Filópolis en Cristo N° 6 (2026) 161-177
ISSNL 3008-8844
La Doctrina Social de la Iglesia en el primer
aniversario del Papa León XIV
Gonzalo Castellanos
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino
gonzalo.castellanos@unsta.edu.ar
En su primer aniversario como Supremo Pastor de la Iglesia Ca-
tólica (desde el 08/05/25, en que Robert Francis Prevost fue elegido
como Papa 267 de la Iglesia Católica, hasta el 08/05/26), queremos
recordar sus enseñanzas en materia de Doctrina Social de la Iglesia.
En apenas un año de servicio, el Obispo de Roma ha desarrollado
un vasto y profuso magisterio social; en esta ocasión, luego de esta-
blecer como punto de partida la centralidad del misterio de Cristo en
la Doctrina Social de la Iglesia, nos vamos a detener en sus enseñan-
zas acerca de la familia, los jóvenes, la educación, la universidad, los
medios de comunicación, la inteligencia articial, la política, la justi-
cia, la economía, el medio ambiente, el deporte, la música y el cine.
Se trata de un compendio propedéutico a la publicación de su pri-
mera carta encíclica Magníca Humanitas (15/05/26), a cuyo análi-
sis nos dedicaremos en la próxima oportunidad.
La centralidad del misterio de Cristo en la
Doctrina Social de la Iglesia
Siguiendo al apóstol san Pablo, el Papa ha recordado que no nos
predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor (2
Co 4:5) (25/01/26).
Ciertamente, Cristo es el centro dinámico y el corazón de nuestra
fe (28/03/26), de modo que toda cultura —como toda realidad hu-
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mana— debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del
misterio pascual de Cristo (05/02/26).
En este tiempo necesitamos más que nunca “poner a Jesucristo
en el centro” (20/11/25), pues como enseña el Concilio Vaticano II,
Él es “la clave, el centro y el n de toda la historia humana”, y por
eso la Iglesia sigue proclamando que todas las cosas “encuentran su
fundamento último en Cristo, que es siempre el mismo: ayer, hoy y
siempre” (Gaudium et Spes, n. 10; 26/11/25).
Luego de establecer la centralidad del misterio de Cristo, el suce-
sor de Pedro ha señalado que el estudio de la doctrina social “per-
mite apreciar este tiempo y ofrece las herramientas para interpretar
la realidad. La centralidad de la persona humana, el bien común, la
solidaridad, la subsidiariedad, el destino común de los bienes, la par-
ticipación, la ecología integral y la paz nos guían en la construcción de
una sociedad conforme al plan amoroso de Dios para la humanidad”
(21/02/26).
El objetivo de la doctrina social es, pues, “educar para afrontar
los problemas, que siempre son diferentes, ya que cada generación
es nueva, con nuevos retos, nuevos sueños y nuevos interrogantes”
(21/04/26).
Así, descubrimos que la Doctrina Social de la Iglesia constituye un
signicativo testimonio llamado a ofrecer respuestas sabias a los de-
safíos actuales.
La familia, escuela del más rico humanismo
Arma el Papa que vivimos tiempos difíciles y confusos, en los que
a los jóvenes se les presentan modelos opuestos de uniones, a menu-
do fugaces, individualistas y egoístas, con frutos amargos y decepcio-
nantes (18/10/25).
Tal vez muchos jóvenes, hoy eligen la convivencia en lugar del ma-
trimonio cristiano (02/06/25); parecería que la familia, tal como la
concibió el Creador, es anticuada y aburrida (18/10/25).
Sin embargo, Luis y Celia Martín —los padres de Santa Teresa del
Niño Jesús— dan testimonio de lo contrario: eran felices, ¡profunda-
mente felices! —al dar vida, al irradiar y transmitir la fe, al ver a los
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hijos crecer y orecer bajo la mirada del Señor (18/10/25). En efec-
to, un signo que llena de gozo e invita a reexionar es el hecho de
que ellos, fueron proclamados santos no por separado, sino juntos,
como pareja de esposos (01/06/25), evento particularmente impor-
tante porque resalta el matrimonio como camino hacia la santidad
(18/10/25).
Luis y Celia —indica el Papa— no cumplieron su deseo de ser san-
tos y criar a sus hijos retirándose del mundo, antes bien, realizaron
sus deberes de estado en la normalidad de la vida cotidiana, habitada
por la presencia de Dios (18/10/25).
Es decir, para la construcción de sociedades civiles armónicas y
pacícas debe invertirse en la familia, “fundada sobre la unión es-
table entre el hombre y la mujer” (16/05/25), pues el mundo de hoy
necesita la alianza conyugal para conocer y acoger el amor de Dios
(01/06/25).
