Aproximaciones sobre la producción y la circulación de impresos relacionados con la devoción de Santa Rosa de Santa María. Lima y México, 1669-1737


Approaches about production and circulation of printed related to the devotion of Santa Rosa de Santa María. Lima and Mexico, 1669-1737.


Ybeth Arias Cuba

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

ybethar@yahoo.es


Resumen

La construcción y desarrollo de la devoción hacia la primera santa canonizada de las Indias tuvo como algunos motores la producción y la circulación de textos escritos relacionados con la vida o la exaltación de la santa. Varios de ellos llegaron a publicarse, ya sea en el Viejo o el Nuevo Mundo. El artículo es un primer acercamiento sobre la producción y la difusión de estos textos, especialmente impresos. Se hace énfasis en las relaciones entre los autores y con el devenir de la devoción rosista. Otro aporte importante es el anexo que consiste en una relación de textos escritos sobre dicha santa.


Palabras claves: Santa Rosa de Lima, devoción, Indias Occidentales, impresos antiguos.


Abstract

The construction and development of the devotion to the first canonized saint of the Occidental Indies had some strong points as the production and circulation of works related with the life or the exaltation of the Saint Rose of Lima, published in the Old or New World. This article is the first approach to the production and distribution of these texts, fundamentally the printed works. The emphasis es placed on the relationship between the authors and the evolution of the Rosicrucian devotion in the Hispanic world. This article also contributes with a list of the works dedicated to Saint Rose.


Keywords: Saint Rose of Lima, devotion, Occidental Indies, rare books.


Fecha de envío: 29 de septiembre de 2020

Fecha de aprobación: 10 de noviembre de 2020


Rosa de Santa María fue la única santa canonizada nacida en las Indias durante la época virreinal. Su nombre real fue Isabel Flores de Oliva. Su vida se desarrolló en Lima, entre 1586 y 1617. Su nombre religioso lo adoptó luego de una visión mística con la virgen del Rosario en la iglesia de Santo Domingo de Lima. Actualmente es más conocida como santa Rosa de Lima. Los dominicos promovieron su beatificación que alcanzaron en 1668, y su canonización, tres años después. También fue declarada santa patrona de Lima y el virreinato peruano en 1669, y un año luego, santa patrona de las Indias y las Filipinas.

El proceso de la “oficialización” del culto de Rosa se concretó por la gestión de los trámites ante la Congregación de Ritos por diversos actores. Este proceso duró de 1617 hasta 1671. Durante este tiempo se presentaron historias de vida, o hagiografías, sobre la santa limeña que convencieron a las autoridades apostólicas de su santidad y que después de su beatificación y su canonización, difundieron y afianzaron su devoción en el mundo católico. En esas obras se establecieron los principales rasgos de su modelo de santidad que estuvieron insertos en las demás representaciones (sermones, novenas, relaciones de fiesta, poemas y pinturas). La cantidad de cultura material que produjo esta devoción se alimentó de diversas coyunturas y prácticas: fiestas, aniversarios, donaciones, altares domésticos, etc.

Este artículo pretende brindar un primer acercamiento de las condiciones de producción y en la difusión de estas representaciones hechas por parte de los actores de la devoción a Rosa. Éstas fueron creadas y difundidas en diferentes puntos del mundo católico. Las más importantes ciudades indianas se identificaron con la figura de la santa: Lima por ser su patria y México por su origen indiano. Lima y México concentraron las autoridades, la nobleza y las elites más importantes de las Indias. Por ende tuvieron a su disposición los mejores recursos culturales, sociales y políticos para contribuir a la divulgación de la devoción.

La situación geopolítica de estas ciudades les dio acceso privilegiado a los circuitos marítimos y terrestres – de índole regional, trasatlántica y transpacífica – por los cuales las representaciones sobre Rosa circularon. Los transportes comerciales, no sólo llevaron plata indiana y mercancías, sino también libros, papeles impresos y manuscritos, imágenes, lienzos y otros objetos que explican la rapidez y la expansión del culto. Incluso las embarcaciones adoptaron el nombre de Rosa, como la nao “Santa Rosa” que en 1684 era administrada por el general Juan de Zelaeta, caballero de la orden de Santiago. Era un barco que navegaba del puerto de Huatulco a las Filipinas y viceversa.1


Dinámicas de producción

Los productores de los discursos sobre la santa compartieron un período cultural “of erudite conceptualism, sensuality in form, and an emotional religious atmosphere flowering in a mercantilist society defined by deep class divisions” (Lavrin, 1996: 287). En tal ambiente se formó y se desenvolvió la gente de saber que produjo y difundió estas representaciones. Los saberes de la época, incluyendo los contenidos en los textos y las imágenes en torno de la santa limeña, formaron parte de un sistema que exigió la existencia de sujetos productores, un público receptor, un conjunto de corporaciones que modularan y estimularan la práctica del saber, y un sistema de comunicación efectivo (García Bedoya, 2000: 64).

Estas representaciones estuvieron enmarcadas por los saberes del momento, que tenían un carácter unitario. Esta concepción hispánica había adoptado muchos siglos antes el paradigma de la “escuela de Atenas”. En ella, el conocimiento se reunía en el conjunto de las artes liberales centradas en la cosmología y el universo humano que daban lugar a una cierta especialización de saberes. Tres artes se circunscribieron al lenguaje (trivium: gramática, retórica y dialéctica) y cuatro a la naturaleza de las cosas (quadrivium: aritmética, música, geometría y astrología) (Mazín, 2008: 57-58). La retórica fue el vehículo empleado por los textos sobre Rosa. De la selección que aquí se ha realizado de 47 textos impresos, entre 1668 y 1737 (ver anexo),2 habría que indicar que en el análisis se consideran algunos textos más, cuyas publicaciones fueron anteriores al año de inicio de esta investigación (ver anexo). La razón de su incorporación reside en la relevancia de las obras para la gestión de la figura de la santa. Además, durante una visita a la Biblioteca Nacional de Colombia. encontré un sermón, impreso posiblemente en Lima, que nunca ha sido citado (Bravo de Lagunas, ca. 1669).

De otra parte, hay que insistir en que el lenguaje es un elemento central en este sistema y en los discursos alrededor de Rosa, pues “tanto la práctica de la fe y la piedad cristianas como el entusiasmo por el saber fueron indisociables de una convicción docente que hizo de la enseñanza, de la transmisión oral y de la memorización, prácticas medulares” (Mazín y Hausberger, 2010: 294). Además, el saber estaba intrínsecamente vinculado al poder porque le otorgaba legitimidad y le brindaba normatividad (Rucquoi, 2012: 49). Por ende la religión fundamentó e incentivó el saber y el poder. La regulación del orden social estaba basada en un saber integrado en el cual el comportamiento individual y social buscaba servir a Dios y a las autoridades (Cardim, 2010: 125).


