Filópolis en Cristo N° 6 (2026) 205-211
ISSNL 3008-8844
Recensión
San Juan Pablo II, Teología del Cuerpo. Tomo II: La sacramenta-
lidad del matrimonio (Catequesis de 1982 a 1984). Ediciones Ágape,
2020, 218 pp., tercera edición, ISBN: 978-987-646.
En el número anterior de la revista Filópolis en Cristo (Nº5,
2025) realizamos la recensión bibliográca del tomo I de la Teolo-
gía del Cuerpo de San Juan Pablo II, que contiene sus catequesis
sobre el amor humano en el plan divino que fueron dictadas entre
los años 1979 y 1984. En esa oportunidad mencionamos que en un
número posterior, nos detendríamos a comentar el segundo tomo
de las mencionadas catequesis (catequesis nn. 87 a 129) que se es-
tructuran en dos secciones: la primera sección analiza la Sacramen-
to del Matrimonio, según la Carta a los Efesios (Ef 5:22-33) y en
la sección segunda el Pontíce realizó un profundo estudio de la
encíclica Humanae vitae.
Arma el Papa que “las catequesis de la primera y segunda par-
te se sirven repetidamente del término teología del cuerpo. Éste,
en cierto sentido, es un término de trabajo. La introducción del
término y del concepto de teología del cuerpo era necesaria para
fundamentar sobre una base más amplia el tema: La redención del
cuerpo y la sacramentalidad del matrimonio (San Juan Pablo II,
2020, pp. 211-212).
En la última catequesis de este tomo el Papa precisa el contenido
de las dos secciones, diciendo que las “...reexiones sobre el sacra-
mento del matrimonio se han desarrollado teniendo en cuenta las
dos dimensiones esenciales de este sacramento…, es decir, la dimen-
sión de la alianza y de la gracia, y la dimensión del signo” (p. 212). Y
al referirse a la temática desarrollada en la segunda sección sobre la
Encíclica Humanae vitae, nos aclara que la “doctrina contenida en
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este documento de la enseñanza contemporánea de la Iglesia, está en
relación orgánica con la sacramentalidad del matrimonio y asimismo
con toda la problemática bíblica de la teología del cuerpo, centrada
en la “palabras-clave” de Cristo. En cierto sentido puede decirse que
todas la reexiones sobre la “redención del cuerpo y de la sacra-
mentalidad del matrimonio” constituyen un “amplio comentario a la
doctrina contenida en la misma Encíclica Humanae vitae (p. 212).
Las catequesis que integran esta segunda parte de la Teología del
cuerpo, están divididas en dos secciones. La primera sección: “La Sa-
cramentalidad del Matrimonio”, y la segunda sección: “Amor y Fe-
cundidad”.
La primera sección (catequesis nn. 87 a 113), inicia las catequesis
reexionando sobre el sacramento del matrimonio según la carta de
San Pablo a los Efesios: Este es un gran misterio, y yo digo que se
reere a Cristo y su Iglesia (Ef 5:32). Enseña el pontíce que no se
puede entender correctamente este texto si no es considerado como
el coronamiento de las palabras de Cristo que tenían un signicado
clave para la teología del cuerpo: las palabras con las que Cristo se
refería al principio (Mt 19:4; Mc 10:6), al corazón humano, en el Ser-
món de la Montaña (Mt 5:28) y a la resurrección futura (Mt 22:30;
Mc 12:25; Lc 20:35). Y precisa el Papa que “si de ellas ha salido la
teología del cuerpo en su rasgos evangélicos, hay que presuponer, en
cierto sentido, esta teología al interpretar el mencionado paso de la
Carta a los Efesios” (p. 30).
Al nalizar la catequesis n. 87, el Santo Padre aclara que durante
el desarrollo de las siguientes catequesis (de la primera sección) se
tratará de comprender “el sacramento del matrimonio: primero, en
la dimensión de la Alianza y de la gracia y, después, en la dimensión
del signo sacramental” (p. 32).
Antes de analizar el matrimonio como Alianza y gracia, el Pontí-
ce desarrolla la analogía que se encuentra presente en la carta de San
Pablo a los Efesios 5:22-23: la de las bodas humanas y el desposorio
de Cristo con la Iglesia. Al mencionar la existencia de una analogía,
no se reere el Papa a una mera metáfora; sino que se trata de la ex-
presión de una connaturalidad entre las relaciones de los esposos en
el matrimonio y las de Cristo con la Iglesia.
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Destaca San Juan Pablo II, que se aprecia en esta analogía tres
términos: El primero: Las casadas estén sujetas a sus maridos como
al Señor; el segundo término, que explica y motiva el primero: El ma-
rido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, es de-
cir, que del mismo modo que la Iglesia está sometida a Cristo, las mu-
jeres deben someterse a sus maridos; el tercer término: Vosotros, los
maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y
se entregó por ella. Esta temática que se denomina como la sumisión
recíproca de los cónyuges, se desarrolla en las catequesis nn. 89 a 96.
