La apuesta desarrollista de los dominicos franceses en el Cono Sur: Paul Ramlot, OP y el IEPAL


The bet on development of the French Dominicans in the Southern Cone: Paul Ramlot, OP and  the IEPAL



Susana Monreal

Universidad Católica del Uruguay

smonreal@ucu.edu.uy



Resumen


A mediados del siglo XX, se inició la experiencia comunitaria de los frailes dominicos franceses de la provincia de Toulouse en Montevideo, en el marco de una progresiva crisis económica, social y política.

Instalado en Montevideo desde 1954, Fr. Paul Ramlot, OP se transformó, con el respaldo del padre Louis-Joseph Lebret, OP, en uno de los referentes destacados del movimiento Economía y Humanismo en el país y en la región En 1963, Ramlot fundó el Instituto de Estudios Políticos para América Latina, el IEPAL, “para estimular una reflexión sobre las implicaciones políticas del desarrollo”, a nivel de “agentes” y al nivel de “instituciones”.

Esta etapa de la vida de Ramlot estuvo marcada por su compromiso con el desarrollo y la integración como instrumentos de humanización de Latinoamérica, basados ​​en un conocimiento riguroso de las realidades de muy vastos y variados territorios. Ramlot impulsó un proyecto promotor del “desarrollo humano integral”, dirigido a los sectores dirigentes, empresarios y líderes sindicales. En tiempos de radicalización y utopías revolucionarias, Ramlot y el IEPAL fueron elogiados por unos, y cuestionados por otros. Ramlot nunca fue un liberacionista, sino un católico progresista, de sólida formación, nunca radical.


Palabras clave: Orden de Predicadores, provincia de Toulouse, Montevideo, Paul Ramlot, IEPAL, desarrollo


Summary


In the middle of the 20th century, the community experience of the French Dominican friars of the province of Toulouse in Montevideo began, within the framework of a progressive economic, social and political crisis. Settled in Montevideo since 1954, Fr. Paul Ramlot, OP became, with the support of Fr. Louis-Joseph Lebret, OP, one of the leading references of the Economy and Humanism movement in Uruguay and in the region. In 1963, Ramlot founded the Institute for Political Studies for Latin America, the IEPAL, "to stimulate reflection on the political implications of development ", at the level of "agents" and at the level of "institutions". This stage of Ramlot's life was marked by his commitment to development and integration as instruments of humanization in Latin America, based on a rigorous knowledge of the realities of very vast and varied territories. Ramlot launched a project promoting "integral human development", aimed at the leading sectors, businessmen and union leaders. In times of radicalization and revolutionary utopias, Ramlot and the IEPAL were praised by some, and questioned by others. Ramlot was never a liberationist, but a progressive Catholic man, solidly trained, never radical.


Key words: Order of Preachers, province of Toulouse, Montevideo, Paul Ramlot, IEPAL, development



Fecha de envío: 10 de abril de 2020

Fecha de aprobación: 20 de mayo de 2020




La apuesta desarrollista de los dominicos franceses en el Cono Sur: Paul Ramlot, OP y el IEPAL



La experiencia comunitaria de los frailes dominicos franceses de la provincia de Toulouse en Montevideo se inició a mediados del siglo XX. A lo largo de casi 20 años, entre 1953 y 1970, la vida de la comunidad atravesó fases diversas, muy influidas por las circunstancias sociales, políticas y eclesiales, la personalidad de los religiosos y los compromisos que contrajeron.

Instalado en Montevideo desde 1954, Fr. Paul Ramlot OP, se transformó con el respaldo del padre Louis-Joseph Lebret, OP, en uno de los referentes destacados del movimiento Economía y Humanismo en el país, en la región y en el continente latinoamericano. En 1963, Ramlot fundó el Instituto de Estudios Políticos para América Latina, el IEPAL, “para estimular una [...] reflexión sobre las implicaciones políticas del desarrollo”, a nivel de “agentes” y al nivel de “instituciones”.1 Esta etapa de la vida de Ramlot estuvo marcada por su compromiso con el desarrollo y la integración como instrumentos de humanización de Latinoamérica, basados ​​en un conocimiento riguroso de las realidades de muy vastas y variados territorios.

En este estudio, en primer lugar, vamos a presentar, en el marco del país, la cultura y la Iglesia, la llegada de la comunidad dominicana de Montevideo y las etapas de su historia. En segundo lugar, nos detendremos en el perfil del dominico Paul Ramlot y en sus propuestas en la línea del “desarrollo humano integral” que se tradujeron en proyectos precisos. En la tercera parte, vamos a analizar el último de sus proyectos, el Instituto de Estudios Políticos para América Latina, conocido como IEPAL: una empresa cargada de promesas, también muy cuestionada.


Una comunidad de dominicos franceses en el Cono Sur

En 1952, la erección de la provincia dominicana de Brasil, autónoma de la de Toulouse, implicó cambios significativos en la obra misionera de la provincia del sur de Francia. Los frailes habían desarrollado misiones en el interior del Brasil desde 1880, y en las ciudades de Sao Paulo y Río Janeiro en las primeras décadas del siglo XX. Ante los eventos de 1952, la Provincia de Toulouse decidió establecer una nueva fundación en Sudamérica; por varios motivos Uruguay fue el lugar elegido. Se trataba de un pequeño país, singularmente estable desde comienzos de los años 40, con un entorno dominicano en apariencia favorable. Un “lugar acogedor y útil cruce de caminos”, según el dominico Augustin Laffay (2015, 316).2 Por otra parte, los contactos creados en viajes previos, por los frailes Louis-Joseph Lebret y Vincent de Paul Rande, parecían auspiciosos.

Los dos primeros frailes llegaron, en 1953, a un país todavía floreciente, tranquilo y orgulloso de sí mismo, lo que no se prolongaría por mucho tiempo. El “Uruguay feliz” de los años 40 y 50 se percibía a sí mismo como una tierra y una sociedad excepcionales, caracterizadas por el equilibrio democrático, la estabilidad económica, leyes sociales y obreristas de vanguardia, redistribución de la riqueza, buena educación e impulso cultural. Los cambios, no precisamente favorables, comenzaron a percibirse desde 1955 como consecuencia de las transformaciones en el contexto y en las normas del comercio internacional y en la falta de innovación en tiempos de prosperidad. Las mutaciones económicas se asociaron a las perturbaciones sociopolíticas continentales, originadas por la Revolución Cubana, y acarrearon una compleja crisis inimaginable dos décadas antes.

Por otra parte, la sociedad uruguaya tenía rasgos muy particulares, en nada semejantes al Brasil que conocían los misioneros tolosanos. Uruguay, que había nacido a la vida independiente, en 1830, con un poco más de 70.000 habitantes, en 1963 tenía 2.600.000 habitantes. Además, si bien en 1960 se evaluaba que el 62% de la población era católica, menos de un 4% asistía a misa regularmente. De un Brasil con fuerte desarrollo de la religiosidad popular y de veneración por la figura sacerdotal, los dominicos franceses pasaron al país más secularizado de América Latina y se insertaron en una de las Iglesias más pobres y menos influyentes del continente.

No podemos, en este trabajo, profundizar en toda la historia de la comunidad dominicana, podemos sin embargo exponer que la misma atravesó tres etapas bien diferentes (Monreal, 2019 y 2020). En un primer momento, de 1953 a 1959, los tres primeros frailes -Fr. Ignace André-Vincent, Fr. Antonin Peyronnet y Fr. Paul Ramlot- se consagraron a la atención espiritual de la comunidad católica francófona -francesa, belga, suiza y canadiense- y al desarrollo de actividades pastorales y culturales. La gran contribución de esta fase fue la llegada del movimiento Economía y Humanismo, fundado por Lebret en Francia, que supuso la aparición de un ámbito de análisis y reflexión sobre la sociedad uruguaya y sus problemas, con el objetivo del desarrollo humano local y regional.

