Cuaderno de Ciencias Humanas 8 (junio 2026) 47-57
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Resumen: En contraste con las manifestacio-
nes de barbarie y destrucción latentes hasta
hoy en todo ser humano, la mística renana me-
dieval representa el compromiso con la vida,
que se caracteriza por la madurez personal y
la evolución espiritual. Intelectuales y, además,
maestros en el arte del autoconocimiento y el
auténtico ejercicio de la libertad, Eckhart, Tau-
ler y Susón son celosos guardianes de la más
rica tradición católica. Sus textos, un legado
para el mundo actual, una invitación para re-
exionar sobre las pruebas del tiempo y el fue-
go de la verdad.
Palabras clave: mística renana, espiritualidad,
madurez personal.
Fecha de recepción: 17/02/2026
Fecha de aceptación: 07/03/2026
Dios en ti
God Within You
Denisse Rouillon
Ponticia Universidad Católica del Perú
denisse_rouillon@yahoo.com
Abstract: In contrast to the manifestations
of barbarity and destruction latent in every
human being until today, medieval Rhine-
land mysticism represents the commitment
to life, which is characterized by personal
maturity and spiritual evolution. Intellec-
tuals and, moreover, true masters in the art
of self-knowledge and the authentic exerci-
se of freedom, Eckhart, Tauler, and Suso are
zealous guardians of the richest Catholic
Tradition. eir texts, a legacy for the pre-
sent world, an invitation to reect on the
trials of time and the re of truth.
Keywords: rhineland mysticism, spirituali-
ty, personal maturity.
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Denisse Rouillon
Introducción
Durante los siglos XIII y XIV, en las regiones aledañas al río Rin, se desa-
rrolló un movimiento de particular introspección espiritual. Alguna percep-
ción en torno a lo medieval como una época solo oscura de la Cristiandad
se desvanece al aproximarnos al Maestro Eckhart (ca. 1260 – ca. 1327), Juan
Tauler (ca. 1300–1361) y Enrique Susón (ca. 1295–1365), tres místicos de la
Orden de Predicadores.
Las nuevas órdenes religiosas de mendicantes, es decir, dominicos, fran-
ciscanos y carmelitas, desarrollaron su acción apostólica cuando orecía una
espiritualidad femenina, tanto en monasterios de benedictinas y cistercienses
como de beguinas renano-amencas (Cirlot y Garí, 2008). A diferencia de las
monjas, las beguinas respondieron a las necesidades urbanas, pero no solo de
las clases privilegiadas; más bien, suplieron necesidades sociales allí donde
hacía falta: el trabajo manual, la enseñanza, la escritura, el cuidado de los
pobres y enfermos en los hospitales, entre otras actividades.
Eran célibes y vestían con capa y capucha, al estilo de los frailes mendi-
cantes, quienes las apoyaban y con quienes estaban en contacto. Quizá haya
sido lo urbano —y sus posibilidades— el sello distintivo de la dinámica entre
beguinas y mendicantes. El movimiento beguinal se desarrolló al interior de
la Iglesia, y fue expresión de un ánimo religioso y una forma de vida libre pro-
picia para la sensibilidad religiosa que desarrollarían los místicos alemanes
medievales, antes mencionados.
Es importante destacar que la espiritualidad dominicana maduró en un
contexto histórico que conoció adversidades. A las constantes guerras, cru-
zadas y calamidades naturales, se sumó la peste negra, la cual alcanzó su cul-
men a mitad de siglo, precisamente en 1348. Las crisis debieron cuestionar
y conducir a relecturas obligadas de los acontecimientos, así como impulsar
las fuerzas anímicas y espirituales. En este sentido, los maestros dominicos
predicaron sobre las realidades de fragilidad, vulnerabilidad, incertidumbre,
enfermedad y muerte, circunstancias ineludibles de la travesía humana.
Así, este texto tiene como objetivo reexionar sobre Dios en ti en tanto
lectura espiritual (Bara y De Cos, 2017). Partiendo de la experiencia perso-
nal y profundizando en la Escritura, los místicos invitan a vivir la antítesis
de todo aquello caduco y pasajero. En esa línea de análisis, no intentamos
demostrar o comprobar una hipótesis sino guiarnos por preguntas sencillas:
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Dios en ti
¿Qué suscitan en nuestro interior las palabras de Eckhart, Tauler y Susón?