Los géneros

Los productores de textos sobre la santa indiana se valieron de la retórica3 y de géneros tales como historias de vida, sermones, novenas, poesías, comedias de santos, entre otros. Estos géneros surgieron de los actos de lenguaje que buscaron fortalecer la religiosidad en los fieles, el aprendizaje de los dogmas y concretar relatos de interés para los autores. Estos objetivos fueron manifestados en los textos. Los autores seleccionaron el género que creían más adecuado para transmitir su mensaje con mayor éxito, tomando en cuenta sus estructuras discursivas, el contexto de su lectura, su prestigio en el mundo del saber, etc. (Bajtin, 1989: 267-268). “La lectura piadosa fue objeto de un esfuerzo notable de ritualización, desde la minoría rectora del referente por una parte y desde la cotidianidad social por otra” (Álvarez Santaló, 2012: 50, 52). Es decir, que los libros de tenor religioso de la época respondieron a una lógica formal e institucional que el poder y el saber requerían en ese momento pero también a los formatos de lectura y transmisión cognoscitiva que la población estaba habituada.

Estos géneros discursivos se materializaron en libros religiosos de diferente formato y extensión. Cada género tuvo su propia dinámica de producción, circulación y difusión. Estos libros tenían el objetivo de promover la idea de que la posesión y la lectura de ellos posibilitaban el acercamiento hacia la perfección cristiana. Incluso se creía que la posesión de ciertos libros religiosos, como los textos litúrgicos o los devocionales, conferían un aura de protección a sus tenedores. Los libros religiosos brindaron pautas que transformaban el acto de leer en una oración mental. La lectura debía hacerse de forma pausada y repetitiva para entender lo que se leía (Álvarez Santaló, 2012: 13, 17-18). También incluyó el proceso de apropiación del texto que se materializó en ejercicios manuscritos sobre el libro: subrayados, añadidos, correcciones (García Aguilar, 2010: 73).

En la lectura se buscaba: “La información “doctrinal” que exige asumir el modelo ideológico; el vuelco emocional que permite una adhesión “visceral” y triunfalista tanto como consoladora; por último la ocupación “correcta” del ocio imaginativo y la competencia expresa y declarada con otros libros y otras lecturas “fabulosas y dañosas”” (Álvarez Santaló, 2012: 23-24). Los lectores que eran devotos católicos buscaron en los textos modelos cristianos para seguir, argumentos para sostener su orgullo católico ortodoxo y ocupar su tiempo libre con lecturas adecuadas y constructivas alejándose de aquellas de tipo heterodoxo que podían a llegar a ser peligrosas y hasta perseguidas por la Inquisición.

A los textos retóricos sobre la santa accedieron las elites y los sectores populares de forma diferenciada por su costo, dificultad/facilidad de lectura, rareza de circulación, entre otros factores. A pesar de que cada género estaba dirigido a ciertos sectores, su lectura estuvo influida por la tendencia de los temas populares, el objetivo perseguido por el texto y la utilización del contenido por los lectores. A veces los autores eruditos escribían obras de divulgación popular para que la mayoría de la gente conociera la vida y virtudes de la santa indiana (Álvarez Santaló, 2012: 34-35). En general las obras fueron producidas por una elite con determinados intereses y eran destinadas a sectores eruditos. Los demás devotos podían acceder al culto mediante las novenas, el teatro y las imágenes de la santa en las iglesias o mediante la compra de pinturas, grabados o esculturas de bajo costo que eran puestas en sus altares domésticos. Asimismo los sectores populares conocían la vida, las virtudes y los milagros de la santa por los sermones que oían en las misas a las que concurrían, o en las reuniones sociales de distinto tipo.


Los autores

En este apartado, nos centramos en quiénes escribieron tales publicaciones y quiénes los apoyaron o quiénes estuvieron vinculados con ellas. La misión de los autores de las representaciones de Rosa era difundir la devoción que la corona de España había patrocinado. A partir de diccionarios biográficos, algunos artículos, datos de archivos y la información de las imprentas, reconocemos que los autores de los impresos seleccionados fueron 17 peninsulares y europeos y 21 indianos.4 Desde 1672, la mayoría de los autores de los textos sobre Rosa fueron indianos y antes prevaleció la tendencia inversa (ver anexo). Tres peninsulares publicaron sus obras en las dos sedes virreinales: el sevillano Meneses y Arce, en Lima, y el madrileño Luis Antonio Oviedo y Herrera y fray Diego Maguette de León, en México. Aquellos peninsulares que imprimieron sus obras en Madrid y Sevilla pero que residieron en las Indias fueron: fray Juan de Vargas Machuca, fray Andrés Ferrer de Valdecebro y Luis Antonio de Oviedo y Herrera. Ellos tuvieron contacto con las dinámicas de la devoción rosista en los virreinatos novohispano y peruano.

Los cinco indianos que imprimieron sus textos en Madrid y Roma fueron: Nicolás Matías del Campo y de la Rinaga, Joseph Baños y Sotomayor, fray Juan de Isturrizaga, Gerónimo de Elso y fray Antonio González Acuña; sólo este último publicó en Roma, los demás en Madrid. Desde el siglo XVII, algunos autores indianos publicaron sus escritos en ciudades europeas para convencer a los lectores de esos lares sobre “la dignidad” de su país y de sus compatriotas. Razones económicas y logísticas explicarían la publicación de autores indianos en Europa. Las limitaciones de las imprentas indianas, especialmente en Lima (escaso dinero y mala calidad de publicación), incitaron la iniciativa de imprimir sus textos en las antiguas urbes para abaratar costos y evadir las censuras locales. Y no estaba de más el ganar reputación en el mundo de saber local al publicar en las prestigiosas urbes europeas (Guivobich, 2001: 172; Chocano, 1997: 78).

Los autores de las historias de vida fueron todos frailes dominicos (Arias, 2020: 91-94), excepto el texto de Meneses. Las provincias dominicas se constituyeron en espacios en que la santa fue venerada y se convirtieron en circuitos tempranos de difusión del culto rosista.5 Existía una movilidad significativa entre los frailes de una y otra provincia. Por ejemplo fray Antonio de Vergara, de la provincia de Andalucía, en 1668 pronunció un sermón en ocasión de las fiestas de beatificación en la iglesia de sopra Minerva de Roma, lo que supone que ya conocía la figura de la santa. Esto adquiere más transcendencia si recordamos que por Andalucía llegaban las noticias, las personas y los bienes indianos por los puertos de Sevilla y Cádiz.