A partir de 1959 y hasta 1965, se vivió una nueva época, muy marcada por la llegada de cuatro nuevos frailes -Fr. Georges Morelli, Fr. François-Xavier Harguindéguy, Fr. François Malley y Fr. Daniel Gilbert- y el nombramiento de Morelli como prior. Se iniciaba, en palabras de los protagonistas, el “nuevo momento americano”, identificado con una mayor integración con la sociedad local y con la definición de un nuevo compromiso apostólico, progresivamente más radical en varios aspectos. Además, las nuevas iniciativas dominicanas afloraron en el contexto de dos eventos muy significativos para el continente y para la Iglesia: la victoria de la Revolución Cubana y la convocatoria del Concilio Vaticano II, a inicios de 1959. Ciertas acciones y propuestas de algunos frailes se vincularon con su deslumbramiento con la “repercusiones humanas y cristianas” de la Revolución en Cuba. En este contexto, por un lado, el ministerio universitario, el diálogo interreligioso y ecuménico se convirtieron en áreas de acción privilegiadas; por otro lado, los compromisos extremos de algunos frailes causaron divisiones internas y algunas reacciones en la Iglesia local, en la que los grupos renovadores constituían una selecta minoría. Finalmente, la llegada del nuevo grupo de dominicos coincidió con el nombramiento de Mons. Rafael Forni como nuncio apostólico en Uruguay. Entre 1960 y 1965, Forni, muy poco apreciado en el país, suscitó una firme oposición a toda renovación, lo que motivó una dura, a menudo injusta, confrontación con los frailes franceses.

Por último, en circunstancias socio-económicas y políticas cada vez más críticas -surgimiento de la guerrilla urbana promovida por el Movimiento de Liberación Nacional, MLN/Tupamaros, reclamos permanentes de trabajadores y estudiantes, progresivo autoritarismo del gobierno- la última etapa de la comunidad se desarrolló entre 1965 y 1970, con protagonistas ya experimentados -Ramlot y Gilbert- y con nuevos frailes -Fr. Jean-Baptiste Lassègue-Molères, Fr. Benoît Dumas y Fr. Malley como último prior. En este espinoso contexto, los frailes tomaron decisiones quizás temerarias. Se negaron a seguir recibiendo el apoyo financiero de la comunidad francófona de Uruguay, cuando no todos los frailes estaban preparados para ganarse la vida en el mundo secular, y en un país en crisis. En el marco de crecientes problemas financieros y de obstinación ideológica, las fricciones personales, el debilitamiento de la fraternidad dominicana, la diversidad e incluso la oposición a los compromisos asumidos condujeron a la crisis de la comunidad. El capítulo provincial de julio de 1969, reunido en Toulouse, resolvió cerrar la casa de Montevideo. Después de quince años en Uruguay, Ramlot dejó el país para integrarse a la provincia de Argentina. Gilbert y Lassègue fueron destinados al Perú. Dumas fue enviado a México adonde nunca llegó, porque dejó la Orden y el sacerdocio. A fines de 1970, todos los dominicos franceses habían dejado Uruguay.3


Paul Ramlot, Economía y Humanismo y la vía del desarrollo humano integral

Entre los primeros frailes -e intelectuales- franceses que llegaron a Montevideo se contaba Paul Ramlot.4 Había nacido en Bruselas, en 1925, en el seno de una familia de la alta burguesía. En 1932 la familia Ramlot se trasladó a Francia, más precisamente a Cannes, debido al trabajo de su padre como director comercial de la Banque Belge à l’Étranger. Educado en el prestigioso Instituto Stanislas, de los padres marianistas, Paul se sintió atraído por la vida consagrada, más precisamente por la Orden de los Cartujos. La opción fue resistida por sus padres, dado que su hermano mayor Francis -Léon como fraile- ya había ingresado a la Orden de Predicadores. Michel estudió entonces Filosofía en la Universidad de Aix-en-Provence y en las Facultades Católicas de Lyon, obtuvo la licenciatura y desarrolló una intensa militancia en la Juventud de Estudiantes Católicos. Finalmente, en 1947, después de un complejo proceso de discernimiento y de “pedido de señales”, ingresó a la Orden dominicana.5 Ordenado sacerdote en 1952, Ramlot viajó a América del Sur y residió en Uruguay entre 1954 y 1969.

En Montevideo, el padre Ramlot desarrolló diversas tareas: fue fundador y líder de los scouts católicos franceses, capellán en el Liceo Francés y trabajó en la atención espiritual de la colectividad francófona local. Sin embargo, como discípulo de Louis-Joseph Lebret, y con su apoyo, se convirtió en el referente de Economía y Humanismo en Uruguay y en la región, a través de dos instituciones en cuya fundación tuvo un rol destacado. Volveremos más adelante sobre este punto.

A partir de 1969, debido a las tensiones internas de la comunidad dominicana de Montevideo, Ramlot fue asignado a la Provincia dominicana argentina. Durante tres años, desde 1969 hasta 1972, trabajó en Mendoza en el Instituto de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Cuyo. Más tarde, entre 1973 y 1983, en Buenos Aires se dedicó a la docencia universitaria, participó en la Fundación Argentina Año 2000 y fue prior provincial de Argentina de 1979 a 1983. Finalmente, se instaló en Tucumán donde trabajó en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, entre 1983 y 1986. Durante este período fue también asesor de la congregación de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús, también llamadas Hermanas Dominicas Tucumanas.6

Por razones familiares regresó a Europa en 1986 y se instaló en Mougins, siendo asignado al convento de Niza. Ese mismo año obtuvo el doctorado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid y asumió tareas académicas y pastorales en la Universidad de Niza-Sophia Antipolis.7 Michel Jean-Paul Ramlot murió en 2004. Tenía 79 años, de los cuales 32 habían transcurrido en Sudamérica.

Volviendo a las relaciones de Paul Ramlot con el padre Lebret y con Economía y Humanismo, en Montevideo las actividades de Ramlot entre 1957 y 1962, se relacionaron con el Centro Latinoamericano de Economía Humana, el Claeh, que fue la primera obra fundada por los discípulos de Lebret en Montevideo. Más adelante, en 1963 fundó el Instituto de Estudios Políticos para América Latina, el IEPAL, cuyas actividades se desarrollaron en todo el continente, hasta comienzos de los años setenta. En ambos proyectos, Ramlot sería un tenaz promotor del “desarrollo humano integral” en el Cono Sur.

El movimiento Economía y Humanismo había sido fundado por el padre Louis-Joseph Lebret8, en Marsella, en 1941. En una primera etapa, el movimiento se propuso renovar la economía política y la militancia católica a través de la puesta en práctica de encuestas sociales, en relación con la pastoral obrera.9 Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Lebret trasladó Economía y Humanismo a La Tourette, a 25 km de Lyon. En 1946, nueve frailes trabajaban en la obra: los tres fundadores François Malley, Henri Desroches -dominico hasta 1950- y Thomas Suavet; además se unieron Martin Allègre y Joseph Kopf; y tres pasantes: Boyer, Pierre Viau y Alain Birou (Pelletier, 1996: 87-93).

Hacia 1950 la obra fundada por Lebret atravesó una seria crisis interna. En 1949, la publicación de Signification du marxisme de Fr. Henri Desroches coincidió con el edicto de Pío XII que prohibía a los católicos la colaboración con los comunistas. Siguieron situaciones de incomprensión, dentro de la Orden y con varios obispos. En 1950 Henri Desroches, director adjunto del movimiento, dejó la Orden y el sacerdocio. El padre Lebret reorientó entonces su trabajo hacia el Tercer Mundo, emprendiendo proyectos de desarrollo y de planificación regional en América Latina, Vietnam, Líbano y Senegal (Pelletier, 2017, 167-168).