¿Cómo nos podrían ayudar a ser más conscientes, menos reactivos, en la vida
cotidiana? No siempre se aprende de la experiencia ajena, pero sus reexio-
nes ¿podrían guiarnos hacia mayores niveles de desarrollo personal y creci-
miento espiritual?
La mayoría de las veces, las citas textuales que presentamos en esta expo-
sición son elocuentes de por sí. Además, la edición de San Esteban (Bara y De
Cos, 2017) es impecable, cuidadosa en la forma y en el fondo. Y, si los detalles
minuciosos resaltan el contenido sustancial del cuerpo textual, la traducción y
las notas a pie de página ayudan en la interiorización de los mensajes. Se men-
cionan escasos datos biográcos sobre Eckhart, Tauler y Susón toda vez que lo
esencial es la espiritualidad que emana del “fondo de Dios” de estos autores.
Comenzamos por el más accesible de los tres, Enrique Susón. Prosegui-
mos con Juan Tauler para nalizar con el Maestro Eckhart, el más abstracto.
Tanto Susón como Tauler fueron discípulos de Eckhart, por lo que no es difí-
cil advertir la huella del Maestro en ellos. Hemos optado por un acercamien-
to un poco más extenso a Eckhart y agradecemos de que la edición de Silvia
Bara y Julián de Cos (2017) sea de la mejor calidad, en la misma línea de ins-
piración que Herder (Haas, 2002) y Siruela (Maestro Eckhart, 2014). Se con-
cluye la exposición con algunos comentarios nales y las debidas referencias.
Enrique Susón
Susón escribVida, Cartas, Libro de la Verdad y Libro de la Sabiduría
eterna. Sus obras, por separado, gozaban de difusión entre los lectores de es-
piritualidad, pero, poco antes de morir, decidió agruparlas en un solo volu-
men en lengua vernácula: Exemplar, en el cual sintetiza las principales ense-
ñanzas del Maestro Eckhart haciéndolas comprensibles a un mayor número
de interesados.
Sin embargo, la obra de Susón de más amplia divulgación fue Horologium
Sapientiae, ante todo, una reelaboración y traducción al latín de su Libro de
la Sabiduría eterna. En los siglos XIV y XV el Horologium se tradujo a varios
idiomas y, en castellano, se le conoció como el Reloj de la Sabiduría. Enrique
recurre a poesías, relatos alegóricos, oraciones, cartas y metáforas alusivas a
la relación del alma con el Amado (Bara y De Cos, 2017, p. 42). Susón es el
siervo varón y Dios, la Eterna Sabiduría femenina.
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Sus escritos denotan un estilo extravertido, más afectivo que Eckhart. Di-
dáctico, Susón invita a la unión con Dios a través de una transformación
interior, subrayando la humanidad de Cristo. Sumergirse (o descender) en
Dios supone atravesar la pasión de Cristo. El proceso de Vida–Muerte–Resu-
rrección no obvia ninguna parte del recorrido: tantas “veces mueras así por
amor, tantas veces reverdecerá y orecerá en ti mi muerte” (Bara y De Cos,
2017, pp. 221-222).
Central en el Maestro Susón es la distinción entre principiantes (los que
se ponen en camino, puricación), avanzados (los que avanzan, iluminación)
y perfectos (los que llegan a la meta, perfección o unión). El capítulo 53 de
su Vida, a manera de diálogo con su discípula Elsbeth Stagel, constituye un
resumen de los pasos principiantes, a qué se debe abocar un avanzado, y la
suprema Verdad que concierne a los perfectos.
Como es lógico, los cimientos deben estar bien fundados para el futuro
de la obra, así que Susón se extiende con los principiantes (Bara y De Cos,
2017, pp. 189-218), contando sus experiencias personales en los inquietos
años juveniles hasta que el Siervo (él) se entregó a su amada Dama Sabiduría
(el rostro femenino de Dios). El día de su conversión gozó de un éxtasis tal,
al degustar las dulzuras de la vida eterna, que decidió imprimir en su cuerpo,
sobre el pecho, IHS (Iesus Hominum Salvator). Llevó hasta la muerte la inci-
sión del Salvador en su corazón.