En adelante, se mencionan datos biográficos de algunos autores dominicos (para conocer sus obras, ver anexo) y que son relevantes para comprender la dinámica de las representaciones de la santa indiana. Fray Jacinto de la Parra nació en Madrid por 1619. Sus padres legítimos fueron Andrés Parra, impresor, y María Ruiz. Tomó el hábito dominico en el colegio de Santo Tomás de Madrid, el 10 de agosto de 1635. Fue colegial en el de San Gregorio de Valladolid y en el de San Pablo de Cuenca, maestro de estudiantes en el convento de Palencia y regente mayor del colegio de Santo Tomás de Ávila, donde obtuvo los grados de presentado y maestro. Antes de su regreso a Madrid fue prior del convento de San Ildefonso el Real de la ciudad de Toro. Carlos II y Juan José de Austria lo nombraron su teólogo. Este fraile llegó a acercarse a la corte hispana y a posicionar de forma importante las devociones dominicas, incluida la de Rosa. Fue calificador y consultor de la Suprema Inquisición. En el momento de publicar la traducción al castellano de la historia de vida de Rosa que escribió fray Leonard Hansen (1668), fray Jacinto de la Parra era prior del convento de Santo Tomás de Madrid, lo que permite suponer que participó activamente en las celebraciones de la beatificación de Rosa en esa ciudad. Murió ahí el 21 de octubre de 1684 (Ángulo, 1917: 35-36). También fue autor de las relaciones de fiestas de la beatificación de Rosa en las provincias dominicas peninsulares (1670). En esta obra recogió los sermones predicados en las diferentes fiestas de beatificación en la Península.

Otro dominico que predicó un sermón sobre la santa limeña en México (1714) fue fray Juan de Espinosa Moreno, quien por 1690 tomó el hábito dominico en el convento imperial de esa capital. Fue prior de los recoletos de la Piedad (a las afueras de la ciudad de México), definidor y procurador general de su provincia de Santiago ante la curia romana y Madrid. Igualmente desempeñó los cargos de rector, vicario provincial y de regente primario en el real colegio de San Luis de Puebla, de regente primario de los estudios generales del convento imperial de Santo Domingo de México y de vicario de la casa de la Asunción de Nuestra Señora de la villa de Yautepec (Medina, 1907: III: 487).

Fray Antonio de Monroy e Híjar no fue autor de ninguna obra sobre Rosa, pero fue reconocido como autor de un preámbulo a la tercera edición en latín del texto de fray Leonard Hansen, en 1680. Además apoyó la elaboración de la crónica dominica – Tesoros verdaderos de las Indias – de Juan de Meléndez (Mazín, 2011: 69), donde la figura de Rosa fue exaltada. Ambos dominicos indianos (Monroy y Meléndez) desterraron la imagen de rebeldía de fray Bartolomé de Las Casas con el fin de fortalecer la alianza de su orden con la Monarquía hispana (Gálvez Peña, 2015: 211). Fray Antonio fue un dominico novohispano que llegó a ser nombrado general de la orden. Nació en Querétaro, en 1634 y realizó sus estudios en la universidad de México. Tomó el hábito dominico a los 21 años. Fue profesor de teología en el convento de Santo Domingo de México. Al igual que el limeño fray Antonio González Acuña, fray Antonio de Monroy fue enviado como representante de su provincia en 1674 a Roma y obtuvo una carta de recomendación del cabildo eclesiástico de México.6 Para 1686, el Rey le otorgó el arzobispado de Santiago de Compostela, que gobernó hasta su muerte en 1715 (Rodríguez, 1997: 210-213).

La mayoría de estos dominicos ejercieron una intensa movilidad regional e intercontinental. Muchos escalaron hasta los principales cargos de su provincia, aunque el más exitoso fue fray Antonio de Monroy por constituirse en general de la orden. Estos autores demostraron que esta última había integrantes de familias pudientes, capaces de dar altos estudios a sus hijos. En esta rica dinámica de relaciones sociales y políticas, el culto de Rosa dio pie a la posibilidad de generar capitales sociales y culturales de ascenso para estos frailes dominicos, y al mismo tiempo a los demás autores, pero también esta movilidad les permitió recrear y adecuar los discursos sobre Rosa según los lugares y personas con las que se relacionaban. Por tanto, la devoción estuvo sujeta al desarrollo de múltiples redes sociales, políticas, comerciales y culturales dentro de los ámbitos de la Monarquía hispana, mismos que se organizaron en un patrón espacial de tipo radial.7

Tales referencias fueron significativas en la disposición de los agentes del culto de Rosa, como lo veremos en los siguientes ejemplos. Un autor que se sumó a los devotos de Rosa para destacar las habilidades indianas en las cortes peninsulares fue José Baños y Sotomayor (1760). Fue éste, hijo del licenciado Diego de Baños y Sotomayor, alcalde del crimen en el cabildo de Lima y oidor más antiguo de la Audiencia de Santa Fe,8 y de María de Maroja y Berrecil.9 A diferencia del anterior autor, no estudió en la Universidad de San Marcos, sino en el colegio jesuita de San Bartolomé de Santa Fe de Bogotá y en el colegio dominico de Nuestra Señora del Rosario de la misma ciudad.10 Años después de escribir su sermón, por 1678, José Baños y Sotomayor inició una disputa con los dominicos por las cátedras de teología de la universidad de San Carlos de Guatemala y alcanzó la cátedra de prima en 1686, además de ejercer el cargo de rector de dicha universidad (Álvarez Sánchez, 2007: 163-187). Al igual que Diego León Pinelo, José tuvo un hermano de mayor prestigio y posición, Diego Baños y Sotomayor, quien fuera obispo de Caracas y fundador del Real Colegio Seminario de Santa Rosa de Santa María de esa ciudad en 1686. Diego fue el sucesor de fray Antonio González de Acuña en su labor episcopal en Caracas y en la fundación del colegio. Además de que ambos eran oriundos del virreinato peruano.

José no tuvo el éxito social y político que otros autores como Nicolás Matías del Campo y La Rinaga. Su vínculo con Rosa se dio a causa de estudiar en un colegio dominico, pero después ese nexo con dicha orden religiosa se rompió por los intereses de poder por los puestos en la universidad de Guatemala. No sabemos si esta disputa con los dominicos alteró su devoción rosista. Habría que señalar que en 1673 fue declarado predicador real, lo que sienta precedente para su prédica en Madrid en las fiestas de la beatificación de Rosa. La acumulación de méritos para hacer avanzar su carrera eclesiástica no contradice su devoción a la santa. Se identificaba con ella por compartir su patria y por haberse ella convertido en el mayor símbolo cristiano de las Indias cuando la carrera de Nicolás despegaba.