Lebret viajó por primera vez al Cono Sur, concretamente a Sâo Paulo, Rio de Janeiro y Montevideo, a mediados de 1947 (Pontual, 2012a; 2012b; 2016: 25-69). Para el curso de San Pablo, titulado “Introducción general a la economía humana”, Lebret preparó la primera síntesis académica del concepto de “economía humana”. De fundamentos metafísicos, centrada en la persona humana, a partir de la tripartición de las necesidades humanas -de subsistencia y dignidad; de facilidad y confort; y de creación y superación- “la economía humana es una máquina de guerra dirigida contra todos los materialismos contemporáneos”, señala Pelletier (1996: 102-110).

En junio de 1947, Lebret visitó Montevideo, donde se relacionó con religiosos, políticos, laicos y estudiantes católicos, con resultados provechosos. Como consecuencia de este viaje, en 1949 se crearon los llamados Equipos del Bien Común -si bien se trataba de un único equipo-, inspirado por Economía y Humanismo. Liderado por dos estudiantes de arquitectura, Juan Pablo Terra y Carlos Tosar, este primer grupo reunió a una veintena de integrantes (Birou, 1990: 23-24).10 Se trataba de “un grupo de amigos, militantes de la Federación Universitaria de Estudiantes de Acción Católica”, según el testimonio de Terra, que intentaban “como una prolongación de nuestra propia vida religiosa, profundizar la comprensión de los problemas sociales y de las perspectivas de realización de una sociedad fraternal y justa” (1988: 6). El grupo uruguayo asumió la asociación lebretiana de democracia cristiana, economía humana y desarrollo integral en sus estudios de planificación territorial.

Cinco años más tarde, en 1954, el dominico Paul Ramlot llegó a Montevideo y, con el apoyo de Lebret, se convirtió en el referente regional de Economía y Humanismo (Pelletier, 1996, 320-326).11 Tenía una sólida formación intelectual y valiosas dotes para la gestión. Gracias a los buenos oficios de Ramlot, Lebret retornó a Montevideo en 1957, para dirigir una Sesión Interamericana de Economía y Humanismo. También ofreció un curso, muy exitoso, sobre “Desarrollo y acondicionamiento de los territorios: análisis de los hechos sociales”, con los auspicios de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, hecho excepcional en el muy laico Uruguay.12 Este evento fortaleció al grupo uruguayo y, a iniciativa de Lebret, se fundó el Centro Latinoamericano de Economía Humana, el Claeh, como núcleo coordinador del trabajo de los grupos nacionales de Economía y Humanismo en América Latina. El primer consejo directivo del Claeh fue integrado por Juan Pablo Terra (Uruguay), como presidente; Héctor Carlos Salgado (Argentina), vicepresidente; Beatriz Tabares de Garmendia (Uruguay), secretaria; Paul Ramlot, OP, secretario para Relaciones Internacionales; Benevenuto de Santa Cruz, OP (Brasil) y Juan Enrique Camou (Uruguay), como voceros.13

Entre 1957 y 1962, las actividades de Ramlot se centraron en el Claeh y en el desarrollo de las relaciones internacionales de la institución, al servicio de lo que llamaba “una red continental de amistades”. Por entonces, dicha red incluía grupos, más o menos fuertes, en Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Colombia, Perú y Venezuela. Poco después se integraron al Claeh los frailes Alain Birou y François Malley (Terra, 1988:7).14 En 1959 Lebret había escrito al provincial de Toulouse pidiéndole apoyos para Economía y Humanismo en Montevideo. Con sorprendente lucidez, le advertía sobre los posibles complejos efectos de la revolución cubana:

Creo que sería particularmente importante dar soporte al padre Ramlot después de una iniciación técnica suficiente. Un fracaso en América Latina tendría consecuencias graves, especialmente con el ‘castrismo’, que está removiendo al continente. Tendremos que actuar rápidamente si queremos detener las catástrofes.15


Ese mismo año François Malley fue destinado a Montevideo para respaldar a Ramlot y para apuntalar el lanzamiento de los Cuadernos Latinoamericanos de Economía Humana, que cumplirían un rol central en la coordinación de los grupos sudamericanos.16 De hecho, los frailes franceses tuvieron una presencia muy destacada en los dieciséis números de la revista publicados entre 1959 y 1967. De acuerdo a la investigadora brasileña Virginia Pontual, los mayores aportes fueron realizados por Louis-Joseph Lebret, Thomas Suavet, Paul Ramlot, Alain Birou y François Malley, tres de ellos miembros fundadores de Economía y Humanismo (2016, 82-84).

De acuerdo al testimonio de Terra, la entusiasta cooperación, de los comienzos, entre los equipos nacionales fue decayendo, lo que se agudizó con la muerte de Lebret en 1966 (1988: 6). Por otra parte, se podría inferir que Terra y algunos de sus compañeros del Claeh orientaron parte de sus energías y actividades hacia el terreno político. En febrero de 1962, en ocasión de la convención partidaria de la Unión Cívica, se produjo la división del partido católico tradicional, fundado en 1911. Un sector más joven y progresista acompañó la fundación del Partido Demócrata Cristiano, que participaría de las elecciones de nacionales de 1962. Juan Pablo Terra, miembro del Consejo Directivo la Unión Cívica desde 1958, integró el sector renovador y fue electo diputado por el Partido Demócrata Cristiano en 1967 (Etchechury Barrera, 2004, 97-107).

Por otra parte, el equipo dominicano de apoyo también se dispersó. François Malley, si bien muy interesado en las sociedades latinoamericanas, nunca se adaptó a vivir en América Latina: consideraba a Uruguay “un país sin esperanza” y a América Latina “un continente agotador”.17 Alain Birou desarrolló un perfil de lúcido escritor de diagnósticos, viajando de región en región y tomando contacto con importantes interlocutores locales, pero sin instalarse en América Latina. Con nueve años de residencia en Uruguay y numerosos viajes por el continente, Paul Ramlot pronto comenzó a elaborar un nuevo proyecto.


El Instituto de Estudios Políticos para América Latina y el compromiso con el desarrollo y la integración

Como obra de la Provincia Dominicana de Toulouse, en 1963 se fundó el Instituto de Estudios Políticos para América Latina o IEPAL, con sede en Montevideo.18

En 1960, Ramlot se había diplomado en Desarrollo en el Institut International de Recherche et de Formation pour le Développement, el IRFED, fundado por Lebret en 1958, para promover la formación y la investigación que permitiera dotar al desarrollo de un carácter global, que incluyera “a todo el hombre y a todos los hombres”. En esta nueva etapa, al concepto de economía humana se asociaba el de desarrollo humano integral y armónico, asociado a la moralización de la economía. Desde el IRFED, se promovería un diálogo activo con las diversas ciencias humanas -en particular la sociología, la antropología, la economía- para la elaboración de estrategias de desarrollo. En esta línea trabajarían Paul Ramlot y sus equipos.19

En el primer folleto del IEPAL, de 1963, se leía: “¿De qué se trata? La población de América Latina está en pleno cambio de fase: busca, a nivel de los distintos países, soluciones para su desarrollo integral que alcancen las bases de la organización de la sociedad”. Ante el desafío de encontrar respuestas rápidas y válidas sobre los diferentes aspectos del “desarrollo económico, social, cultural, ético y político”, el aporte específico del IEPAL sería “estimular, a diversos niveles, una reflexión sobre las implicaciones políticas del desarrollo, a nivel de ‘agentes’ y a nivel de ‘instituciones’”.20