¿Quién es la Eterna Sabiduría? Aquella cuyo deseo es liberarnos del peso
de todo lo caduco, transitorio y fraudulento. Para el Siervo es una “¡encan-
tadora y noble Amiga!”. Se entiende que el Siervo y la Dama son mejores
amigos y nada puede separarlos. Además, Ella lo ha abraza “con lágrimas en
los ojos y con el corazón expandido hacia el innito” (Bara y De Cos, 2017, p.
200). Los iniciados, además de familiarizarse con la Eterna Sabiduría, se de-
ben dedicar a la continua introspección y aprender el arte de la ecuanimidad,
es decir, responder con equilibrio en cualquier situación, adversa o favorable.
Esperar con paciencia, buscar a Dios con amor, “estar atento a sus secretas
inspiraciones y percibir los sentidos arcanos y místicos” (p. 217). Así transcu-
rre el día a día de quienes se inician en las sendas interiores.
Luego están los que progresan o avanzados (Bara y De Cos, 2017, pp. 219-
237), ante todo, diligentes guardianes de sí mismos. En esta etapa es fácil
advertir que las devociones puramente exteriores no nos garantizan la in-
troversión continua, antes bien, pueden impedirlas al erigirse en fórmulas
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huecas y repetitivas. De particular utilidad para el hombre interior son: vida
aparte, pureza, desasimiento y contemplación (p. 224). Ahora bien, cada uno
de estos rubros son como espirales inacabadas que demandan dedicación y
práctica. La ilusión de una meta nal en esta tierra podría ir desvaneciendo
para, con simpleza, ir aprendiendo de que solo existe cada instante.
Y, nalmente, los poquísimos perfectos que se vivencian “anclados” en la
Verdad y la Nada (Bara y De Cos, 2017, pp. 238-263). La Verdad inmóvil es la
esencia que uye o la “luz que disipa las tinieblas de la ignorancia” y, la Nada
es la Divinidad en tanto “Ser que da el ser a todas las cosas” (pp. 243 y 251).
Al parecer, habría una mayor conciencia de lo que ha venido aconteciendo
al alma en cada fase y, la mejor manera de expresarlo es hablando de abis-
mo, fondo, abajamiento, descendimiento, nada. Los perfectos están siempre
alerta a cualquier peligro ilusorio, en tanto que cualquier palabra puede ser
artera y toda expresión, inapropiada para la “Nada existente sin nombre” (p.
253). La Nada de Dios o el Amor Fontal sabe, sobre todo, a introspección,
humildad y silencio. Abismo que sigue a Otro Abismo.
Juan Tauler
A diferencia de Enrique Susón quien tiene una obra escrita, es probable
que los sermones de Juan Tauler se conserven hasta hoy por los apuntes y
recopilaciones de diligentes monjas dominicas.
Tauler utiliza, en común con Susón y Eckhart, nociones como el desasi-
miento, el fondo de Dios (y su nacimiento) en el alma, la contemplación de
la Trinidad. Las complejidades de estas dinámicas son comunicadas con un
estilo cálido y didáctico. Sin embargo, implican percepciones correlativas: a
mayor no vivencia de dichas experiencias, mayor la dicultad para abordar
su comprensión. En otras palabras, las riquezas “álmicas” supondrán una
mayor complejidad cognitiva o cognoscitiva en quienes no las han viven-
ciado o imaginado ni por asomo. Los consejos nales del Sermón 60d son
especialmente útiles para las almas que buscan con esmero a Dios (Bara y De
Cos, 2017, pp. 147-148).
En primer lugar, el desasimiento. Tauler insiste en que el desasimiento
consiste en “dejar sitio” al Espíritu, lo cual supone una libre respuesta hu-
mana a la iniciativa divina. Vaciar y llenar. Dejar ir y recibir. Salir y entrar.
Movimientos complementarios, las dos caras de una misma moneda. Es co-
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piosa la larga lista de desórdenes a soltar para que Dios pueda llenar “sin
cesar todos los fondos, todos los corazones y todas las almas donde encuentra
sitio, con sus ricos carismas, con su amor y sus dones indescriptibles” (Bara
y De Cos, 2017, p. 150). El vaciamiento, cual alumbramiento, puede “doler”,
no es placentero ni agradable; podría ser experimentado como un morir al
hombre viejo. Entonces, bajo la guía divina el hombre nuevo está listo para ir
al Encuentro por “caminos diversos, desconocidos, solitarios, sorprendentes
(p. 165).