En enjundioso discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático
acreditado ante la Santa Sede (09/01/26), el Romano Pontíce ha re-
cordado que es en la familia “donde aprendemos a amar y desarrolla-
mos la capacidad de servir a la vida, contribuyendo así al desarrollo
de la sociedad y a la misión de la Iglesia”.
Jóvenes: construyan un mundo que sea mejor
que el que han encontrado
Los jóvenes ocupan un lugar especial en el magisterio de León XIV.
Se ha dirigido a ellos en varias oportunidades con cercanía y cariño;
nos atrevemos a pensar que —así como Juan Pablo II y Francisco—
estamos ante un nuevo Papa de los jóvenes.
Sucede que los jóvenes, en particular, están abiertos a esta verdad
y deseosos de descubrir el sentido de la vida (22/05/26).
En un mensaje cargado de actualidad, señala el Papa que nuestras
preguntas más profundas no son escuchadas ni encuentran respuesta
en el desplazamiento innito de la pantalla del móvil, que capta la
atención dejando la mente fatigada y el corazón vacío (07/10/25).
Por ello —aconseja a los jóvenes— “no se detengan, pues, a mirar el
teléfono y sus rápidos fragmentos de imágenes: miren al cielo, miren
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hacia lo alto” (30/10/25) y aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí
donde estén (03/08/25).
El Papa exhorta a dedicar tiempo a la adoración eucarística, a me-
ditar asiduamente la Palabra de Dios para vivirla cada día y a parti-
cipar activa y plenamente en la vida sacramental y eclesial. De este
modo “conocerán al Señor y, en la intimidad propia de la amistad,
descubrirán cómo entregarse a los demás, en el camino del matri-
monio, o del sacerdocio, o del diaconado permanente, o en la vida
consagrada, religiosa o seglar” (16/03/26).
Hacen falta jóvenes “que no se avergüencen del Evangelio, comu-
nidades que irradien esperanza, testigos capaces de hacer presente al
Señor en cada ambiente, vidas encendidas que hagan visible la belle-
za de la fe. La evangelización no nace, ante todo, de estrategias, sino
de corazones transformados por el Señor resucitado” (08/04/26).
La constelación educativa y la centralidad de Cristo
La cuestión educativa reviste particular importancia en el magis-
terio del Sumo Pontíce, al punto que ha querido dedicarle la carta
apostólica “Dibujando nuevos mapas de esperanza”, publicada en fe-
cha 27/10/25, con ocasión del LX aniversario de la Declaración Con-
ciliar Gravissimum Educationis.
De esta admirable carta apostólica —cuya lectura detenida reco-
mendamos— destacamos que la formación cristiana abarca a la per-
sona en su totalidad (espiritual, intelectual, afectiva, social y corpo-
ral) y que la educación no es sólo la transmisión de contenidos, sino
un aprendizaje de la virtud.
Para la educación cristiana —señala el Papa— la brújula es Cristo.
Sin su luz, la propia misión educativa se vacía de signicado y se con-
vierte en un automatismo sin esa capacidad transformadora que nos
ofrece el Evangelio (22/11/25).
Siguiendo las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino y del Concilio
Vaticano II, el Papa ha señalado que la verdadera educación “propone
la formación de la persona humana en orden a su n último y al bien
de las varias sociedades de las que el hombre es miembro”. En este
horizonte, “se cultivan armónicamente las facultades intelectuales y
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morales, la libertad responsable y el compromiso con el bien común,
formando personas capaces de pensar con rigor, dialogar con apertu-
ra y actuar con rectitud” (14/05/26).
La universidad, itinerario de la mente hacia Dios
En su mensaje a la Federación Internacional de Universidades
Católicas del 21/07/25, el Papa León XIV ha precisado que las uni-
versidades católicas están llamadas a convertirse en “itinerarios de la
mente hacia Dios”, según feliz expresión de san Buenaventura.
Señala el Sumo Pontíce: “Cristo no llega como un extraño al dis-
curso racional sino más bien como clave de bóveda que le da sentido y
armonía a todo nuestro pensar, a todos nuestros anhelos y proyectos
de mejorar la vida presente y de dar propósito y trascendencia al es-
fuerzo humano” (21/07/25).
En Santa Misa con los universitarios de Universidades Ponticias
(27/10/25), el Papa reinante se pregunta ¿Cuál es la gracia que puede
tocar la vida de un estudiante, de un investigador, de un erudito?, a
lo que responde: “la gracia de una mirada de conjunto, una mirada
capaz de abarcar el horizonte, de ir más allá”.