A partir de las siguientes catequesis (nn. 97 a 99) abordará la doc-
trina del sacramento del matrimonio como gracia de la alianza. En
estas catequesis el Papa profundiza en el matrimonio como “sacra-
mento primordial”. Es decir que trata del sacramento del matrimonio
en cuanto realización del eterno plan divino respecto a la salvación
de la humanidad. Al nalizar estas enseñanzas San Juan Pablo II, si-
guiendo a la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, presenta al ma-
trimonio como un camino de santidad.
Las siguientes catequesis se reeren al matrimonio en su dimen-
sión de signo sacramental que se expresa en las palabras pronun-
ciadas por los esposos en el consentimiento matrimonial. Por este
consentimiento los esposos se convierten en un don recíproco, des-
cubriendo el verdadero signicado nupcial del cuerpo: a raíz de ello
constituyen el signo del sacramento. Fundamenta lo expresado en la
tradición bíblica, pasando por los profetas, el libro del Cantar de los
Cantares y concluyendo esta primera sección con el análisis del amor
conyugal a la luz de la Carta a los Efesios.
La segunda sección, titulada: “Amor y Fecundidad” (catequesis
nn. 114 a 129), está dedicada en su totalidad a un amplio comentario
de la encíclica Humanae Vitae de San Pablo VI, publicada el 25 de
julio 1968.
Es conocido que, antes de asumir como sucesor de San Pedro, Ka-
rol Wojtyla desarrolló principalmente su labor apostólica trabajan-
do sobre los temas referidos a la familia y al matrimonio. Prueba de
ello son los numerosos ensayos y artículos que iluminan la temática,
destacándose en primer lugar su libro Amor y Responsabilidad. Re-
cientemente la Editorial Palabra publicó una trilogía de libros que re-
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cogen estudios inéditos de Wojtyla en lengua española: Mi Visión del
Hombre; El Hombre y su destino y, por último, El Don del Amor. En
este último volumen encontramos una serie de textos donde realiza
una serie de reexiones sobre la Humanae Vitae. Estos textos llevan
por títulos: 1) La enseñanza sobre el amor de la Humanae Vitae; 2) La
verdad de la encíclica Humanae Vitae; 3) Introducción a la encíclica
Humanae Vitae; 4) La visión Antropológica de la Humanae Vitae; y
5) Amor fecundo y responsable. Los tres primeros artículos fueron
publicados en el año 1969 y los dos últimos en el año 1978 y 1979,
respectivamente.
Estas reexiones tienen una continuidad doctrinal, en primer lu-
gar con el Concilio Vaticano II, con la encíclica Humanae Vitae, con
las catequesis sobre la Humanae Vitae que forman parte de la Teo-
logía del Cuerpo y con la exhortación post sinodal Familiaris Con-
sortio. Esta continuidad se maniesta si tenemos en cuenta que San
Juan Pablo II, siendo Karol Wojtyla, fue perito del Concilio y perito
de la encíclica Humanae Vitae, y quien formó parte de la redacción
del memorándum, llamado el “informe de la minoría”, que armaba
la clásica doctrina católica de que al permitir el uso de los anticon-
ceptivos se estaría rechazando la ley moral natural al separar las dos
dimensiones del acto conyugal: la procreativa y la unitiva. Opinión
que nalmente San Pablo VI acoge y hace suya en Humanae Vitae.
Comienza el Romano Pontíce el análisis de estas catequesis so-
bre la Humanae Vitae con una cita de la Sagrada Escritura: “Dijo
Eva: He conseguido un hombre con la ayuda del Señor” (Gn 4:1),
aclarando que la procreación no sólo es una labor humana sino que
hay una intervención Divina, por lo cual los padres son llamados co-
creadores con Dios.
Aclara el Papa que las “catequesis dedicadas a la encíclica Huma-
nae Vitae constituyen sólo una parte, la nal, de las que han tratado
de la redención del cuerpo y la sacramentalidad del matrimonio. Si
llamo más la atención concretamente sobre estas últimas catequesis,
lo hago porque de él nacen los interrogantes que impregnan en cier-
to sentido el conjunto de nuestras reexiones. Por consiguiente, esta
parte nal no ha sido añadida articialmente al conjunto sino que le
está unida orgánica y homogéneamente. En cierto sentido, la parte
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colocada al nal en la disposición global, se encuentra a la vez en el
comienzo de este conjunto” (p. 214).
En síntesis, lo que quiere expresar el Papa en relación con las ca-
tequesis que preceden a esta sección como las del primer tomo, es
que las mismas aportan una luz antropológica para comprender las
normas morales contenidas en la Humanae Vitae.