Luis Antonio Oviedo Herrera y Rueda, conde de la Granja, autor de un poema en honor de Rosa (1711),11 nació en Madrid en 1636 y murió en Lima en 1717. Estudió en la Universidad de Salamanca. Fue caballero de la orden de Santiago y corregidor de Potosí (1666-1671, 1674-1680). Tuvo una deuda con Diego Antonio Oviedo y Baños, oidor de Santo Domingo, Guatemala y México (Lohmann Villena, 1945: 338-343), que fue sobrino de José Baños y Sotomayor, de quien hablamos párrafos arriba. Lo cual expresa la urdimbre de relaciones entre las elites en las Indias, tan manifiesta en los autores de los escritos sobre Rosa. El caso del conde de la Granja es interesante porque revela que la devoción no partió únicamente de las Indias para la Península, sino que la expansión del culto tomó direcciones multilaterales. Para la segunda mitad del siglo XVII y durante el siglo XVIII la difusión de la devoción era bastante amplia y estuvo presente en múltiples lugares del mundo católico.

Fray Juan de Isturrizaga, otro predicador (1670), fue un dominico del Cuzco. Estudió en el convento de Santo Domingo de la capital incaica y después en la Universidad de San Marcos, donde alcanzó el grado de doctor. Este título académico tuvo la mayoría de los autores de las historias de vida, de los sermones y de las relaciones de fiesta de la santa indiana. La formación universitaria fue clave en las carreras de los eclesiásticos especialmente para el logro de cátedras, curatos, canonjías, cargos en sus provincias religiosas, entre otros. Fray Isturrizaga estuvo encargado de cuidar la casa donde en Lima vivió la santa indiana. Después de su residencia y cargos en esa capital, escaló a cargos episcopales importantes en el mismo virreinato peruano.12 Logró su ascenso mediante la oferta de puestos eclesiásticos de mediana importancia en el Perú.

En general, la mayoría de los escritores de los textos sobre Rosa fueron clérigos y religiosos (ver anexo). En las Indias el número creciente de eclesiásticos estuvo relacionado con la estabilidad de los cargos y con la conveniencia de concentrar los bienes familiares en pocos miembros mediante los mayorazgos y las alianzas matrimoniales (Chocano, 1997: 70, 73). Este predominio eclesiástico también se debió a la alternancia de las autoridades temporales y eclesiásticas y al dinamismo de los cuerpos del saber y de la vida piadosa en las Indias. Los discursos escritos reflejaron la doble potestad de la corona española, la temporal y la espiritual. Ante estas circunstancias, diversos autores reafirmaron el orden establecido para obtener el reconocimiento y el patronazgo de las autoridades y ganar prestigio entre sus pares.

En los autores citados se observa la extendida movilidad espacial que ejercieron en las Indias y en otros ámbitos de la Monarquía hispana. Muchos llegaron a Sevilla, Madrid, y algunos a Roma. Sus cargos sugieren los lugares por los que transitaron. Espacios por los cuales difundieron el culto de Rosa, que fundamentaba la percepción de las tierras donde vivían como repúblicas celestiales y volcadas al saber. Su movilidad espacial promovió la popularidad de la figura de la santa, incluso antes de su beatificación. La historia de vida de fray Juan Vargas Machuca, impresa en 1659, indicó sobre la devoción rosista: “el Perú invoca, México la venera, España la admira, Roma la celebra” (Vargas Machuca, 1659: 90-91). ¡Es decir que nueve años antes de su beatificación ya el Viejo y el Nuevo Mundo conocían a la santa indiana!

Estas trayectorias individuales de los autores fueron compartidas por sus familias, como se ha mostrado en los ejemplos citados. A partir de las redes familiares indianas, la devoción a Rosa se difundió extraordinariamente. Los casos mencionados corresponden a autores cuya escritura y publicación de textos les permitió avanzar por los escalones sociales. La participación en las publicaciones de libros sobre Rosa funcionó como estrategia social y política, sin embargo no podemos dejar de apuntar que esta intervención estuvo imbricada en un ambiente de modelos de vida para los lectores. En otras palabras, la pretensión de los autores, además de incrementar su prestigio y ascender en sociedad, consistía en revelar la vida virtuosa y sacrificada de la santa, que sus devotos seguirían para llegar al reino de los cielos. Al mismo tiempo se quería destacar que Rosa era una buena intercesora ante la divinidad, no únicamente para solucionar problemas cotidianos o de salud, sino también para rogar por sus almas y de sus seres queridos. No olvidemos que la preparación para la “buena muerte” era un requisito indispensable para evitar el purgatorio y el infierno. Seguir la vida de personas ejemplares como Rosa permitía acercarse al modelo de vida deseado por Dios. Tales preocupaciones eran permanentes en todos los sectores sociales de los ámbitos de la Monarquía hispana.

De otro lado, en las Indias la limpieza de sangre significó la búsqueda de orígenes musulmanes y judíos pero más que nada la exclusión de los cargos seculares y eclesiásticos de los descendientes de negros e indios y sus mezclas. Se consideraba que lo impuro era la mezcla de la sangre “buena” – cristianos viejos, cuya genealogía cristiana debía anteceder al menos tres generaciones en una familia, o sea en el caso de las Indias los únicos que podrían cumplir con este requisito hasta el siglo XVII serían los peninsulares y los europeos – con la “mala” (Hausberger y Hering, 2011: 12-13) – cristianos nuevos, indios y negros que fueron convertidos o que eran hijos de esos convertidos –. Así, en la postulación de un cargo se demostraba ser cristiano viejo mediante un interrogatorio de testigos sobre la calidad del candidato ante un escribano público.

Empero, esto no siempre fue cumplido. Por ejemplo, el autor de una relación de fiesta de Rosa en Lima, Diego de León Pinelo (1670), era descendiente de judíos portugueses por su línea paterna y materna y algunos de sus parientes fueron juzgados por la Inquisición.13 Es una historia familiar que muestra los avatares del reconocimiento y la legitimidad social. Sus abuelos paternos, Diego López de León y Clara Lovo, vecinos de Lisboa, fueron ejecutados al igual que su abuelo materno, Juan López de Moreyra. Únicamente su abuela materna, Blanca Díaz Botello, se salvó. Su padre Diego López de Lisboa se casó con su madre, Catalina Esperanza, en 1587. El padre, ayudado por familiares religiosos en España, trasladó su familia a Valladolid, en donde nació Antonio de León Pinelo, el famoso jurista. Por la favorable dinámica del comercio ejercido por judíos conversos en las Indias, el padre se trasladó a Brasil y de ahí a Buenos Aires y a Córdoba. Se estableció en esta última y se convirtió en dueño de un navío, con el cual comerciaba por los ríos de la Plata y Paraná. Llegó a tener el título de capitán y a acumular un mediano caudal que permitió traer a su familia de España, quienes arribaron a las Indias en 1605 en calidad de cristianos viejos. En 1608 nació Diego de León Pinelo en Córdoba. Su padre desempeñó cargos municipales, pero de 1610 a 1615 se trasladó con su familia provisionalmente a Buenos Aires, tal vez por temor a la Inquisición de Tucumán. Sin embargo, regresaron a Córdoba en 1622, año en que murió su madre.