En el Memorandum de marzo de 1963, Paul Ramlot desarrollaba, en detalle, las motivaciones y el espíritu de la obra. En el “Preámbulo” se refiere a: “Una crisis grave en América Latina a nivel de las instituciones políticas, debido en gran parte a la falta indiscutible de una filosofía política” y agrega:

Imposibilidad de comprometerse seriamente con el desarrollo sin la contribución de los hombres políticos que tienen el poder de decisión. Su indiferencia o su incapacidad actuales obligan a tratar de modificar el ambiente asegurándoles nuevas formas de inspiración e insuflando una nueva visión, sobre todo a nivel de los cuadros jóvenes.21


A partir de este diagnóstico, se definen los objetivos del Instituto o Servicio, ambiciosos por cierto. Se trataba de: intensificar la investigación sistemática sobre la evolución política de cada país; elaborar un conjunto doctrinal a nivel de filosofía política para su divulgación en el continente; crear centros nacionales no partidarios de investigación política, orientados a asegurar el encuentro y el intercambio de los diversos puntos de vista entre cuadros y dirigentes sobre las grandes opciones sociales, económicas y políticas; asegurar la formación de equipos nacionales de difusión y de enseñanza de la filosofía política, dirigidos sobre todo a los jóvenes militantes. La culminación sería la creación de un “Centro Continental de Estudios Políticos”, que reuniera especialistas de diversas disciplinas y de diferentes instituciones continentales “en la perspectiva de la unificación progresiva, económica y política, del Continente Latinoamericano”.22

Del documento se desprende la visión de avanzada de Ramlot. Por un lado, su propuesta, de claro perfil dominicano, responde a un apostolado intelectual y de élites; por otro lado, dado el talante de Ramlot de mirada siempre abierta al futuro, se plantea un proyecto interdisciplinar, internacional, en definitiva la creación de una red orientada a la integración latinoamericana. Ramlot contaba naturalmente con los antecedentes del proceso de integración europea, que había culminado en 1957 con la fundación de la Comunidad Económica Europea, por la firma del Tratado de Roma. Sin embargo, su proyecto para Latinoamérica incluía, en 1963, algunos objetivos que Europa alcanzaría recién en 1993, con la creación de la Unión Europea. Resulta esclarecedor evocar el testimonio de Cynthia Folquer OP, quien, en su testimonio sobre el P. Ramlot, enfatiza la lúcida visión de futuro del fraile, a quienes algunos de sus hermanos dominicos calificaban, a menudo con cierta ironía, de “futurólogo”, por no comprender del todo su actividad.23

Otro punto de interés se refiere al “espíritu” que Paul Ramlot atribuía a la obra en proceso de creación, que él relacionada con el sentido de “servicio”, a un doble nivel; servicio filosófico y servicio técnico. Desde el punto de vista filosófico, se trataba de elaborar y difundir un pensamiento político “de manera abierta y desinteresada, en un clima de diálogo, de búsqueda, de colaboración entre las diversas familias o grupos políticos del Continente”, asociándose a todos los “esfuerzos sanos de transformación de las mentalidades y de las estructuras”. A nivel técnico, se preveía la creación de oficinas de proyectos, cuyos trabajos fueran objeto de contratos a fin de asesorar a los responsables políticos”.24

Todo lo expuesto revela la dimensión espiritual y cristiana del proyecto del padre Ramlot. En primer lugar, desde los inicios de las actividades del IEPAL, se dio prioridad a las reflexiones en torno a la antropología que debía dar identidad y unidad al proyecto. En tal sentido, una de las primeras publicaciones significativas fue La dialéctica hombre-naturaleza de Alberto Methol Ferré (Montevideo, 1966). En otro campo, el P. Thomas Déman, OP,25 profesor de Teología moral en la Universidad de Friburgo, fue un

referente en las tareas formativas y de dirección espiritual de Paul Ramlot. Durante su período como provincial de Argentina, promovió la publicación de varias obras de Fr. Déman, entre ellas el texto Para una vida espiritual objetiva, cuya lectura recomendaba con frecuencia.26

Le foyer de réflexion”

Seguramente con consultas previas, por lo menos a Alain Birou27 y a Christophe Golfi, Paul Ramlot concibió la estructura de gestión y las líneas de acción del IEPAL. En definitiva, se logró reunir un grupo de valiosos colaboradores, en su mayoría laicos; se organizaron cursos y seminarios; y se editó una serie de publicaciones, en general de buena difusión.

En relación con la estructura del IEPAL, Ramlot previó la creación de un equipo central y de equipos nacionales para la gestión de la obra. El equipo central estaría integrado por dominicos -los ya nombrados Birou y Golfin, el propio Ramlot y José Todolí28, un padre alemán y un padre latinoamericano- y por laicos: “1 o 2 europeos, 1 sociólogo político (argentino), un filósofo (brasileño), 1 técnico en Investigación operacional y 2 historiadores de América Latina”. En este y otros aspectos la planificación presentada por Ramlot era minuciosa, incluía un detallado cronograma de trabajo, hasta 1973, y un “primer estimado de los medios financieros” para 1963 y 1964.29

Le foyer de réflexion”, en palabras de Paul Ramlot, concretó sus primeras acciones en Europa: se instaló una sede en Toulouse por tratarse de una obra de la Provincia; una sede con cursos anuales en Madrid; y una subsede en Bruselas, de vida breve.30 Cursos en toda América Latina y publicaciones -con la participación de especialistas latinoamericanos- fueron las modalidades de acción lideradas por el mismo Ramlot. Sus viajes constantes por el continente y los cursos para funcionarios, grupos de dirigentes empresariales y líderes sindicales condujeron a la concreción de una red sólida y productiva; también lo alejaron con frecuencia de la vida comunitaria.31

Sería de mucho interés, pero no lo permite la extensión de este estudio, analizar los perfiles de los principales colaboradores del IEPAL, tanto latinoamericanos como europeos,32 que acompañaron a Ramlot de manera constante. En 1965, en los folletos del IEPAL, se presenta a los integrantes del equipo de Montevideo: André Hillion y Paul Ramlot para los temas de Economía; Alberto Methol Ferré y Raúl Abadie Aicardi para Historia y Filosofía de la Historia; José M. Coloma, OP para Ética social, y Julio Prat y José Pedro Isasa como juristas asociados a las investigaciones. A excepción de los franceses Hillion y Ramlot y del español Coloma, los otros cuatro miembros el equipo eran laicos uruguayos, de trayectoria interesante, más destacada en el caso del Methol Ferré.33 En los Estatutos, publicados en español en 1967, figuran los socios fundadores del IEPAL, de variada procedencia: Raul Abadie; Beatriz García Lagos de Bayce y Julio Bayce; Mario Bucheli; Esther de Cáceres; Elena Soliño de Camou; Eladio Dieste; Beatriz Tabares de Garmendia; Pierre Gibert; Enrique Iglesias; Alberto Methol Ferré; Daniel Pérez del Castillo; Julio A. Prat; Michel J.-Paul Ramlot -quien aparece por primera vez con este nombre-; Adela Reta; y Bernardo Supervielle34 Confluyen en el grupo fundador figuras vinculadas históricamente al Claeh; integrantes del círculo americanista y católico que se nucleaba en torno a Methol Ferré; profesionales católicos de perfil destacado; figuras provenientes de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico, la CIDE, algunas relacionadas con la CEPAL

Nos detendremos en los cursos realizados por el IEPAL en Madrid, Toulouse, Montevideo y otras ciudades de América Latina. Resulta un material revelador acerca de la orientación de los trabajos realizados y de los objetivos que el Instituto podría haber alcanzado.