Luego, el nacimiento de Dios en el fondo del alma. El maestro renano
designa fondo del alma al centro del ser o la chispa divina, en tanto realidad
interna invisible donde Dios “se encuentra esencial y sustancialmente real
(Bara y De Cos, 2017, p. 41). Es prueba de excelencia irrefutable por parte de
la lumínica “Verdad viviente, que “nada desea dar tanto como a sí mismo,
y esto de un modo supremo y excelentísimo” (pp. 105 y 167). Expresado de
otra manera (cf. pp. 173-174): ¿Cómo Dios podría haberse quedado encerra-
do en sí mismo y no difundirse y comunicarse? Quien es excelente, y Dios
es la Excelencia Absoluta y Suprema, incluye a todos consigo; lo contrario a
la voluntad de dominio que desea aplastar e imponerse. Y esta verdad debe
quedar clarísima para los que se inician en el camino: deseo de dominio y
deseo de amar de verdad no se mezclan, son incompatibles, se excluyen entre
sí como el agua y el aceite.
En este sentido, cuidado con los desvíos que pueden ser hartos. Dios no
puede nacer cuando se vive en lo accidental o supercial. Tauler motiva a
evitar dichas actitudes, pero no en un sentido meramente ascético sino para
cumplir nuestro más profundo deseo: regresar “al fondo de la Divinidad, de
donde ha salido y donde existía antes de ser creada” (Bara y De Cos, 2017,
p. 127). Vaciar primero para que, después, Dios pueda ser alumbrado desde
lo más hondo en el alma. En una sentida oración, ruega: “Que todos, con la
ayuda de Dios todopoderoso, seamos capaces de crear dentro de nosotros un
espacio de quietud para este nacimiento” (p. 181).
En tercer lugar, la contemplación trinitaria, un conocimiento perdido en
el Occidente actual. Se entiende que así sea debido al materialismo reinante,
idiosincrasia que excluye lo espiritual como esencial en el desarrollo de la
plenitud humana. Es curioso, no obstante que, desde san Pablo, el cristianis-
mo haya sido una religión que se fundamenta en la experiencia, en el íntimo
saber experiencial de la inhabitación divina.
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Dios en ti
Para el maestro renano la contemplación es esencial. Dice que, si contem-
pláramos la Trinidad del Amor, quedaríamos anitos al vivenciar el conoci-
miento relacional que tiene el Padre del Hijo y el Hijo del Padre (Bara y De
Cos, 2017, pp. 41, 106, 139 y 143). Dicho conocer se debe al “amor inefable,
que es el Espíritu Santo; y cómo este uye y reuye hacia dentro con indes-
criptible complacencia y deleite de sí mismo” (p. 139). Conoce quien ama, es
imposible conocer sin amar.
Maestro Eckhart
El Maestro Eckhart fue un intelectual destacado. Ejerció cargos acadé-
micos y administrativos en la Orden de Predicadores. A su vez, predicó y
acompañó la vida espiritual de monjas y beguinas. Pese a haber sido acusado
por herejía, se le conoce como el místico de entre los místicos, quizá por la
profunda sabiduría e introspección personal que empapan sus escritos.
El pensamiento de Eckhart se erige sobre la base de un neoplatonismo
cristianizado y un estilo propio. Es sabido que la losofía medieval incorpora
la losofía griega socrática-platónica y el neoplatonismo que había surgido a
partir del siglo III d. C., teniendo a Dionisio el Areopagita como uno de sus
representantes. Sin embargo, Eckhart no solo fue un intelectual docto; fue,
asimismo, un sabio, un amante genuino de la Eterna Sabiduría.
Es decir, allí donde la autoridad de Aristóteles no resultaba idónea para
explicar lo acontecido, el Maestro incursiona en maneras creativas para trans-
mitir sus vivencias. En este sentido, se percibe en Eckhart un análisis medi-
tado sobre la inhabitación trinitaria, para cuya comunicación no se intimida
en emplear paradojas, símbolos, metáforas y expresiones provocativas (Bara
y De Cos, 2017, p. 29). Al Maestro lo que más le importa es la expansión en
el Amor; todo lo demás es relativo y, por tanto, otorga valor provisional o
contradictorio a las aproximaciones conceptuales.