Por decisión de su padre, la familia pasó a Potosí y luego a Chuquisaca. Antonio y el hermano mayor, Juan, se reunieron en Lima para estudiar y posteriormente se les juntó Diego para seguir sus estudios en la Universidad de San Marcos. Juan y Diego partieron a España en 1627 para proseguir sus estudios en la Universidad de Salamanca. Por falta de recursos, Diego regresó a Lima para terminar sus estudios y en 1636 se graduó de licenciado y doctor en cánones. En 1633 obtuvo por oposición la cátedra de código. Fue abogado del monasterio de La Encarnación y de los jesuitas y asesor letrado de la curia romana ante Lima. Las acusaciones de judío converso ante la Inquisición no hicieron prosperar algunos de sus posibles ascensos. En 1664 fue declarado protector de los indios del Perú. A pesar de las buenas opiniones e insistencia de los virreyes, Diego nunca logró un cargo en la Audiencia de Lima. Sin embargo, fue rector de la Universidad de San Marcos entre 1656 y 1657. Murió en Lima a inicios de 1671, meses después de publicar la relación de la fiesta señalada (De la Torre, 1979: 11-17).14 Tal vez esta obra se constituyó en vestigio de su fe católica ante los permanentes cuestionamientos de su convicción religiosa.


Conclusiones

El artículo consiste en una primera presentación sobre las dinámicas en que se produjeron los textos impresos relacionados con la devoción de la primera santa canonizada nacida en Indias (ver anexo). Tales dinámicas siguieron los parámetros del mundo del saber de la época que incluye la forma en que se estructura el saber. Además la retórica forma parte de un lenguaje cultural propio del tiempo de estudio y que se desarrolló acorde al funcionamiento teopolítico de la Monarquía hispana. Dentro de la retórica emergieron diversos géneros que tuvieron su propia estructura y uso del lenguaje, lo que implicó también que se dirigía a un determinado grupo.

El artículo enfatiza en la red de autores de los textos devocionales sobre la santa que compartieron ese mundo del saber y sus respectivas dinámicas. Al mismo tiempo fortalecieron su posición social, política y cultural ante la corona y la sociedad, por producir un texto sobre Rosa. La red de autores fue evidente entre los dominicos y su movilización en sus provincias. Pero, también, en los demás autores se identifica una importante movilidad geográfica y social. Los autores consideraron que relacionarse con el primer fruto de santidad de las Indias los convertía en mejores vasallos hispanos, siendo una de sus principales características ser un buen cristiano.


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Rucquoi, Adeline (2012). “Tierra y gobierno en la península ibérica medieval”. Óscar Mazín y José Javier Ruiz Ibáñez (eds.). Las Indias Occidentales, procesos de incorporación territorial a las monarquías ibéricas, siglos XVI a XVIII. México: El Colegio de México, Red Columnaria, pp. 42-61.

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Urrejola, Bernarda (2013). “Retórica sagrada y representación de la Monarquía católica en Nueva España”. Tesis para optar el grado de doctora en Historia. México: El Colegio de México.

Vargas Machuca, Francisco (1691). Panegyrica oración, culto reverente, con que se celebra en anuales aclamaciones a la patrona peruana Rosa de Santa María la real universidad de San Marcos… Lima: Diego de Lira.


Anexo. Relación de representaciones escritas sobre Rosa



Año

Titulo

1619

Loayza, Pedro de. Vida, muerte y milagros de sor Rosa de Santa María, beata de la Tercera Orden de nuestro señor padre santo Domingo, de la provincia de San Juan Bautista del Perú… Lima [1985].

* Manuscrito, impreso en el siglo XX.

1631?

Bernuy, Gerónimo, Vida muerte i milagros de la bendita soror Rosa de Sancta María virgen y criolla de Lima de la tercera orden de predicadores en los reinos del Piru yndias oçidentales…

* Manuscrito. Biblioteca Municipal Augusta de Perusa, Ms. 1018.

1659

Vargas Machuca, Juan. La rosa de el Perú, soror Isabel de Santa María de el habito de el glorioso patriarca Santo Domingo de Guzmán, crédito de su tercera orden, lustre y patrona de la alma ciudad Lima, su patria. Sevilla: Juan Gómez de Blas.

* Biblioteca Nacional Central de Florencia, IT\ICCU\CFIE\013856, copia disponible en Google Books.

1664

Hansen, Leonard. Vita mirabilis et mors pretiosa venerabilis Sororis Rosae de Sancta Maria Limensis, ex tertio ordine S. P. Dominici. Roma: Nicolás Ángel Tinassi.

* Biblioteca Bodleiana, 014780928, http://dbooks.bodleian.ox.ac.uk/books/PDFs/600017503.pdf, consultado: 24 de noviembre del 2020.

1666

Ferrer de Valdecebro, Andrés. Historia de la maravillosa, y admirable vida de la venerable madre, y esclarecida virgen sor Rosa de Santa María, de la Tercera orden de Santo Domingo, Madrid: Pablo de Val.

* Biblioteca Nacional de Austria, 42.G.21, http://data.onb.ac.at/rep/1077237B, consultado: 24 de noviembre del 2020.

1668

Campo y de La Rinaga, Nicolás Matías del. Rasgo breve, disceño corto del religioso culto que la nobleza peruana consagró en el real convento de Santo Domingo de esta corte a la bienaventurada Rosa de Santa María… Madrid: Mateo de Espinosa y Arteaga.

* Biblioteca de la Real Academia de la Historia, 9/5749(8)

Córdoba y Castro, Francisco de. Festivos cultos celebres aclamaciones que la siempre triumphante Roma dio a la Bienaventurada Rosa de S. María Virgen de Lima en su solemne beatificación. Roma: Nicolás Ángel Tinassi.

* Biblioteca Digital de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, http://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/consulta/registro.cmd?id=123, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Hansen, Leonard. La bienaventurada Rosa de S. María de la tercera orden de Santo Domingo. Su admirable vida, y preciosa muerte. Madrid: Melchor Sánchez. (Traducción: Jacinto Parra)

* Universidad Complutense de Madrid, disponible en https://www.hathitrust.org/, consultado: 24 de noviembre del 2020.

José del Espíritu Santo (O. de M.). Elogio panegyrico dicho en el duplicado octavario que hizo la sagrada orden de predicadores en su gravísimo convento de Santo Thomas de Aquino… s.l, s.i.

* Biblioteca Nacional de España, 2/51807(7)

López, Bernardo. Descripción de las sumptuosas fiestas, que obsequioso celebró el real convento de San Pablo de Sevilla, a la beatificación de la insigne patrona del Nuevo reyno… s.l. s.i.