En relación con las actividades académicas tendientes a la elaboración y difusión de un pensamiento político orientado hacia el “desarrollo humano integral”, las propuestas fueron diferentes en Europa y en América Latina. Las primeras acciones sistemáticas fueron los cursos organizados en Madrid, cada mes de febrero desde 1965, sobre “Problemática y estrategia del desarrollo en América Latina”, dirigidos a estudiantes y graduados latinoamericanos residentes en Europa. En 1965, 50 participantes obtuvieron el diploma del curso, que se ofreció en el Colegio Mayor Universitario Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, vinculado entonces a la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ese año integraron el cuerpo docente: Alain Birou, OP, profesor del IRFED de París; Arturo Camilleri, del Ministerio de Agricultura de España; Georges Célestin, director general de la CINAM/Compagnie d’Etudes Industrielles et d’Aménagement du Territoire de París; Emilio Figueroa, catedrático de Economía política de la Universidad Complutense; Enrique Fuentes Quintana, catedrático de Teoría de las Finanzas y de Derecho fiscal de la UCM; Fr. Jean Golfin, OP, secretario general del IEPAL y profesor de Filosofía política en Toulouse; Bernardo Pena, profesor de Econometría en la UCM; Fr. Paul Ramlot, OP, director general del IEPAL en Montevideo; y José Ros Gimeno, miembro del Consejo Nacional de Economía y profesor de Demografía en la Escuela Nacional de Estadística. En más de una ocasión integró el cuerpo docente el economista argentino Alberto Solá, secretario general de la ALALC, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.35

En cuanto a la sede de Toulouse, se ofrecieron ciclos de conferencias en diferentes ciudades del sudoeste de Francia -Toulouse, Burdeos, Montauban- sobre temas internacionales, no exclusivamente latinoamericanos. En 1964 se concretó el ciclo Quelques aspects de la vie internationale, que incluyó cuatro conferencias : “Agriculture et vie rurale en Chine Populaire”, a cargo de Jean Golfin OP ; “Avec les révolutionnaires de Vénézuela”, por Jean-Marc Dufour ; “Marché communautaire en Amérique Latine”, por el P. Lacas ; y “La stratégie militaire soviétique”, a cargo de Fr. Golfin.36 Como afirmaban los propios frailes de Montevideo, el interés por América Latina en el corazón de la Provincia era muy relativo. En 1967, escribía Fr. Gilbert:

No pueden imaginar lo perturbador que resulta para nuestro apostolado el hecho de que no solo nos sentimos poco respaldados por nuestra provincia, sino que a menudo nos sentimos cuestionados hasta el punto de que nuestra presencia aquí es continuamente objetada. […] Si bien es cierto que nuestra casa de Montevideo necesita más que nunca el apoyo de su provincia […]. es aún más cierto que la Iglesia de Francia y nuestra provincia de Toulouse, en particular, tienen la mayor necesidad de América Latina simplemente para ser fieles a su vocación.37


En América Latina, las actividades académicas tomaron formas variadas: un curso internacional anual en Montevideo, con profesores de Uruguay, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia; cursos y seminarios en Buenos Aires, Salta, Mendoza, Mar del Plata, Paraná, San Luis, Resistencia, La Plata (Argentina); Santiago de Chile; Asunción del Paraguay; La Paz, Oruro y Cochabamba (Bolivia); Lima (Perú); formación de grupos de reflexión en Venezuela, Colombia y Perú;38 y la presencia constante del padre Ramlot en actividades diversas que el IEPAL no dejaba de auspiciar. El Curso internacional anual, que se organizó en Montevideo desde 1964, tuvo como punto de partida un “equipo de investigadores” que comenzó a trabajar “modestamente”, bajo la dirección de Ramlot, en la definición de una “antropología filosófica”, que sirviera de punto de referencia para los trabajos posteriores.39 En 1965, el curso titulado “Planteo global del Desarrollo en América Latina”, incluyó 38 clases y contó con profesores de buen perfil intelectual y fuertes vínculos con instituciones académicas u organismos internacionales. Integraron el cuerpo docente: el Pbro. Ángel Acha Duarte, especialista en Planificación educativa (Paraguay); Eduardo Albertal, representante de la Junta de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas (Uruguay); Ezequiel Ander Egg, doctor en Sociología, profesor en la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina); Mario Buchelli, economista especializado en planificación económica en el Institut de Science Économique Appliquée de París (Uruguay); José Mª Coloma, OP, integrante del equipo del IEPAL, profesor en el Estudio General de Filosofía de Cardedeu, Barcelona (España,); André Hillion, licenciado en Derecho y economista, asesor económico de la dirección general del IEPAL (Francia); Enrique Iglesias, profesor en la Universidad de la República, primer secretario técnico de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico/CIDE (Uruguay); Paul Ramlot, OP, licenciado en Filosofía y economista, director general del IEPAL (Bélgica).40

El análisis de las publicaciones, que no es posible realizar en esta oportunidad, resulta asimismo muy iluminador acerca de las objetivos y propuestas del IEPAL.


Un proyecto controvertido

Fundado con todo el respaldo de la Provincia de Toulouse, y con el concurso de frailes que compartían las inquietudes y los objetivos del padre Ramlot, el IEPAL resultó ser, sin embargo, una obra cuestionada. Por momentos, Paul Ramlot parece ser un luchador solitario, empeñado en sacar a flote un proyecto muy dependiente de su liderazgo, cuando la comunidad de Montevideo comenzaba a perder unidad de objetivos y clima fraterno.

Los frailes Birou y Golfin fueron apoyos calificados para la obra, si bien no siempre compartieron el estilo de la misma.41 Alain Birou, discípulo directo de Lebret y refinado observador de las realidades latinoamericanas, no dejó de apoyar a Ramlot y al IEPAL en sus respuestas “a los problemas del desarrollo regional”42. Sus comentarios sobre la obra siempre fueron alentadores y participó, desde 1963 hasta 1969, de las actividades del Instituto en Uruguay, Brasil y Ecuador.43 Hacia 1966, se planteaba sin embargo algunas dudas ante los avances de las corrientes radicales “marxizantes”, enfrentadas al desarrollismo:

Hay una corriente entre los jóvenes que va en contra de la ideología del desarrollo. Son ‘anti desarrollismo’ porque el desarrollo es un sustituto para evitar plantear los problemas de fondo, que son estructurales, políticos y de relaciones de poder. Obviamente, se trata de una tendencia marxizante (sic), que corre el riesgo de tener cada vez más razón a medida que pasa el tiempo sin ningún progreso económico y social significativo.44


Por su parte, el respaldo de Jean Golfin fue fluctuante. Por los rasgos de su personalidad, muy sensible “a las críticas sin conocimiento de causa”,45 y por sus intereses personales en las “cuestiones chinas”, nunca se integró plenamente al proyecto latinoamericano. En 1969 dejaría la Orden.

De todos modos, los inicios fueron alentadores y contaron con la anuencia del flamante provincial Louis-Marie Bouhier, OP, quien sólo gobernó entre mayo y julio de 1963, muriendo prematuramente en un accidente automovilístico. Con el provincialato de Fr. Joseph Kopf OP, que implicó cambios significativos en la comunidad de Montevideo, el IEPAL comenzó a ser un tema controvertido. Llama la atención el sorprendente contraste entre los apoyos sostenidos del Provincial de Toulouse y del Maestro de la Orden, y los graduales cuestionamientos de los frailes de Montevideo: de Fr. Daniel Gilbert, en forma implacable y arrolladora; de Fr. François Malley, por omisión desde su rol de superior de la comunidad.

