GARCÍA JORDÁN, Pilar El Estado Propone, los carai disponen y los guarayos devienen ciudadanos, 1939-1953. El impacto de la secularización en Guarayos. Colección Scripta autochtona, 14, Itinerarios Editorial, Cochabamba, 2015, ISBN 987-99954-859-9-3.


Este nuevo libro de Pilar García Jordán sobre la región de Guarayos, es la continuación de cuatro anteriores (2006, 2009, 2011 2014) y pone de manifiesto una vez más su pericia de historiadora, demostrando su vasto conocimiento sobre las zonas bajas de Bolivia. Esta serie de investigaciones abarcan un largo período desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX y ofrecen herramientas hermenéuticas fundamentales para comprender la interacción entre los franciscanos, los indígenas guarayos, el estado nacional y las élites regionales.

Este libro analiza el impacto de la secularización en las misiones de guarayos hasta la incorporación plena del territorio y sus habitantes al estado boliviano, proceso en el que indaga minuciosamente interrogando diversidad de fuentes y repositorios: archivos conventuales franciscanos, archivos parroquiales, fondos de la Nunciatura de Bolivia en Archivo Secreto Vaticano, archivos nacionales y departamentales, archivo de las Fuerzas Armadas, archivos judiciales, Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, fondos del Instituto Nacional de Colonización, Archivo de la Reforma Agraria, prensa local y una gran cantidad de publicaciones conservadas en diversas hemerotecas.

Podemos afirmar que Pilar García Jordán ha desarrollado una gran capacidad para rastrear pequeños indicios y su escritura es una apuesta al valor de los detalles. Este libro es fruto de largas horas de trabajo silencioso y de mucha tenacidad en la indagación de fuentes primarias, no siempre de fácil acceso al investigador.

El proyecto de “nacionalización” de tierras bajas, la búsqueda del control del territorio por parte del estado boliviano, encontró un obstáculo en las misiones franciscanas entre guarayos, quienes tenían desde mediados del siglo XIX el monopolio de la socialización de las poblaciones indígenas de la Amazonía y el Chaco.

La apetencia de tierras y mano de obra por parte de las élites regionales, provocó una fuerte crítica al método misional, que consideraron nefasto para el tratamiento de las poblaciones indígenas como ciudadanos de pleno derecho. Acusaron a los franciscanos de mantener a los guarayos en estado infantil, someterlos a trabajo esclavo, impedir el proceso de incorporación plena a la vida nacional y provocar un gran daño a la economía de la república boliviana, manteniendo tierras improductivas. Además eran acusados por ser extranjeros de ser el mayor peligro de la nacionalidad boliviana en zona fronteriza.

El estudio de Pilar García Jordán se centra en este proceso de secularización que provocó el surgimiento de un grupo dirigente blanco-mestizo a quienes los guarayos denominaron carai. Este grupo estuvo constituido por militares llegados a la región para “nacionalizar” las poblaciones indígenas, a la vez que en estrecha connivencia con las autoridades políticas lograron controlar los recursos naturales y humanos.

La autora demuestra que los motivos fundamentales del decreto de secularización se encuentran en los intereses socio-económicos cruceños y benianos por acceder a la mano de obra guaraya sin mediación de los misioneros. Analiza cómo el Estado boliviano comenzó a controlar la gestión política y económica pero cuán lejos estuvo la concreción de una mejoría en las condiciones de vida de los guarayos, quienes sufrieron un gran deterioro de las mismas.

El nuevo rol de administradores de los pueblos de guarayos fue asumido sin control por parte de las autoridades superiores del estado, lo que motivó abusos de poder y atropello a los indígenas. A esto se sumó la llegada de colonos atraídos por un “próspero futuro económico” que la nueva administración había augurado.

Los guarayos devinieron ciudadanos con goce de sus derechos civiles con la plena incorporación de los poblados a la organización político-administrativa de Ñuflo de Chávez (Santa Cruz) y con la adjudicación de lotes de tierra con sus títulos de propiedad –aunque de manera provisoria- a los guarayos. Pero García Jordán demuestra que esto no provocó un cambio favorable en sus condiciones de vida debido a que los franciscanos no habían logrado introducirlos en las herramientas básicas de una economía de mercado. A su vez comprobó que solo los que disponían de recursos económicos pudieron acceder a la obtención del título de propiedad. Al analizar estos documentos de titularidad de los lotes, la autora advierte que se distingue entre “guarayo” o “blanco boliviano”, poniéndose de manifiesto que la representación de los funcionarios hacia las poblaciones indígenas de tierras bajas, les impedía comprenderlos como bolivianos en igualdad de condiciones.

Pilar García Jordán continúa sus investigaciones examinando en las representaciones de estas poblaciones de tierras bajas a la vez que se hace una nueva pregunta: ¿porqué los carai se consolidaron en el ámbito local guarayo y en zonas limítrofes pero no pudieron alcanzar espacios de poder departamental ni estatal?

Esta y otras preguntas guiarán sus futuros estudios sobre las zonas bajas bolivianas, que seguramente aportarán valiosos elementos para comprender la realidad de los pueblos indígenas en Bolivia desde la siempre iluminadora perspectiva histórica.

Cynthia Folquer

Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino

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