Pues quien estudia “se eleva, amplía sus horizontes y sus perspec-
tivas, para recuperar una mirada que no se ja sólo en lo bajo, sino
que es capaz de mirar hacia arriba: hacia Dios, hacia los demás, hacia
el misterio de la vida. Esta es la gracia del estudiante, del investigador,
del erudito: recibir una mirada amplia, que sabe ir lejos, que no sim-
plica las cuestiones, que no teme las preguntas, que vence la pereza
intelectual y, así, derrota también la atroa espiritual” (27/10/25).
Recordemos que en fecha 01/11/25 San John Henry Newman fue
proclamado Doctor de la Iglesia y nombrado copatrono del mundo
educativo, junto con santo Tomás de Aquino. Con la mirada propia
del universitario, Newman insistía en el desarrollo de la doctrina cris-
tiana, que no es una idea abstracta y estática, pues reeja el misterio
mismo de Cristo (28/11/25).
La Universidad Católica prepara sobre todo “a los futuros líderes,
a los funcionarios públicos, a los profesionistas y a los otros futuros
actores sociales” (17/04/26).
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En concreto, León XIV invita a los profesionales a “ir más allá de la
mera apariencia del éxito” (21/04/26).
Los medios de comunicación
En lo que concierne al mundo de la comunicación social, señala el
Papa que Jesús nos llama a un tipo de comunicación diferente, que no
busca el consenso a cualquier coste, ni se reviste de palabras agresi-
vas; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes
(12/05/25).
Hoy —señala León XIV— nos encontramos en una nueva cultura,
caracterizada por la tecnología y depende de nosotros, garantizar que
esta cultura siga siendo humana. No se trata simplemente de generar
contenido, sino de crear un encuentro entre corazones (29/07/25).
A los comunicadores católicos les anima a construir redes de re-
laciones, redes de amor, en que la amistad sea auténtica y profunda
(29/07/25). Necesitamos, expresa el Papa, redes que liberen, redes
que salven y que nos hagan redescubrir la belleza de mirarnos a los
ojos (29/07/25).
Es anhelo del Papa que seamos agentes de comunión, capaces de
romper la lógica de la polarización y del individualismo. Centrados en
Cristo y en la luz de la verdad, nos pide vencer la lógica del mundo, de
las fake news y de la frivolidad (29/07/25).
El Romano Pontíce invita a informar de manera responsable y, al
mismo tiempo, capacitar a la audiencia para que evalúe críticamente
todo, para que distinga entre hechos y opiniones, entre noticias ver-
daderas y falsas (07/11/25).
En su mensaje para las LX Jornada Mundial de las Comunicacio-
nes Sociales (24/01/26) señala el Papa que “la alfabetización en los
medios de comunicación, de información y en la IA ayudará a todos
a no adaptarse a la deriva antropomorzante de estos sistemas, sino
a tratarlos como herramientas, a utilizar siempre una validación
externa de las fuentes —que podrían ser imprecisas o erróneas—
proporcionadas por los sistemas de IA, a proteger su privacidad y
sus datos conociendo los parámetros de seguridad y las opciones de
impugnación”.
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El testimonio de Carlo Acutis, proclamado santo el 7 de septiem-
bre de 2025, junto a Pier Giorgio Frassati, es elocuente: no se convir-
tió en esclavo de la red, sino que la utilizó con habilidad para el bien.
San Carlo unió su hermosa fe a su pasión por la informática, creando
un sitio web para promover el conocimiento de los milagros euca-
rísticos en línea, convirtiendo así internet en una herramienta para
evangelizar (30/10/25).
La humanización de la Inteligencia Articial
Aunque sin duda es un producto excepcional del genio humano, el
Papa enseña que la IA es ante todo “una herramienta” (10/07/25) al
servicio de la evangelización y del desarrollo integral de cada persona
(03/11/25).
Acoger con valentía, determinación y discernimiento las oportu-
nidades que ofrecen la tecnología digital y la inteligencia articial no
signica ocultar para nosotros mismos los puntos críticos, las opa-
cidades, los riesgos; no debemos renunciar al pensamiento propio
(24/01/26).
El Papa León XIV nos recuerda que “como católicos, podemos y
debemos contribuir para que las personas —especialmente los jóve-
nes— adquieran la capacidad de pensamiento crítico y crezcan en li-
bertad espiritual”. En efecto, “así como la revolución industrial requi-
rió alfabetización básica para que las personas pudieran responder a
las novedades, también la revolución digital requiere alfabetización
digital (junto con una educación humanística y cultural)” (Mensaje
para la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales) para
comprender y gobernar el funcionamiento de la IA (12/04/26).