* Biblioteca de la Real Academia de la Historia, 9/3539(7)

Martínez, Nicolás. Oración panegririca de la B. Rosa de Santa María Virgen de Lima. dijola en la solemne fiesta que a su beatificación izo la nación española en su iglesia del Apóstol Santiago de Roma. Roma: Nicolás Ángel Tinasi.

* Biblioteca Nacional de México, R 922.285 ROS.m.

Ramírez Arellano, Gabriel. Oración gratulatoria, en el ultimo día de las octavas solemnes que celebró el convento de Santo Tomas desta corte, a la beatificación solemne de la bienaventurada Rosa de Santa María… Madrid: Domingo García Morrás.

* Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla, SE-U, A 110/040(16), https://archive.org/details/A11004016, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Ruiz Ramírez, Juan Bautista. Sermón o Oración Evangélica, sacra y demostrativa, que dixo... a la Beatificación de Santa Rosa Peruana de Santa María... Madrid: María Rey.

* Biblioteca Nacional de España, VE/1242/3

1669

Bravo de Lagunas, Fernando. Sermón de la gloriosa Santa Rosa de Santa María, virgen de Lima, que predicó el segundo día del solemne novenario de su beatificación, en el convento grande de N. S. del Rosario… s.l, s.i.

* Biblioteca Nacional de Colombia, RG 14710

Ferrer de Valdecebro, Andrés. Historia de la vida de la Ba. Me. Rosa de Santa María, de la Tercera orden de Santo Domingo… Madrid: María Rey. * Biblioteca de la Universidad de Nuevo México, 271.9 R71Zf c.1

Hansen, Leonard. La bienaventurada Rosa de S. María de la tercera orden de Santo Domingo. Su admirable vida, y preciosa muerte… Madrid: Francisco Nieto.

Biblioteca Nacional de España, 3/20143

1670

Baños y Sotomayor, José. Sermón de la bienaventurada Rosa del Perú, a la fiesta solemne de su beatificación, con asistencia del santísimo sacramento. Madrid: Mateo de Espinosa y Arteaga.

* Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla, A 112/121(17), https://archive.org/details/A11212117, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Castillo, Pedro del. La estrella del Occidente, la Rosa de Lima. Que de lo del regio del lugar se erigió princesa de las flores. Vida y milagros de la Santa Rosa de Santa María… México, Bartolomé de Gama.

* Biblioteca Nacional de México, RSM 1670 M4CAS, copia digital disponible en el catálogo.

Ferrer de Valdecebro, Andrés. Historia de la vida de la Ba. Me. Rosa de Santa María, de la Tercera orden de Santo Domingo… Madrid: María Rey, viuda de Diego Diaz de la Carrera.

Biblioteca Nacional de España, 2/71232

Isturizaga, Juan, Juan de. Sermón en la publicación de la Bula de la beatificación de la Bendita Rosa de Santa María, patrona del Perú…Madrid, s.i.

* Biblioteca Nacional de Chile, 8;(520-23)

León Pinelo, Diego de. Celebridad, y fiestas, con que la insigne, y nobilísima ciudad de los Reyes solemnizó la beatificación de la bienaventurada Rosa de Santa María, su patrona, y de todos los reynos y provincias del Perú, Lima, [s.n.]

* Biblioteca Nacional de España, R/16937.

Meneses y Arce, Gonzalo Andrés. Ilustración de la Rosa del Perú. Consagrada a la muy ilustre señora D. María Alberta de Castro Andrade Borja y Centellas, soberana y primera açucena de los excelentísimos señores condes de Lemos. Lima: Imprenta de Juan de Quevedo.

* John Carter Brown Library, https://archive.org/details/ilustraciondelar00mene, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Parra, Jacinto de la. Rosa laureada entre los Santos. Epitalamios sacros de la corte Aclamaciones de España, aplausos de Roma, congratulaciones festivas del clero y religiones, al feliz desposorio que celebró en la gloria con Christo la Beata Virgen Rosa de Santa María… Madrid: Domingo García Morrás.

* Universidad Complutense de Madrid, disponible en https://www.hathitrust.org/, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Peréz y Turcios, Bernabé. Vida de Santa Rosa de Lima en verso castellano. Por Bernabé Pérez y Turcios, natural de México, maestro de primeras letras. México: viuda de Bernardo Calderón.

* No se conoce copia conservada, Iberian Book 118912, http://n2t.net/ark:/87925/drs1.iberian.72334, consultado: 24 de noviembre del 2020.

1671

González de Acuña, Antonio. Rosa mística. Vida y muerte de Santa Rosa de S. María virgen. De la Tercera Orden de S. Domingo, natural de la ciudad de los Reyes metrópoli del reyno del Perú en las Indias Occidentales. Roma: Nicolas Ángel Tinasi.

* Universidad Complutense de Madrid, disponible en https://www.hathitrust.org/, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Lorea, Antonio de. Santa Rosa, religiosa de la tercera orden de S. Domingo, patrona universal del Nuevo Mundo, milagro de la naturaleza, y portentoso efecto de la gracia… Madrid: Francisco Nieto.

Universidad de Salamanca, https://gredos.usal.es/handle/10366/132586, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Meléndez, Juan. Festiva pompa, culto religioso, veneración reverente, fiesta, aclamación, y aplauso a la beatificación de la bienaventurada virgen Rosa de S. María… Lima: [s.n.]

* John Carter Brown Library, https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:13894/, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Morales Pastrana, Antonio de. Solemne, plausible, festiva pompa. Magnífica ostentosa celebridad, a la beatificación de la gloriosa Rosa de Santa María. México: Francisco Rodríguez Lupercio.

* Biblioteca Tomas Navarro, CSIC (Madrid), BC R R/2370

Moyano, Beltrán. Elogio poético de Santa Rosa de Lima: descripción de las fiestas que hicieron los mexicanos por su canonización. México: [s.n.]

* Iberian Book, IB 114656, http://n2t.net/ark:/87925/drs1.iberian.123617, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Moreto, Agustín y Pedro Lanini y Sagredo. “La Rosa del Perú”. Parte treinta y seis. Comedias escritas por los mejores ingenios de España. Madrid: Joseph Fernández de Buendía.

* Biblioteca Digital Hispánica, http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000073780&page=1, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Relación de las ceremonias que se han hecho en la iglesia de S. Pedro, en la canoniçacion de los cinco santos, que son San Cayetano, San Francisco Borja, San Felipe Benicio, San Luys Beltran, Santa Rosa de Santa Maria hecha por nuestro muy santo padre Clemente X. Madrid: Julián de Paredes.

* Biblioteca Nacional de España, VE/124/16

1672

Escalante y Colombres, Manuel de. Beatificación de la virgen gloriosa Rosa de Santa María. Celebrada, en el convento sagrado de religiosas de Santa Catharina de Sena, de esta imperial ciudad mexicana… México: Francisco Rodríguez Lupercio.

