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Filópolis en Cristo N° 6 (2026) 205-211
ISSNL 3008-8844
Recensión
colocada al nal en la disposición global, se encuentra a la vez en el
comienzo de este conjunto” (p. 214).
En síntesis, lo que quiere expresar el Papa en relación con las ca-
tequesis que preceden a esta sección como las del primer tomo, es
que las mismas aportan una luz antropológica para comprender las
normas morales contenidas en la Humanae Vitae.
Por eso, en la primera catequesis que integra esta sección, precisa
que las “consideraciones que voy a hacer se referirán especialmente al
pasaje de la Encíclica Humanae Vitae, que trata de los dos signicados
del acto conyugal y de su inseparable conexión. (…) Desde el punto
de vista de la doctrina moral contenida en el documento citado, este
pasaje tiene un signicado central. Al mismo tiempo es un párrafo que
se relaciona estrechamente con nuestras anteriores reexiones sobre el
matrimonio en su dimensión de signo (sacramental)” (p. 151).
La encíclica señala, en relación a los dos signicados del acto con-
yugal, no tanto su “no contradicción”, sino su “inseparable conexión”,
entre el signicado unitivo (el auténtico amor conyugal) y el signica-
do procreativo (la transmisión de la vida). En síntesis, el documento
que estamos analizando nos enseña que todo acto matrimonial debe
estar abierto a la transmisión de la vida (catequesis nn. 114 y 115).
El Papa continúa sus catequesis resaltando la sintonía que existe
entre la enseñanza de la Humanae Vitae y la Gaudium et Spes, en
referencia a la armonía del amor humano con el respeto al don de una
nueva vida, como lo referente a la paternidad y maternidad respon-
sables (catequesis nn. 116 y 117).
Los temas mencionados en el párrafo que nos precede, tienen un
vinculación directa con la determinación de lo moralmente lícito y
lo ilícito, según el Magisterio de la Iglesia, sobre la regulación de la
natalidad: es ilícita “la interrupción directa del proceso generador ya
iniciado (aborto), la esterilización directa y toda acción que, o en pre-
visión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus
consecuencias naturales, se proponga, como n o como medio, hacer
imposible la procreación” (Humanae Vitae, n. 14). Es por el contrario
moralmente lícito “el recurso a los períodos infecundos” (Humanae
Vitae, n. 16). Es decir que la encíclica entiende como práctica honesta
de la regulación de la natalidad, una actitud que se funda en la ma-