Ciertamente, la IA no debe confundirse con la inteligencia. Pues si
bien la IA puede simular aspectos del razonamiento humano y rea-
lizar tareas especícas con increíble velocidad y eciencia, no puede
replicar el discernimiento moral ni la capacidad de forjar relaciones
genuinas (10/07/25).
“Recuerden —dice León XIV—, ningún algoritmo podrá reempla-
zar un abrazo, una mirada, un encuentro verdadero, ya sea con Dios,
con nuestros amigos o con nuestra familia” (09/07/25).
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En lugar de ser turistas de la red, León XIV invita a que seamos
“profetas en el mundo digital” (30/10/25), ya que al nal, la auténtica
sabiduría “tiene más que ver con reconocer el verdadero sentido de la
vida que con la disponibilidad de datos” (17/06/25).
La política, la forma más alta de caridad
Siguiendo las huellas del Papa Pío XI, León XIV enseña que la polí-
tica es “la forma más alta de caridad”, en tanto busca la promoción del
bien común y la defensa de los vulnerables y marginados (21/06/25).
La política requiere una visión amplia del futuro, sin temer tomar
decisiones difíciles e incluso impopulares cuando sea necesario para
el bien común (25/04/26).
El Papa ha destacado la vocación de legisladores y servidores -
blicos católicos, llamados a ser constructores de puentes entre la Ciu-
dad de Dios y la Ciudad del Hombre (23/08/25).
El Romano Pontíce invita a los políticos a la coherencia y unidad
de vida: “no hay separación en la personalidad de una gura pública:
no está por un lado el político y por otro el cristiano. ¡Pero está el
político que, bajo la mirada de Dios y su conciencia, vive sus compro-
misos y responsabilidades cristianamente!” (28/07/25).
Expresa el Papa que la doctrina social católica “considera el poder
no como un n en mismo, sino como un medio orientado al bien
común. Esto implica que la legitimidad de la autoridad no depende de
la acumulación de poder económico o tecnológico, sino de la sabidu-
ría y la virtud con que se ejerce (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n.
1903)” (09/04/26).
En su discurso a los miembros de la Unión Interparlamentaria
Internacional, ha precisado que la ley natural constituye la brújula
que nos guía al legislar y actuar, particularmente en las delicadas y
acuciantes cuestiones éticas (21/06/25), como así también el funda-
mento de un auténtico orecimiento humano donde se promueve el
pleno desarrollo de una persona en todas las dimensiones: física, so-
cial, cultural, moral y espiritual (23/08/25).
Aclara el Papa que ser cristiano en política signica “permitir que
el Evangelio guíe las decisiones que deben tomarse, incluso aquellas
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que no parecen obtener un consenso fácil. Signica trabajar para pre-
servar la conexión entre la ley natural y la ley positiva, y entre las
raíces cristianas y la acción política” (25/04/26).
Asimismo, León XIV ha invitado a los políticos a estudiar, propo-
ner y defender la Doctrina Social de la Iglesia, pues se trata de “una
doctrina de salvación que aspira al bien de cada ser humano, a la
construcción de sociedades pacícas, armoniosas, prósperas y recon-
ciliadas” (28/07/25).
Finalmente, el Papa no desconoce que el compromiso abiertamen-
te cristiano de un funcionario público no es fácil, sobre todo en cier-
tas sociedades occidentales donde Cristo y su Iglesia son marginados,
ignorados y a veces ridiculizados. Tampoco ignora las presiones, las
órdenes partidistas y las “colonizaciones ideológicas” a las que están
sometidos los políticos. Frente a tal escenario, el Papa enfatiza que
solo la unión con Jesús —¡Jesús crucicado!— les dará la valentía de
sufrir por su nombre. Él dijo a sus discípulos: “En el mundo sufrirán,
pero ¡ánimo! Yo he vencido al mundo” (Jn 16:33) (28/07/25).
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
En su magníco discurso a los trabajadores por la justicia (20/09/25),
el Papa ha recordado que la justicia está llamada a cumplir una función
superior en la convivencia humana, lo cual requiere la capacidad de
pensar siempre a la luz de la verdad y de la sabiduría, como así también
de interpretar la ley yendo más allá de lo puramente formal.
