractivismo se apoya en el saqueo de ideas, datos, información personal para mercadearlas y transformarlas en capital económico, propio del nuevo giro introducido con la IA. Al mismo tiempo, el reduccionismo ontológico se configura a través de la digitalización del mundo. La complejidad de lo real es traducida a unidades simplificadas, materiales, informacionales, para generar control y cálculo. Desde la revolución de Silicon Valley y los fundamentos de escuelas como la de Palo Alto, la mente es concebida como un sistema computacional o una realidad que es traducida a estructuras formales susceptibles de procesamiento.

Es significativo que la IA resulte ser importante en la “conducción de hostilidades”, por medio de manipular la información, el desarrollo de nuevas armas y la sofisticación de métodos de combate, justo en contextos de guerra comercial. Siguiendo a Floridi, se presenta una brecha entre predictibilidad y comprensión dados los intereses políticos que también persiguen estas empresas, al ser aliadas de sus gobiernos durante la guerra comercial. Varias de las empresas han desarrollado dispositivos para mejorar la calidad de vida y la salud, y paradójicamente se han visto vinculadas con actividades orientadas a la guerra, escándalos de corrupción, demandas por prácticas de monopolio, entre otros aspectos que han sido dirimidos en los tribunales. Aunque globales, con trabajadores en distintos países del mundo, con clientes y usuarios en diversas regiones del globo, no pueden escapar a las exigencias propias que les asignan los países donde tienen su casa matriz. El derecho internacional humanitario y las éticas de corte universal tienen un gran desafío, más allá de repensar la aplicación de la IA en situaciones de destrucción, lo que pone en duda la sostenibilidad de la vida humana y su consecuente dignidad en la tierra, como preocupación central.

Es función de la educación enseñar a las nuevas generaciones a estar expectantes frente al advenimiento de nuevos totalitarismos, el poder de los algoritmos y la llegada de la idiotez artificial. Como lo señala Yuval Harari, muchas de las empresas han logrado imponer su monopolio, y lo seguirán haciendo debido a que la IA tiene el poder de “inclinar la balanza en favor de los gigantes” que proveen tecnología. El poder de los algoritmos se complementa con los asistentes virtuales. De acuerdo con Slavoj Zizek, los chatbots tienen la programación para generar la muerte de elemento centrales en la especie humana, como la ironía y la desaparición de los matices que caracterizan el pensamiento humano.

Se requiere la continuación de trabajos que indaguen sobre los esfuerzos realizados por empresas dedicadas al desarrollo de la IA para proteger la intimidad y que asuman el compromiso de actuar en congruencia con una responsabilidad ética futura, que permita la existencia genuina de la especie en el planeta Tierra. A pesar que muchas empresas reclutan talento humano basado en criterios definidos con el apoyo de la IA, estos procesos de selección deben reforzar el compromiso con la ética, generando conciencia a los nuevos trabajadores de los procesos extractivos y las formas actuales en que se reduce y redefine la realidad.

Pese a las limitaciones de seleccionar cinco casos de estudio, usando revisión documental y realizando el análisis desde los autores elegidos, la IA proporciona nuevos productos, para seguir para seguir buscando otras formas de satisfacer deseos cada vez más exigentes. Los casos de estudio presentan complejidades a partir de los propios contextos de enunciación. La humanidad poco a poco le ha dado nuevos virajes a pulsiones opuestas y fundantes de la especie. Mientras las empresas han desarrollado dispositivos orientados a la mejora de la salud humana, incluso en situaciones como la pandemia, siguiendo a Han, la vigilancia total acabaría con cualquier conquista humana ganada, generando nuevas formas de embrujo, esclavitud y control.

A futuro, se deberían generar trabajos investigativos al incluir otras empresas creadas en los últimos años debido a las oportunidades identificadas con el boom comercial de la IA, incluso versiones más avanzadas. Si bien las empresas seleccionadas han realizado actividades, unas en mayor o menor grado, para institucionalizarse con el paso del tiempo, deberían realizarse mayores seguimientos a las denuncias planteadas por la sociedad civil a partir de las posibles vulneraciones del derecho a la intimidad. La educación debe seguir cumpliendo el deseo kantiano de alcanzar “la mayoría de edad”, por ello debe estar presente la defensa de los valores y derechos humanos.

 

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[1]  Este artículo hace parte de los resultados del proyecto de investigación realizado sobre antropología de las tecnologías aplicadas al ámbito organizacional, desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (campus de Santa Rosa de Copán), la Universidad Anáhuac (Cancún, México) y la Universidad Icesi (Cali, Colombia).

[2]  El fundamento filosófico de estas categorías no proviene de un solo autor o escuela, sino de la convergencia crítica de varias tradiciones: la filosofía de la ciencia, la epistemología crítica, el pensamiento decolonial y la ontología contemporánea. Estas nociones funcionan como conceptos críticos que develan formas de producción de conocimiento por empresas asociadas a relaciones de poder.

[3]  El autor agradece a los estudiantes de los cursos de Organizaciones y Ética de los años 2023 y 2024 orientados en la Universidad Privada por las discusiones centradas en organizaciones dedicadas a la producción de metaverso e inteligencia artificial, el análisis de la película 100 cosas y casos relacionados con los usos fraudulentos de la IA.

[4]  https://futureoflife.org/es/open-letter/pause-giant-ai-experiments/

[5]  Las empresas seleccionadas hacen parte de la lista que lideraba la producción y el uso de la IA y machine learning hacia el año 2024. Varias de ellas están incluidas en las cinco empresas de IA más punteras del momento. Y todas se encuentran entre las cuarenta y cinco empresas líderes en IA establecidas por la Fundación Innovación Bankinter durante el 2020.

[6]  https://www.samsung.com/mx/about-us/company-info/

[7]  https://timeline.intel.com/

[8]  https://www.intel.la/content/www/xl/es/corporate-responsibility/our-values.html

[9]  https://www.tencent.com/en-us/about.html