Por eso, en la primera catequesis que integra esta sección, precisa
que las “consideraciones que voy a hacer se referirán especialmente al
pasaje de la Encíclica Humanae Vitae, que trata de los dos signicados
del acto conyugal y de su inseparable conexión. (…) Desde el punto
de vista de la doctrina moral contenida en el documento citado, este
pasaje tiene un signicado central. Al mismo tiempo es un párrafo que
se relaciona estrechamente con nuestras anteriores reexiones sobre el
matrimonio en su dimensión de signo (sacramental) (p. 151).
La encíclica señala, en relación a los dos signicados del acto con-
yugal, no tanto su “no contradicción”, sino su “inseparable conexión”,
entre el signicado unitivo (el auténtico amor conyugal) y el signica-
do procreativo (la transmisión de la vida). En síntesis, el documento
que estamos analizando nos enseña que todo acto matrimonial debe
estar abierto a la transmisión de la vida (catequesis nn. 114 y 115).
El Papa continúa sus catequesis resaltando la sintonía que existe
entre la enseñanza de la Humanae Vitae y la Gaudium et Spes, en
referencia a la armonía del amor humano con el respeto al don de una
nueva vida, como lo referente a la paternidad y maternidad respon-
sables (catequesis nn. 116 y 117).
Los temas mencionados en el párrafo que nos precede, tienen un
vinculación directa con la determinación de lo moralmente lícito y
lo ilícito, según el Magisterio de la Iglesia, sobre la regulación de la
natalidad: es ilícita “la interrupción directa del proceso generador ya
iniciado (aborto), la esterilización directa y toda acción que, o en pre-
visión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus
consecuencias naturales, se proponga, como n o como medio, hacer
imposible la procreación” (Humanae Vitae, n. 14). Es por el contrario
moralmente lícito “el recurso a los períodos infecundos” (Humanae
Vitae, n. 16). Es decir que la encíclica entiende como práctica honesta
de la regulación de la natalidad, una actitud que se funda en la ma-
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durez moral integral de las personas, y al mismo tiempo la completa
(catequesis nn. 118 a 121).
Luego de indicar el mal moral del acto anticonceptivo y precisar en
qué se debe basar la práctica honesta de la regulación de la fertilidad
que recibe el nombre de paternidad y maternidad responsables, el
Papa sostiene que “la Encíclica Humanae Vitae crea la premisas que
permiten trazar las grandes líneas de la espiritualidad cristiana de la
vocación y de la vida conyugal e, igualmente, de la de los padres y de
la familia” (p. 183). Esta espiritualidad conyugal se desarrolla en las
catequesis nn. 122 y 123. En las sucesivas reexiones de los miércoles
realizará un análisis del elemento clave de la espiritualidad conyugal:
la fuerza del amor que requiere el dominio de la concupiscencia por
la virtud de la continencia. Analizará esta virtud en las catequesis nn.
124 a 126. Concluye las catequesis sobre la espiritualidad de los espo-
sos reexionando sobre la castidad de los cónyuges y sobre los dones
del Espíritu Santo en la vida de los esposos (catequesis nn. 127 y 128).
Para concluir con la presentación de esta obra de San Juan Pablo
II, daré lugar a las reexiones realizadas por el Cardenal Jesuita Hen-
ri de Lubac S.J., en el prefacio a la traducción francesa del libro Amor
y Responsabilidad de Karol Wojtyla, introducción que nos ilumina de
una manera admirable sobre la doctrina expuesta por Karol Wojtyla/
San Juan Pablo II sobre el amor conyugal: “La doctrina expuesta…,
podrá parecer austera. Con todo, es la de un hombre que se preocupa
del hombre; así como la de un pastor de almas que no ignora ni las
debilidades de la naturaleza humana, ni los medios de gracia que vie-
nen en su ayuda. Es la de un realista tanto como la de un hombre de
fe. No pretende resolver las cuestiones valiéndose tan sólo de algunos
principios que aplica a toda la variedad de los innumerables casos
especiales. No cabe duda de que sería imposible prever la aplicación
espontánea que harían aquellos pueblos que nunca han sido alcanza-
dos por la Buena Nueva o que se han hecho insensibles a ella. Por esto
mismo, sin duda, es muy posible que las mil voces de la publicidad
entonen pocos himnos en su loor. Es posible también que sea juz-
gada como demasiado dura por algunos estudiosos, incluso clérigos.
Sin embargo, no nos cabe duda de que, por el contrario, convencerá
plenamente a los espíritus serios, deseosos de fundamentar las re-
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laciones de los cónyuges en una antropología completa, coherente y
hondamente trabajada. Tampoco nos cabe duda de que será acogida
gozosamente por muchos hogares cristianos, dichosos de encontrar
en esta doctrina las justicaciones racionales y las aclaraciones de
aquello que su buena salud moral y el instinto del Espíritu se lo ha-
bían ya hecho comprender en lo hondo de su corazón”.
Carlos Alberto Prado
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino
cprado@unsta.edu.ar
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