La tradición nos enseña que la justicia es, ante todo, una virtud, es
decir, una disposición rme y estable que orienta nuestra conducta
según la razón y la fe. La virtud de la justicia, en particular, consiste
en la “constante y rme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les
es debido” (20/09/25).
Con esta denición, el Doctor Angélico subraya “el carácter estable
y objetivo de la justicia, que no depende de intereses contingentes,
sino que se fundamenta en la verdad de cada persona y en la búsque-
da del bien común” (14/03/26).
Apunta el Papa que la justicia evangélica no se aparta de la justicia
humana, sino que la interroga y transforma: la impulsa a ir siempre
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más allá, porque la orienta hacia la búsqueda de la reconciliación. En
efecto, es la fuerza del perdón, propia del mandamiento del amor, la
que aparece como elemento constitutivo de una justicia capaz de unir
lo sobrenatural con lo humano (20/09/25).
El Papa reexiona sobre la “estrecha conexión entre la verdad de la
justicia y la virtud de la caridad: no se trata de dos principios opues-
tos, ni de valores que deban equilibrarse según criterios puramente
pragmáticos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas que
encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios,
que es Amor y Verdad” (26/01/26).
Finalmente, el Romano Pontíce recuerda la bienaventuranza
evangélica: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de jus-
ticia, porque serán saciados” (Mt 5:6). Tener “hambre y sed” de
justicia signica “ser conscientes de que exige el esfuerzo perso-
nal de interpretar la ley de la manera más humana posible, pero
también pide aspirar a una ‘saciedad’ que sólo puede cumplirse
en una justicia mayor, que trasciende las situaciones particulares”
(20/09/25).
Una economía para el desarrollo humano
La Iglesia recuerda que la economía no es un n en sí misma, sino
un aspecto esencial pero parcial del tejido social, en el que se desa-
rrolla el proyecto de amor que Dios tiene para cada ser humano. El
bien común exige que la producción y el benecio no se persigan de
manera aislada, sino que se orienten a la promoción integral de cada
hombre y de cada mujer (08/09/25).
Señala el Papa que la Rerum Novarum de 1981 —que conserva
una sorprendente actualidad— nos invita a no medir el éxito de la
empresa únicamente en términos económicos, sino también en su ca-
pacidad de generar desarrollo humano, cohesión social y cuidado de
la creación (08/09/25).
Hoy, en un contexto donde la tecnología y la inteligencia articial
gestionan y condicionan cada vez más nuestras actividades, es urgen-
te garantizar que las empresas se caractericen, ante todo, como co-
munidades humanas y fraternales (18/12/25).
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En este sentido, la visión de la Doctrina Social de la Iglesia en mate-
ria económica encuentra un ejemplo luminoso y cercano en el venera-
ble siervo de Dios Enrique Shaw (quien próximamente será beaticado,
conforme Decreto del Dicasterio para la causa de los Santos de fecha
18/12/25), empresario que entendió que la industria no era sólo un en-
granaje productivo ni un medio de acumulación de capital, sino una ver-
dadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas (08/09/25).
En efecto, en el centro de cualquier dinámica de trabajo no debe
haber ni capital, ni leyes de mercado, ni lucro, sino la persona, la fa-
milia y su bienestar, al que todo lo demás es funcional (18/12/25).
En homilía del Santo Padre ofrecida en el contexto del encuen-
tro con la Comunidad Católica con motivo del viaje apostólico al
Principado de Mónaco, el Papa se pregunta: “¿Es realmente justo
y está inspirado en la solidaridad el modelo económico y social
vigente? ¿Ese modelo está habitado por la ética de la responsabi-
lidad, que nos ayuda a ir más allá de la ‘lógica del intercambio de
cosas equivalentes y del lucro como n en mismo’ (Benedicto
XVI, Caritas in veritate, n. 38), para construir una sociedad más
justa?” (28/3/26)
Finalmente, traemos a colación la primera exhortación apostólica
del Papa León XIV Dilexi Te (“Te he amado”), publicada el 04/10/25,
sobre el amor hacia los pobres.
En este valioso documento, el Papa ha señalado que estamos en
el siglo de la Doctrina Social de la Iglesia, que los pobres no son una
categoría sociológica sino la misma carne de Cristo y que donde el
mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella
construye puentes (Dilexi Te, nn. 75, 82 y 110).
En realidad —expresa el Papa— la pobreza más grave es no cono-
cer a Dios y pensar que podemos llevar adelante la propia vida inde-
pendientemente de Él (13/06/25).
Una ecología cristocéntrica
El Papa ha señalado que los desastres naturales que vemos en el
mundo, en varios lugares y países, son producidos, en parte, por los
excesos del ser humano, a causa de su estilo de vida (09/07/25).