En ocasión de la visita canónica que el provincial Kopf realizó a la comunidad de Montevideo en 1967, destaca en su Informe final el valor de la obra de Ramlot: “Uno de los frailes, por intermedio del IEPAL, pone su competencia y su propia gracia al servicio de América Latina toda entera, esforzándose en transmitir en las mentalidades y en los hechos las lecciones de Lumen Gentium y Populorum Progressio”.46 Agregaba también algunos comentarios, que revelaban las debilidades del Instituto:

Aun cuando [Ramlot] deberá asumir, por un tiempo, deberes supletorios (porque hay pocos laicos que sean al mismo tiempo libres, devotos y competentes), tendrá que esforzarse por liberarse gradualmente de esas tareas, dejando en lo posible a los laicos las gestiones administrativas y técnicas. También garantizará que Uruguay y los estudiantes de Montevideo se beneficien de su trabajo y de sus habilidades para asegurar al IEPAL una verdadera proyección local.47


A fines del mismo año, el Maestro de la Orden, Fr. Aniceto Fernández, OP estimulaba a Ramlot: “Yo creo que esa comunidad debía (sic) dedicarse toda ella a esa obra hermosa del IEPAL”, desautorizando a los frailes que consideraban el IEPAL “como una cosa secundaria y accidental”.48

Las percepciones desde el interior de la comunidad local eran muy diferentes y las tensiones no dejaron de crecer, en particular entre los padres Ramlot y Gilbert. Las diferencias entre los dos frailes, numerosas y de envergadura, superaron a los puntos de contacto que podían existir entre ellos. Ambos, nacidos en familias de la alta burguesía, habían ingresado jóvenes a la Orden y fueron espíritus abiertos y generosos ante las propuestas misioneras. Los dos permanecieron largos años en América Latina -32 años Ramlot, 25 Gilbert- y atravesaron un proceso positivo de adaptación a las exigencias de la tierra nueva. Primaron sin embargo las diferencias: caracteres muy diferentes y en nada complementarios, de muy diverso nivel en su formación intelectual, desarrollaron miradas muy distintas sobre la realidad del país y del continente, y finalmente asumieron opciones filosóficas y formas de acción pastorales casi opuestas.

Ante el desarrollo del IEPAL en el marco de la crisis creciente en el país, en octubre de 1967, Gilbert planteaba al provincial Kopf, “la revisión de nuestros compromisos actuales” y se detenía en el Instituto, asumiendo el rol de vocero de sus hermanos:

En cuanto a nuestros compromisos personales, ¿cuál debería ser el del padre Ramlot en el IEPAL, y qué problemas plantea para nuestra comunidad? ¿Este compromiso es consistente con el ideal que nos muestran el Concilio y el CELAM, de la presencia de la Iglesia en los problemas del desarrollo? Este es un tema en el que Ud. sabe que estamos en desacuerdo y que es extremadamente doloroso para todos.49


En sus memorias, escritas 35 años más tarde, Gilbert se refiere a Ramlot de manera por lo menos burlona: “[Paul Ramlot] recorre América Latina, creyéndose a veces el P. Lebret, lo que divierte enormemente a los estudiantes de la parroquia universitaria, que saben efectivamente que no es su representante”.50 No hemos encontrado documentos públicos en los que Paul Ramlot se refiera a sus conflictos con Daniel Gilbert.

La llegada de François Malley, OP, en marzo de 1968, como nuevo superior no habría cumplido con las expectativas existentes tanto en Toulouse como en Montevideo. De manera un tanto sorprendente, Malley desarrolló cierta empatía con el padre Gilbert, sin dejar de percibir con lucidez sus fragilidades psicológicas y los problemas que estas planteaban a la vida comunitaria. Por el contrario, parece haber existido cierta distancia entre Malley y Ramlot, antiguos compañeros en Montevideo y discípulos ambos del padre Lebret. Por otra parte, y este punto merecería un estudio más detenido, hay algunas lagunas entre lo que Malley responde y narra en sus cartas al provincial Kopf, y lo que escribe en el diario personal que redactó entre el 27 de enero y el 16 de octubre de 1968.51

Desde su llegada a Montevideo, Ramlot intentó integrar a Malley en los cursos del IEPAL. El 4 de marzo Malley escribe al provincial Kopf: “Creo que el padre Ramlot está siendo juzgado injustamente por su trabajo, el que me parece importante a largo plazo. Y el hecho de que el IEPAL sea invitado al mismo nivel que la FAO u otras organizaciones internacionales a reuniones o investigaciones es ciertamente un signo de su seriedad”.52 Sin embargo, existían diferencias entre Ramlot y Malley en los enfoques y en la metodología de trabajo, lo que no comunicó al P. Kopf. En su diario personal, el 16 de marzo Malley escribía: “los cursos son de pura teoría y no se ve ninguna aplicación práctica”; se lamentaba por otra parte del escaso tiempo dedicado a “la expresión y al debate por parte de los estudiantes”.53 Si el padre Malley tenía como misión reconstruir el clima fraterno en la comunidad de Montevideo, no solo no cumplió con la función que de él se esperaba, sino que sus dificultades para comunicar con transparencia sus impresiones podrían haber provocado un mayor desencanto entre los frailes.


Para concluir

Las investigaciones sobre la comunidad de los dominicos de Toulouse en Montevideo resultan una tarea desafiante y que exige una gran cuota de prudencia. Esta historia se desarrolló en un período muy complejo de la historia de América Latina y de la Iglesia Católica; la “pasión por comprender” -que Marc Bloch nos invita a cultivar- resulta un imperativo en este estudio.

Si bien prácticamente todos los frailes residentes en Montevideo coincidieron en su alineación con el catolicismo progresista, asumieron opciones filosóficas y formas de acción pastorales a menudo enfrentadas. Sus textos nos revelan miradas muy diferentes ante una misma realidad; sus respuestas también lo serían. En el caso de Paul Ramlot, tanto durante su larga estancia en América Latina como luego de retornar a Francia, su vida dominicana estuvo siempre ligada al estudio, a la investigación y a la promoción del desarrollo. En tal sentido, la fundación y la evolución del IEPAL, obra sobre la cual la investigación recién ha comenzado, revisten una particular significación.

En 1969, ya instalado en Mendoza, el padre Ramlot publicaría su Introducción al desarrollo integral, editada por el IEPAL. En la misma manifiesta claramente los principios que orientaron durante treinta y dos años su trabajo en América Latina. En primer lugar, Ramlot afirmaba que el desarrollo debía ser asumido por la sociedad que lo protagonizaba como cuerpo y al mismo tiempo en el interior de cada persona, lo que implicaba un proceso social pero también una opción personal (1969, 25-32).54 Por otra parte, este desarrollo era “integral”, dado que no podía concebirse como “un proceso esencialmente económico, sino sobre todo como un proceso social (socio-cultural) y político” (37). Por último, debía conformarse como “una realidad dinámica que no termina nunca aun cuando se le puede asignar un punto de llegada transitorio, siempre empujado más allá” (31).

En función de lo expuesto, es posible definir su acción como una forma de catolicismo progresista. Ramlot no fue complaciente con quienes integraban gobiernos democráticos ni con quiénes detentaban el poder; impulsó la promoción de sociedades más libres y más justas. Sin embargo, su perfil nunca fue el de un liberacionista, sino el de un católico progresista nunca radical. Con sentido del humor, se definió a sí mismo como un “développeur”, un “desarrollista”.55

En resumen, el compromiso con el desarrollo y con la integración fue constante en el trabajo académico de Paul Ramlot. Formó equipos y construyó redes, aportes muy innovadores en la región. También es cierto que emprendió esta tarea en tiempos complejos, en los que los modelos ideológicos y políticos provocaron enfrentamientos en el seno de la Orden y de la Iglesia. Podríamos arriesgar que, en los años 70 y 80, el relato que predominó, incluso en la Provincia de Toulouse, fue el que relativizó o quitó valor a la obra y a los aportes de Ramlot. Sorprende que al volver a Francia, haya quedado al margen de las comunidades dominicanas y pocos, casi nadie, reconocieran sus trabajos a favor de las sociedades del Cono Sur.