* John Carter Brown Library, BA672 .E74b

Herrera, Fernando de. Oración panegyrica a la beatificación de la beata Rosa de S. María de la Tercera Orden del gran patriarca S. Domingo, natural de Lima, patrona del Perú… Lima: [s.n.]

* Biblioteca Digital Hispánica, http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000114368&page=1, consultado: 24 de noviembre del 2020.

Relación de las ceremonias que se hizieron en la iglesia de S. Pedro de Roma, en la canoniçacion de los cinco santos, que son: San Cayetano, San Francisco Borja, San Felipe Benicio, San Luis Beltrán, Santa Rosa de Santa María. Hecha por nuestro muy Santo Padre Clemente X. México: viuda de Bernardo Calderón.

Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (México), BX4700

1680

Hansen, Leonard. Vita mirabilis mors pretiosa sanctitas thaumaturga inclytae virginis S. Rosae peruanae ex tertio ordine S. P. Dominici, pridem ex autenticis approbatorum procesuum documentis excerpta & collecta. Roma: Nicolás Ángel Tinasi.

Biblioteca Nacional Central de Roma, IT\ICCU\BVEE\067168

1691

Vargas Machuca, Francisco. Panegyrica oración, culto reverente, con que se celebra en anuales aclamaciones a la patrona peruana Rosa de Santa María la real universidad de San Marcos… Lima: Diego de Lira.

* Biblioteca Nacional de Chile, 8;(481-19)

1697

Gil Guerrero, Diego. La rosa crucificada. Sermón de Santa Rosa de Santa María patrona de las Indias, y criolla de Lima en el Perú, que predicó en el convento real de Jesús María de México en la fiesta, que celebró año de 1697.

* Biblioteca Nacional de México, [Manuscrito], MS 36

1698

Sarmiento Sotomayor, José. Patrocinio aplaudido, y coronado celebridad, de Santa Rosa de Santa María, en la santa iglesia metropolitana de la ciudad de México, corte de Nueva España. México: Juan José Guillena Carrascoso, Impresor y mercader de libros.

* Biblioteca Nacional de Chile, sin signatura.

1705

Novena a la gloriosísima virgen Santa Rosa de Lima, finísima esposa de Jesús y general patrona de las Indias. Lima: Reimpresa en Lima: en la Imprenta Calle de las Mercedarias, [17-?]

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina ClSaBN-JTM

1711

Oviedo y Herrera, Luis Antonio. Vida de Santa Rosa de Santa María: natural de Lima, y Patrona del Perú; poema heroico.... Madrid: Juan García Infanzón.

Biblioteca de la Real Academia de la Historia, 3/238

1714

Espinosa Moreno, Juan de. Sermón que en la anual plausible celebridad de la esclarecida virgen Sta. Rosa de Santa María… México: Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, en la Puente de Palacio.

* Biblioteca Nacional de México, RSM 1670 M4GAL

1716

Mystica rosa plantada en el ameno pais de Lima. Santa Rosa de Santa María cuyos celestiales olores de virtud, celebrados en una novena, suben a mas suave fragancia con el secundo riego, que se prometen en la poderosa protección de la Virgen santísima nuestra Señora del Rosario a quien de corazón se ofrece. México: Francisco de Ribera Calderón.

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina E.G. 5-68-3(18)

1725

Novena a la gloriosísima virgen Santa Rosa de Lima, finísima esposa de Jesús y general patrona de las Indias, Lima, Imprenta de la calle de las Mercedarias.

* John Carter Brown Library, BA774.N939a

1726

Lorea, Antonio de. Santa Rosa, religiosa de la tercera orden de S. Domingo, patrona universal del Nuevo Mundo, milagro de la naturaleza, y portentoso efecto de la gracia… Madrid: viuda de Juan García Infanzón.

* Universidad de Salamanca, https://gredos.usal.es/handle/10366/132586, consultado: 24 de noviembre del 2020.

1728

Contreras, Juan de. Mysticas rosas, que el fertilísimo, y ameno paraíso de virgines Santa Rosa de Santa María. Dio en la breve primavera de treinta y tres años, repartidas en los nueve días de esta NOVENA, que en qualquier tiempo del año se puede hacer. México: Imprenta real del Superior Gobierno, herederos de Miguel de Ribera.

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina E.G. 5-69-1(8)

Exercicio angelico, empleo celestial de alabanzas a Dios por sus infinitas percepciones, y atributos. Devoción que inventó Santa Rosa de Santa María. Lima: imprenta nueva que está en la calle real del palacio.

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina III-19-C3(6)

1729

Oviedo y Herrera, Luis Antonio de. Vida de la esclarecida virgen Santa Rosa de Santa María, natural de Lima, y patrona de el Perú. Poema heroico… México: Imprenta real del Superior gobierno de los herederos de la viuda de Miguel de Ribera Calderón.

* Biblioteca Nacional de México, RSM 1729 M4OVI

1730

Alcalá y Santa Rosa, Marcos de. Compendio de la vida de Santa Rosa del Perú, con su novena… Madrid: Imprenta de Manuel Fernández.

* [León Pinelo, Epitome de la bibliotheca oriental, y occidental, nautica, vol. 2, [ p.913].

1731

Elso, Jerónimo de. Sermones varios, obra póstuma. Madrid: Imprenta real por Joseph Rodríguez Escobar.

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina A-9-6(8)

1736

Maguette de León, Diego. Oración panegyrica en los reverentes annuales, festivos cultos, que el insigne imperial convento de Santo Domingo de Guzmán, Orden de los predicadores, en la primera dominica de septiembre dedicada a las rosas del Santíssimo Rosario… [y] Santa Rosa de Santa María. México: José Bernardo de Hogal, ministro e impresor del real y apostólico Tribunal de la Santa Cruzada.

* Biblioteca Nacional de Chile, Sala Medina E.G. 5-61-4(23)







1 Nombramiento de Juan de Zelaeta en calidad de general de la nao Santa Rosa. 15 de marzo de 1680. Fondo Reales cédulas duplicadas, Volumen 30, Archivo General de la Nación de México (AGNM).

2 Por su naturaleza impresa, gran parte de los textos elegidos para esta investigación se extrajeron de las obras de José Toribio Medina y sus adiciones. Se seleccionaron aquellos publicados o escritos en Lima y México y en el caso de los sermones se optó por aquellos que fueron predicados en las iglesias de las dos ciudades, pero no necesariamente publicados en ellas. Además por su importancia se sumaron textos publicados en Madrid, Sevilla y Roma.