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Ante la contaminación y el cambio climático, la pérdida de biodi-
versidad, el deterioro de la vida y la degradación social, las desigual-
dades globales, la falta de agua potable y de acceso a la energía para
muchas poblaciones, la propuesta consiste en una “educación ecoló-
gica” que permita revertir el orden de las cosas (03/07/25).
El cuidado de la creación, por tanto, representa una verdadera
vocación para todo ser humano, un compromiso que debe llevarse a
cabo dentro de la propia creación, sin olvidar jamás que somos cria-
turas entre criaturas y no creadores (05/09/25).
En efecto, sólo una mirada contemplativa puede cambiar nuestra
relación con las cosas creadas y sacarnos de la crisis ecológica que
tiene como causa la ruptura de las relaciones con Dios, con el prójimo
y con la tierra, a causa del pecado (09/07/25).
Destaca el Santo Padre que los desafíos identicados en Laudato
Si son de naturaleza social y política, pero ante todo de naturaleza
espiritual: exigen conversión (01/10/25).
En denitiva, cada uno de nosotros es llamado a crecer en cuatro
relaciones: con Dios, con los demás, con la naturaleza y con nosotros
mismos, a través de una actitud constante de conversión (01/10/25),
siendo la muerte y resurrección de Jesús, el fundamento de una espi-
ritualidad de la ecología integral (19/11/25).
Vivir la actividad deportiva con espíritu lúdico
En su primer año de ponticado, notamos que León XIV tuvo una
especial relación con el mundo del deporte, se ha dirigido a persona-
lidades del fútbol, ciclismo, atletismo y ha publicado la carta “La vida
en abundancia” sobre el valor del deporte.
Ante el campeonato alcanzado por el Nápoli en la liga italiana, el
Papa se reunió con el Presidente del club (Aurelio De Laurentiis) y
varios jugadores del equipo (27/05/25).
En esa oportunidad, el Sumo Pontíce expresó que ganar el
campeonato es una meta que se alcanza al nal de un largo cami-
no, siendo el fruto de un trabajo en equipo. Destacó: “El campeo-
nato lo gana el equipo, y cuando digo ‘equipo’ me reero tanto a
los jugadores como al entrenador con todo el equipo técnico y la
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sociedad deportiva… el talento de cada uno se pone al servicio del
conjunto”.
En otra ocasión, a los ciclistas del Giro de Italia que pasaron por la
Ciudad del Vaticano (una competencia de ciclismo que se desarrolla
principalmente en Italia con un recorrido de 3.443 kilómetros) les
dijo que son un ejemplo a seguir para los jóvenes de todo el mundo.
Allí expresó que “el ciclismo es fundamental, al igual que el depor-
te en general”, esperando que, así como han aprendido a cuidar su
cuerpo, siempre estén atentos a la totalidad del ser humano: cuerpo,
mente, corazón y espíritu (01/06/25).
Luego, en el marco del Jubileo del Deporte (15/06/25), el Roma-
no Pontíce apuntó que en una sociedad marcada por la soledad,
el deporte —especialmente cuando se practica en equipo— enseña
el valor de la colaboración; en una sociedad cada vez más digital, el
deporte valora la concreción de estar juntos, el sentido del cuerpo,
del espacio, del esfuerzo, del tiempo real; y en una sociedad com-
petitiva, el deporte también enseña a perder, poniendo a prueba al
hombre, en el arte de la derrota.
El Papa nos exhorta a vivir la actividad deportiva, incluso a nivel
competitivo, siempre con espíritu de gratuidad y con espíritu “lúdi-
co”, subrayando que el deporte es un camino para construir la paz,
porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura
del encuentro y la fraternidad (15/06/25).
Como lo anticipamos, en 06/02/26 el Papa León XIV publicó una
Carta titulada “La vida en abundancia” sobre el valor del deporte.
El documento desarrolla 8 puntos: 1) Deporte y construcción de la
paz; 2) El valor formativo del deporte; 3) El deporte, escuela de vida
y areópago contemporáneo; 4) Deporte y desarrollo de la persona; 5)
Los riesgos que ponen en peligro los valores deportivos; 6) Competi-
ción y cultura del encuentro; 7) Deporte, relación y discernimiento; y
8) Una pastoral del deporte para la vida en abundancia.