La revisión de los relatos, siempre necesaria, podría revelar los aspectos fecundos de la obra de este fraile solitario, quizás individualista, tal vez poco convincente en la comunicación de sus proyectos, seguramente defensor tenaz de su punto de vista frente a las posiciones que no compartía dentro de su comunidad. En tiempos de radicalización y de propuestas revolucionarias se plantearon tensiones entre los seguidores de Lebret. Ramlot recibió la indulgencia empática de Birou y las críticas no frontales de Malley.

La revisión que proponemos podría también poner en evidencia el peso poderoso de las pasiones humanas en el desarrollo de la vida de los hombres y de los grupos humanos, y también en la tarea de historiar, que sería deseable mantener alejada de interpretaciones hegemónicas.



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1 Institut d’Etudes Politiques pour l’Amérique Latine, Montevideo, 1964. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. Archivos Dominicanos de la Provincia de Toulouse (ADPT).

2 Las traducciones del francés son de la autora.

3 Supresión del convento de Nuestra Señora del Rosario de Montevideo, Roma, 9 enero 1970. Montevideo. II-Documents officiels K 2400-K 2500/ K.2.506. ADPT.

4 El nombre original de Ramlot fue Michel, al hacer profesión religiosa asumió el nombre de Paul. Durante la etapa de Montevideo, en la documentación encontrada figura como Paul pero en la etapa argentina el adopta el nombre original de Michel. Por ello en este estudio lo nombraremos indistintamente como Paul o Michel según los documentos citados.

5 Carta de Marie-Léon Ramlot OP a Marie-Joseph Nicolas OP (Nicolas), provincial de Toulouse, Prouille, 22 agosto 1947. Dossier Secrétariat Provincial. Michel-Paul Ramlot. ADPT. Fr. Léon Ramlot señala que, entre los profesores de Filosofía de Michel Ramlot, solo un padre dominico lo impactó en profundidad: Fr. Maurice Paissac OP (1906-1994), profesor de Filosofía en el convento de Saint-Alban-Leysse, y en las Facultades Católicas de Lyon y de Angers.

6 Entrevista a la Dra. Cynthia Folquer OP, Tucumán, Argentina, 18 abril 2017.

7 Entre 1986 y 1990, Ramlot fue profesor en el Institut Méditerranéen d’Etudes Françaises/IMEF, en Marsella, y vicario en la iglesia de Notre-Dame du Bon Voyage, en Cannes. A partir de 1990 fue párroco en Valbonne y responsable del Centro pastoral de la Universidad Niza-Sophia Antipolis. Agradecemos esta información a Fr. Dr. Augustin Laffay OP, actual archivista de la Orden de Predicadores.

8 Louis-Joseph Lebret OP (1897-1966) De origen bretón, se diplomó en la Escuela Naval. En 1926 dejó la Armada para ingresar a la Orden de Predicadores. Hizo su profesión solemne en 1927 y fue ordenado en 1928. Fue fundador y director del centro Économie et Humanisme (1941) et del Institut International de Recherche et de Formation, Éducation Cultures Développement/IRFED (1958).

9 Denis Pelletier es el mayor especialista sobre Economía y Humanismo, y consagró a este tema su tesis doctoral presentada en 1992, bajo la dirección de Étienne Fouilloux. En 1996 publicó Economie et Humanisme. De l’utopie communautaire au combat pour le tiers-monde. 1941-1966 (Paris, Cerf), resultado de su tesis. Continúa investigando y publicando sobre la temática.

10 Integraron el grupo: Dionisio Jorge Garmendia, Beatriz Tabares de Garmendia, Alberto Pígola, Mª del Carmen Ortiz, Sarahy Colmán, Mª Blanca Artola, Miguel Ángel García, Esperanza Martínez, Antonio Álvarez, Juan Carlos Souto, Pedro H. Alfonso, Gertrudis Mayer, Juan E. Camou, Maruja Artola, Gilberto Verdier y Alberto Puppo (Terra, 1988, 6-7). Agradecemos a la Bibl. Rita Grisolia, responsable de la Biblioteca de la Universidad Claeh, la posibilidad de acceder a este texto.

11 Pontual afirma que Paul Ramlot apoyó la formación del primer grupo de trabajo en Montevideo a partir de 1949, lo que no es correcto. En 1947 Ramlot recién había ingresado a la Orden de Predicadores e iniciaba su formación religiosa en Francia (Pontual, 2012a: 9).

12 Carta de Ramlot a Louis-Joseph Lebret OP (Lebret), agosto 1957, cit. en Pontual, 2016: 79.

13 Bulletin de Liaison, nº 3, nov. 1957, 3, cit. en Pontual, 2012a; 2016. Disponible en: http://www.fau.usp.br/iphs/abstractsandpapersfiles/sessions/05/pontual.pdf

14 Los primeros miembros del equipo uruguayo fueron Terra, Beatriz Tabárez, Juan Campiotti, Juan E. Camou y Pierre Mathy, de origen belga.

15 Nota de Lebret a Vincent de Paul Rande OP (Rande), prior provincial de Toulouse, París, 1959. Section 1 M. Montevideo-Documents officiels-K2100-K 2300/ K.2.201. ADPT.

16 Nota de Lebret a Rande, París, 1959. Section 1 M. Montevideo-Documents officiels-K2100-K 2300/ K.2.201; carta de Juan Pablo Terra (Terra) a Sébastien Tauzin OP (Tauzin), prior provincial de Toulouse, Montevideo, 22 agosto 1959 y respuesta de Tauzin a Terra, borrador s.f. Section 1 M. Montevideo. I - Documents officiels - K 2100-K 2300. K.2.300. ADPT.

17 Carta de François Malley OP (Malley) a Joseph Kopf OP (Kopf), provincial de Toulouse, Montevideo, 15 abril 1969; carta de Malley a Kopf, Montevideo, 6 agosto 1969. Section 1 M. Montevideo Documents officiels - K 2400-K 2500, K. 2.504. ADPT.

18 En 1975, el IEPAL pasó a ser el Instituto de Estudios Prospectivos de América Latina, con sede en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino/UNSTA. Carta de Ramlot a Kopf, Tucumán, 30 noviembre 1975. Dossier Secrétariat Provincial. Michel-Paul Ramlot. ADPT.

19 Agradezco a Guillermo Múnera Dueñas los comentarios y orientaciones vinculadas a sus investigaciones sobre el IRFED.

20 Institut d’Etudes Politiques pour l’Amérique Latine, Montevideo, 1964. Section 1 M Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

21 Ramlot, Memorandum. Fondation d’un Institut ou d’un Service d’Etudes Politiques d’Amérique latine, marzo 1963, 1. Section 1 M Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

22 Ramlot, Memorandum…1-2. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT. Los subrayados figuran en el original.

23 Entrevista a Cynthia Folquer OP, Tucumán, Argentina, 18 abril 2017.

24 Ramlot, Memorandum, 2. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

25 Thomas Déman OP (1899-1954) Ingresó a la Orden, en la Provincia de Francia, en 1921; profesó en 1925 y fue ordenado en 1926 en el Saulchoir, en Kain (Bélgica). Se doctoró en Teología en 1928. Fue profesor de Teología moral en el Saulchoir (1928-1945) y en la Universidad de Friburgo, donde fue decano de la Facultad de Teología, desde 1949. Se destacan sus trabajos sobre la virtud de la prudencia.