3 En el diccionario de Sebastián de Covarrubias (1617) la retórica “es un modo de hablar con harte y compostura” lo que implica habilidad verbal, erudición y seguimiento de reglas sobre esta habilidad. A partir de la base de la retórica grecolatina que se dedicó a enseñar, deleitar y persuadir a los oyentes, San Agustín usó esta herramienta para enseñar la doctrina cristiana y tratar de que sus oyentes la practicaran (Abbott, 1996: 7-8; Urrejola, 2013: 45).

La retórica posee raíces religiosas que se remontan a la religión hebrea. En ésta, la retórica proclamó la Ley, transmitió el mensaje de los profetas y la instrucción de los sabios y celebró la reunión de los fieles en la sinagoga. Era una retórica que no pretendía persuadir de manera particular sino transmitir las verdades absolutas. El cristianismo heredó este legado en relación con las Sagradas Escrituras. En realidad la retórica tuvo un origen grecorromano y otro judeocristiano. Heredó de la Antigüedad el fin de la persuasión y de lo religioso, su sentido dogmático y erudito, el cual se fundamenta en las Sagradas Escrituras y en los textos de los Padres de la Iglesia. Se usaba la palabra como medio de expresión y comunicación de la voluntad divina (Herrejón, 2003: 10).

4 No sabemos de manera exacta los lugares europeos de nacimiento de Gabriel Ramírez Arellano, Juan Ruiz Ramírez, Marcos de Alcalá y Santa Rosa, ni del autor de la relación de la fiesta de canonización en Roma. Para el ámbito indiano desconocemos asimismo el lugar de nacimiento de Antonio de Morales Pastrana, Diego Gil Guerrero, José Sarmiento Sotomayor, el autor de Mystica Rosa plantada en el ameno payz…, Antonio de Osuna y Juan de Contreras. Aunque se sabe que Sarmiento Sotomayor fue cura del Cerro de San Pedro, jurisdicción del obispado de Valladolid de Michoacán, en 1675 (Mazín, 1996: 260).

5 En las Indias había las siguientes provincias: la primera, Santa Cruz de las Indias en Santo Domingo, de la que salieron frailes para incursionar en el resto de Centroamérica, Panamá y Perú; la provincia de Santiago de México, fundada en 1532, tuvo un monasterio (Santa Catalina de Sena), tres casas religiosas (el convento de Santo Domingo, el colegio de Porta Coeli y la recolección de Nuestra Señora de la Piedad, que estaba fuera de la ciudad) y un hospicio (San Jacinto); la provincia de San Juan Bautista del Perú fue constituida en 1539; la provincia de San Vicente de Guatemala y San José de Chiapas, que se creó en 1551, que tuvo relevancia por la presencia de fray Bartolomé de Las Casas; la provincia de los Santos Ángeles de Puebla establecida en 1656; la provincia de San Hipólito de Oaxaca fundada a fines del siglo XVI; la provincia de San Antonino, instaurada en 1567, que ocupó varios territorios del Nuevo Reino de Granada; la provincia de Santa Catalina de Quito y la provincia de San Lorenzo mártir de Chile. Las casas de Panamá continuaron bajo la jurisdicción de la provincia de San Juan Bautista (Medina, 1992: 225-237).

Las casas dominicas de Panamá, por estar bajo la jurisdicción de la provincia peruana, permitieron la circulación de las representaciones de la santa en ambos lados del continente. La cercanía de Panamá con el virreinato novohispano facilitó la interacción de las noticias, textos e imágenes sobre Rosa en Chiapas, Oaxaca, Puebla y México. La bula de beatificación sólo permitió el culto de Rosa en la ciudad y arzobispado de Lima y en las iglesias y conventos de ambos sexos de la orden de Santo Domingo. De ahí la importancia de estas provincias novohispanas y centroamericanas en la divulgación y el fortalecimiento de la devoción en las Indias (Córdoba y Castro, 1668: 12).

6 Su descendencia parte del conquistador aragonés Juan Fernández de Híjar. Su padre, Antonio Monroy Figueroa, era natural de México y logró manejar una rica fortuna. Óscar Mazín (2011: 54-57) hace un esbozo biográfico del fraile y demuestra las amplias redes en que se movilizaba y sus intereses en el Viejo y Nuevo Mundo. Antes de su viaje a Roma en 1674 solicitó una carta de recomendación al cabildo catedral metropolitano de México. Memorial del padre maestro fray Antonio de Monrroy del orden de predicadores. 14 de abril de 1674. Libros de cabildo, N° 19, Archivo del Cabildo Catedral Metropolitano de México (ACMM).

7 Este enfoque es más multi-territorial porque incluye a los distintos reinos de los ámbitos de la Monarquía hispana y trasciende la clásica mirada centro-periferia. No obstante, estas permanentes interrelaciones no estuvieron exentas de conflictos entre los grupos sociales y las autoridades en los ámbitos local y regional en su afán por adquirir una mejor posición en el orden social (Cardim, 2012: 3-5).

8 Carta sobre Diego de Baños y Sotomayor. 1673. Fondo Audiencia de Lima. Legajo 103. Archivo General de Indias (AGI).

9 Ambos originarios de la villa de San Esteban de Gormaz.

10 Donde siguió estudiando teología, llegando a ser, años más tarde, doctor en esa facultad. En 1670 fue nombrado canónigo de Guatemala. A su persona se sumaron los oficios de predicador del rey y de calificador del Santo Oficio.

11 Además del poema escribió la comedia De un yerro un gran acierto representado en el cumpleaños de Felipe V (19 de diciembre de 1709) y Poema sacro de la Pasión, en 1717 (Sala i Villa, 2004: 58).

12 En 1652, Isturrizaga fue provincial de la provincia de Quito y antes lo fue de la provincia de Chile. Ocho años más tarde fue rector del colegio de Santo Tomas de Lima. En 1669 fue definidor del capítulo de ese año. Y luego administrador del Santuario de Santa Rosa y obispo electo del Paraguay. Tomó posesión del obispado de Santa Cruz de la Sierra en 1674, pero un año después falleció ahí (Meneses y Arce, 1670: 110; Ángulo, 1917: 144-145).

13 La presencia de la inquisición en los reinos españoles se fundamentó en el criterio de los habitantes de que era necesaria, pues era el único cuerpo garante en temas como el buen comportamiento, la ortodoxia de la fe, la interacción con extranjeros y el buen uso del lenguaje en términos religiosos. Por eso mismo, la inquisición era temida. Ese temor se transformó, en varias ocasiones, en rechazo creando resentimientos, especialmente en los casos de la vigilancia de la limpieza de sangre (Kamen, 1981: 471-472).

14 Su muerte fue comunicada por el virrey del Perú al Consejo de Indias. Carta del virrey del Perú al Consejo de Indias. 8 de abril de 1671. Fondo Audiencia de Lima. Legajo 72. Archivo General de Indias (AGI)