De este valioso aporte, destacamos el siguiente párrafo: “el depor-
te también ofrece una lección decisiva más allá del campo de juego;
enseña que se puede aspirar al máximo sin negar la propia fragilidad,
que se puede vencer sin humillar, que se puede perder sin quedar de-
rrotados como personas. La justa competición protege así una dimen-
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sión profundamente humana y comunitaria; no separa, sino que pone
en relación; no absolutiza el resultado, sino que valora el camino; no
idolatra el rendimiento, sino que reconoce la dignidad del que juega”.
Entre los numerosos ejemplos que podría mencionar, el Papa evo-
ca la gura del joven italiano San Pier Giorgio Frassati (1901-1925),
patrono de los deportistas, proclamado santo el 7 de septiembre de
2025 —junto a San Carlo Acutis—, quien “unía perfectamente fe, ora-
ción, compromiso social y deporte. Pier Giorgio era un apasionado
del alpinismo y organizaba con frecuencia excursiones con sus ami-
gos. Ir a la montaña, sumergirse en esos escenarios majestuosos, le
hacía contemplar la grandeza del Creador”. En su última foto, que lo
retrata mientras escalaba una montaña de Val di Lanzo, con el rostro
dirigido a la meta, había escrito: “Hacia lo alto” (07/09/25).
Finalmente, en Discurso dirigido a los atletas de los juegos
olímpicos y paralímpicos de Milán-Cortina 2026 (09/04/26), el
Papa ha señalado que el deporte, cuando se vive con autentici-
dad, es más que una simple actuación: “es una forma de lenguaje,
una historia hecha de gestos, esfuerzo, espera, caídas y reinicios…
vuestra armonía nos recuerda que nadie gana solo, pues detrás de
cada victoria hay muchos involucrados, desde la familia hasta los
equipos, además de muchos días de entrenamiento, presión y sole-
dad… En efecto, el deporte contribuye a la maduración de nuestro
carácter, requiere una sólida espiritualidad y es una forma fructí-
fera de educación”.
La música, un puente que nos lleva a Dios
El Romano Pontíce ha expresado que las grandes civilizaciones
nos han regalado la música para que podamos manifestar lo que lle-
vamos en lo profundo de nuestro corazón y que no siempre pueden
expresar las palabras (23/11/25).
La música nace de la vida cotidiana, acompaña nuestros viajes,
nuestros recuerdos y nuestras luchas: es un diario compartido, que
preserva los sentimientos de todos: la nostalgia, el anhelo, la anticipa-
ción, la pérdida, el renacimiento, contando nuestro viaje con sencillez
y, al mismo tiempo, profundidad (13/12/25).
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La Doctrina Social de la Iglesia en el primer aniversario del Papa León XIV
Enseña el Papa que la música es como un puente que nos lleva a
Dios, capaz de transmitir sentimientos y emociones, transformándola
en una escalera imaginaria que conecta la tierra con el cielo. Subraya:
“¡Sí, la música puede elevar nuestras almas! No porque nos distraiga
de nuestras miserias, porque nos aturda o nos haga olvidar los pro-
blemas o las situaciones difíciles de la vida, sino porque nos recuerda
que somos más que eso: somos mucho más que nuestros problemas
y nuestras dicultades; ¡somos hijos amados de Dios!” (06/12/25).
Aunque este camino en ocasiones está lleno de dicultades y de
pruebas, y los momentos de alegría se alternan con otros de mayor fati-
ga, el canto hace más ligero el viaje, dando alivio y consuelo (23/11/25).
El Papa nos invita a que estemos listos para escuchar el can-
to de amor de Dios, que es Jesucristo. “Sí, Jesús es el canto de
amor de Dios por la humanidad. ¡Escuchemos este canto! Apren-
dámoslo bien, para que también podamos cantarlo con nuestra
vida” (06/12/25).
El canto, de manera particular, representa una expresión natural y
completa del ser humano; en él la mente, los sentimientos, el cuerpo y
el alma se unen para comunicar las cosas grandes de la vida (23/11/25).
En el Jubileo de los coros, el Papa ha expresado que las diferentes
voces de un coro se armonizan entre ellas dando vida a una única ala-
banza, símbolo luminoso de la Iglesia, que une a todos en el amor, en
una única y suave melodía (23/11/25).
La música siempre ha desempeñado un papel importante en la
experiencia cristiana. En la liturgia, en particular, el canto nunca es
una “banda sonora”, un simple fondo, sino que busca elevar el alma y
acercarla lo más posible al misterio que se celebra (05/12/25).
El coro que desarrolla su actividad en el servicio litúrgico, exige
preparación, delidad, entendimiento mutuo y, sobre todo, una vida
espiritual profunda, de modo que —concluye el Papa— “si ustedes re-
zan cantando, ayuden a todos a rezar” (23/11/25).
