
104 Filópolis en Cristo N° 5 (2025) 163-108
ISSNL 3008-8844
Germán Masserdotti
la mayor libertad, y que la religión goce de igual libertad, pero lo
que pongo como condición es que deban encontrarse ambos en
un mismo lugar, y ejemplicados, en las mismas personas. Quiero
destruir esa diversidad de centros que ponen todas las cosas en
confusión al crear una contrariedad de inuencias. Deseo que los
mismos lugares y los mismos individuos sean a la vez oráculos de
losofía y santuarios de devoción. No me satisfará, como satisface
a muchos, tener dos sistemas independientes, intelectual y reli-
gioso, que van al mismo tiempo uno junto al otro, por medio de
una suerte de división del trabajo, y solamente se encuentran por
accidente. No me satisfará si la religión está aquí y la ciencia allí,
y los jóvenes conversan con la ciencia todo el día y se alojan con
la religión por la tarde. No es conmovedor el mal, hacia el cual
han sido dirigidas estas observaciones, si los jóvenes comen, be-
ben y duermen en un lugar, y piensan en otro: deseo el mismo
techo para contener tanto la disciplina intelectual como la moral.
La devoción no es una suerte de nal que se da a las ciencias, ni la
ciencia una suerte de pluma en el sombrero, por así decir, un or-
namento contrapuesto a la devoción. Deseo que el laico intelectual
sea religioso y que el devoto eclesiástico sea intelectual. (Newman,
2020, pp. 46-47)
b. El lugar de la Teología en el mundo de los saberes. Newman
dedica tres discursos de Discursos sobre el n y la naturaleza de la
educación universitaria (incluido en La idea de la Universidad como
I. En nueve discursos pronunciados ante los católicos de Dublín) a la
Teología y a su relación con las otras ciencias. Precisa:
(…). Por Teología entiendo sencillamente la Ciencia de Dios, o las
verdades que conocemos acerca de Él, estructuradas en un siste-
ma” (Newman, 1996, p. 90). “(…). Si las diversas ramas del saber,
que son objeto de enseñanza en una Universidad, se interrelacio-
nan de tal modo que ninguna puede ser olvidada sin perjuicio de la
calidad del resto, y si la Teología es una rama de ese saber, de am-
plia recepción, estructura losóca, indescriptible importancia e
inujo máximo, llegamos fácilmente a la conclusión de que retirar