26 Entrevista a Cynthia Folquer OP, Providence, Estados Unidos, 19 julio 2019. Esta obra era la traducción al español de un artículo de Déman, publicado en La Vie Spirituelle, set-oct 1944, pp. 100-122.

27 Alain-Marie Birou OP [Alain Alexis Cyprien Birou] (1916-1998) Dominico desde 1936, hizo su profesión solemne en 1941 y fue ordenado en 1942. Sociólogo y miembro del equipo de Economía y Humanismo. Entre 1954 y 1956, participó, con Louis-Joseph Lebret OP, Pierre Etienne Viau OP y un grupo de laicos locales, de la Misión de Economía y Humanismo en Colombia. También trabajó en Brasil, Chile, Senegal y Vietnam. Fue colaborador de los Cuadernos Latinoamericanos de Economía Humana, editados en Montevideo por el Claeh, a partir de 1959. Integró el IEPAL, participando de diversas actividades académicas, y publicando libros de importancia entre 1964 y 1972. Ver: Gómez Delgado, El trabajo de la Misión de Economía y Humanismo en Colombia.

28 José Todolí Duque OP (1915-1999) Ingresó a la Orden en Salamanca; fue ordenado en 1938. Se doctoró en Teología sagrada, en 1941, en el Angelicum. En 1945 se unió al Instituto de Filosofía “Luis Vives” del Consejo Superior de Investigaciones Científica/C.S.I.C, y fue becado para continuar sus estudios en las universidades de Oxford, Lovaina, París y en el Instituto Social Walberberg de Colonia. En 1953 obtuvo el título de doctor en Filosofía en la Universidad de Madrid, donde inició su carrera docente. En 1966 se trasladó a la Universidad Complutense de Madrid, como profesor titular y jefe del Departamento de Ética y Sociología, donde permaneció hasta su retiro en 1985. Consagró su trabajo académico especialmente a la Ética social y a la Filosofía de la religión (Méndez Francisco, 2007).

29 Ramlot, Memorandum. Fondation d’un Instituto ou d’un “Service”d’Etudes Politiques d’Amérique latine, marzo 1963, 7. ADPT, Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. Ramlot calculaba el presupuesto del IEPAL para 1963 (entre 15.000 y 20.000 US$) y para 1964 (entre 90.000 y 115.000 US$).

30 Bulletin de l’IEPAL en Amérique Latine, nº 2, octubre 1963. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401.ADPT.

31 Gilbert, Communauté Dominicaine de Montevideo, febrero 1967, 2. Section 1M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/K.2.4.503. ADPT.

32 Bulletin de l’IEPAL en Amérique Latine, nº 2, octubre 1965, 3. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

33 Alberto Methol Ferré (1929-2009) Pensador uruguayo, fue escritor, periodista, filósofo y representante de la “teología del pueblo”. Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de la República. De familia agnóstica, se convirtió a los 19 años y fue cercano a los frailes dominicos franceses, en particular a Fr. Jean-Baptiste Lassègue. Fundó y coordinó la revista uruguaya Nexo (1955-1958, 1983-1989), e integró el comité de redacción de la revista Víspera entre 1967 y 1975. Fue secretario del Departamento de Laicos y miembro del Equipo Teológico Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano/CELAM, desde 1974 hasta 1992. En 1979 participó en la Conferencia Episcopal de Puebla, como experto en Doctrina Social designado por el Vaticano. Fue profesor de Historia y Filosofía en la Universidad Católica del Uruguay y la Universidad de Montevideo.

34 IEPAL, Estatutos, Montevideo, 1967. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

35 Principales activités de l’IEPAL de Madrid. Montevideo, 1965. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT. La sede del IEPAL en Madrid estaba en Joaquín María López, 48 5ºA.

36 Principales activités de l’IEPAL de Toulouse (1964). Section 1 M Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT. La sede del IEPAL en Toulouse estaba en el nº 13 de la Place Dupuy.

37 Gilbert, Communauté Dominicaine de Montevideo, febrero 1967, f. 5-6. Section 1M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/K.2.4.503. ADPT.

38 Bulletin de l’IEPAL en Amérique Latine, nº 2, octobre 1965, 4; Mémorandum: L’IEPAL et ses activités. 1964-1966. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

39 Bulletin de l’IEPAL en Amérique Latine, nº 2, octubre 1965, 2. Section 1 M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500/ K.2.401,ADPT.

40 IEPAL. II Curso Internacional 1965. Montevideo, 22 noviembre a 4 diciembre 1965.Section 1 M Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500/ K.2.401. ADPT.

41 Carta de Ramlot a Louis M. Bouhier OP, provincial de Toulouse, Montevideo, 4 julio 1963. Section 1 M Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500/ K.2.402. ADPT.

42 Journal de voyages de Fr. Alain Birou OP (Birou), Santiago de Chile, 17 noviembre 1966, f. 41. Papìers de Fr. Alain Birou OP. Journal Amérique Latine. AL 1966-67. Mission Chili. Archivos Dominicanos de la Provincia de Francia (ADPF).

43 Journal de voyages de Birou. 1955-1973: Visitas a Montevideo de Birou con Ramlot. Montevideo, 25 y 28 setiembre 1963, f. 30; Viaje a Rivera de Birou con Ramlot y Pierre Mathy. Rivera, 6 al 8 de octubre 1963, ff. 32-33. Papìers de Fr. Alain Birou OP. Journal de voyage 1955-1973. Journal Amérique Latine - Période 61-63. Sub carpeta: A.L. Birou - Août-décembre 1963. ADPF.

44 Journal de voyages de Birou, Santiago de Chile, 8 noviembre 1966, f. 27-28. Journal Amérique Latine. AL 1966-67. Mission Chili, ADPF.

45 Carta de Golfin a Kopf, Toulouse, 24 octubre 1964. Section 1 M. Dossier Secrétariat Provincial-Jean Golfin. ADPT.

46 Montevideo, Visite canonique 1967. Conclusion le 24 novembre. Montevideo. II - Documents officiels K 2400-K 2500. ADPT.

47 Montevideo, Visite canonique 1967…, 1. Montevideo. II - Documents officiels K 2400-K 2500. ADPT.

48 Carta de Fr. Aniceto Fernández OP, Maestro de la Orden, a Ramlot. Montevideo, 5 noviembre 1967., Section 1M Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500. ADPT.

49 Carta de Gilbert a Kopf, Montevideo, 16 octubre 1967. Section 1 M. Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500. K.2.500. ADPT.

50 Gilbert, Les Miettes. Rencontres et amitiés d’un dominicain en Amérique du Sud. 1962-2003, 8. ADPT.

51 Journal de voyage de François Malley OP (Malley), Montevideo, 27 janvier-5 mars 1968, 26 f. Section 1 M. Montevideo-Documents officiels-K 2400-K 2500.K. 2.4.503. ADPT; Journal de François Malley OP, 27 janvier-15 octobre 1968. Papiers de Fr. François Malley OP. ADPF. El diario completo reúne 118 f.; el P. Kopf solo habría recibido los primeros 27 f. que narran el viaje y la llegada de Malley a Montevideo.

52 Carta de Malley a Kopf, Montevideo, 4 marzo 1968. Section 1 M. Montevideo-Documents officiels - K 2400-K 2500. K. 2.4.503. ADPT.

53 Journal de voyage de Malley, Montevideo, 16 marzo 1968, 44. ADPF

54 Ver: Martínez Becerra, 2017.

55 Carta de Ramlot a Kopf, Buenos Aires, 21 diciembre 1972. Dossier Secrétariat Provincial. Michel-Paul Ramlot. ADPT. «Il vient de se produire un accident dans ma vie de développeur», le escribía Ramlot a Kopf, al anunciarle que había sido electo prior del convento de Buenos Aires.

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