El cine, una encrucijada de deseos, recuerdos y preguntas
Arma el Papa que hoy vivimos con pantallas digitales siempre
encendidas y que el ujo de información es constante.
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Pero el cine es mucho más que una simple pantalla: es una encru-
cijada de deseos, recuerdos y preguntas. Es una búsqueda sensible
donde la luz atraviesa la oscuridad y las palabras se encuentran con el
silencio. En el desarrollo de la trama, la mirada se educa, la imagina-
ción se expande e incluso el dolor puede encontrar sentido (15/11/25).
En el encuentro con el mundo del cine, el Romano Pontíce se-
ñala: “no todo tiene que ser inmediato ni predecible: defendamos la
lentitud cuando sea necesaria, el silencio cuando hable, la diferencia
cuando provoque”.
En efecto, el cine, cuando es auténtico, nombra las preguntas que
habitan en nuestro interior y, a veces, incluso las lágrimas que no sabía-
mos que necesitábamos expresar. Queridos maestros, antiguos y nue-
vos —dice el Papa— “hagan del cine un arte del Espíritu” (15/11/25).
Observa León XIV que hacer una película es un esfuerzo colectivo,
una labor coral en la que nadie está solo: “Todos reconocen y aprecian
la maestría del director y el talento de los actores, pero un proyecto
sería imposible sin la dedicación silenciosa de cientos de otros pro-
fesionales: asistentes, auxiliares de producción, encargados de uti-
lería… directores de casting… guionistas, editores… productores…”,
cada voz, cada gesto, cada habilidad contribuye a una obra que solo
puede existir como un todo (15/11/25).
Finalmente, nos deja con este profundo anhelo: “Que tu cine siga
siendo siempre un punto de encuentro, un hogar para quienes buscan
sentido, un lenguaje de paz. Que nunca pierda su capacidad de asom-
brar, mostrándonos aunque sea un pequeño fragmento del misterio
de Dios (15/11/25).
Conclusiones
Hemos ofrecido al lector una aproximación al magisterio social del
Papa León XIV —breve, queda mucho por descubrir—, quien en su
primer año de ponticado, nos ha dejado magnícas lecciones para la
edicación de la civilización del amor.
El mensaje del Sumo Pontíce, en línea de continuidad con sus
predecesores, anima y actualiza la Doctrina Social de la Iglesia que,
con sus principios de reexión, criterios de juicio y orientaciones
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La Doctrina Social de la Iglesia en el primer aniversario del Papa León XIV
para la acción, no busca otra cosa que un desarrollo humano inte-
gral y solidario.
Al recordar la centralidad del misterio de Cristo, cuya redención
opera en todas las dimensiones de la vida humana (personal y social),
encontramos que la Doctrina Social de la Iglesia constituye un signi-
cativo testimonio llamado a ofrecer respuestas sabias a los desafíos
de nuestro tiempo.
Lejos de un proyecto de vida anticuado y aburrido, es en la familia
donde aprendemos a amar; en esta vocación puede descubrirse un
camino de santidad y de felicidad.
Particularmente a los jóvenes, el Papa aconseja que no se detengan
a mirar el teléfono, sino que miren al cielo, miren hacia lo alto y aspi-
ren a cosas grandes.
Hemos recreado la visión del Papa León XIV sobre la educación
y la paideia cristiana, la universidad católica como itinerario de la
mente hacia Dios, la comunicación al servicio de la verdad y del bien
común, y el desafío de la humanización de la IA, que debe servir como
herramienta de evangelización.
Seguidamente, vimos el pensamiento del Papa León XIV sobre la po-
lítica como forma más alta de caridad; una justicia al servicio de la ver-
dad, con apertura a la reconciliación; la economía que se orienta al de-
sarrollo humano; y la propuesta de la conversión ecológica —fundada en
Jesucristo— para revertir la crisis ambiental en que estamos inmersos.
Posteriormente, trajimos a colación la visión del Papa León XIV
sobre el deporte, camino para construir la paz y la cultura del encuen-
tro; la música, puente que nos conduce a Dios; y el cine que nos mues-
tra un pequeño fragmento del misterio divino.
Recogiendo todas estas enseñanzas, el testimonio de los santos
(Luis y Celia Martín, Pier Giorgio Frassati, Carlo Acutis, John Henry
Newman y Enrique Shaw) congura una invitación a no malgastar
la vida, a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra;
pues cada uno tiene una misión propia y puede ser santo allí en el
lugar donde Dios lo ha puesto.
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