Asimismo, se deben considerar cuatro dinámicas centrales para com-
prender a este místico: Dios, como origen y meta de todo lo creado; el ser
humano y su retorno hacia Dios; el desasimiento; y el nacimiento de Dios en
el alma (Bara y De Cos, 2017, pp. 30-40). Aunque por motivos de claridad
expositiva resulte útil presentarlas por separado, estas realidades interiores
se entrelazan y remiten entre sí. Sucede lo mismo en Susón y Tauler. No hay
una delimitación inobjetable o una frontera rígida. Son dinámicas complejas,
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pero a la vez simples. Pareciera que precisaran técnicas especícas pero, en
realidad, no hay ninguna. Sin duda, interpelan. Y como los místicos escriben
sobre lo que ellos mismos han vivenciado, es probable que el Maestro las
comunicara con el n de ponerlas al servicio espiritual de las almas a las que
acompañaba (y sigue acompañando).
Primero, Dios es el “Uno, el Ser Supremo, el Bien desbordante. No “se
ha de imaginar erróneamente —arma Eckhart— que Dios haya proyec-
tado o creado las criaturas fuera de sí mismo” (Bara y De Cos, 2017, p.
30). Dios está en todo y también es nada, en la medida en que es superior
a todo lo que es. Eckhart utiliza la palabra grunt para referirse al Ser in-
diviso que se da a sí mismo en el ser de cada criatura. Grunt se traduce
como “fondo, “lo más profundo, “abismo, “fundamento, “base, “origen,
causa” (pp. 31-32). Entonces, el “fondo de Dios” es lo más íntimo, pro-
fundo y desconocido del alma.
El deseo de Dios es el anhelo humano fundamental, seamos o no cons-
cientes de ello. Y, aunque el signicado y ejercicio de la libertad sea un
terreno complejo, cumple un papel crucial en el plan divino. Somos libres
de aceptar el llamado (o no), porque Dios es Amor y el Amor nunca se
impone. En este sentido, la Conversación de discernimiento 4 expone el jus-
to negocio de entregarlo todo a Dios, incluso el próximo respiro1. Hacer
sin saber ser, ¿sería, acaso, posible? Primero, ser, y después, obrar o hacer.
¿Cómo ser, cuando lo único que sabemos es hacer? El inicio podría ser to-
mar conciencia de que la vida es un regalo y, si Dios nos invita a la unión,
es de justicia (negocio justo) corresponder dicha invitación con todas nues-
tras fuerzas y todo nuestro empeño.
Segundo, el ser humano y su retorno hacia Dios. El hombre es “hacia el
exterior” o “hacia el interior”. El primero es aquel instalado en lo material,
supercial, en modelos cientíco-técnicos. En cambio, para ser “hacia el in-
terior” es necesario “dejarse a sí mismo” o “percibirse a sí mismo” (Bara y De
Cos, 2017, pp. 49 y 50), lo cual equivale a reconsiderar la “importancia” de
riquezas, honores, privilegios, glorias vanas. Entonces, el hombre receptivo
orientado hacia el interior se puede abrir al misterio, la inmanencia y la tras-
cendencia operantes en él.
1
Conversación de discernimiento 4: De la utilidad del desprendimiento que se ha de practicar
interior y exteriormente.
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Dios en ti
¡Cuidado con las ilusiones! Es un consejo de garantía, sin riesgo alguno,
en la Conversación de discernimiento 3.2 Va en la misma dirección el sermón
69 cuando proclama: “Y si no progresamos de tal manera que todas las cosas
las sintamos dentro de nosotros pequeñas y como nada, no podremos en
modo alguno reconocer y ver a Dios con nuestro intelecto” (Bara y De Cos,
2017, p. 74). También el sermón 101 declama que solo Dios es la felicidad
plena y el n último de la existencia. “Pues la plenitud en esta vida consiste en
la posesión plena de todas las virtudes y tiene como consecuencia la plenitud
en la otra vida” (p. 88).
Tercero, el desasimiento. Vaciamiento, desprendimiento, desalojo o aban-
dono (abegescheidenheit), se entiende como la remoción de todo aquello que
nos separa de Dios. En el sermón 1, Eckhart predica sobre la acción de desalo-
jar el templo o vaciar el templo vivo interior. “Cuando el templo del alma es
vaciado […] ninguna criatura puede deslumbrarlo sino solo el Dios increa-
do” (Bara y De Cos, 2017, p. 62).
Desalojar el templo es otra expresión del verbo griego kenosein, cuyo sig-
nicado es dejar ir, vaciar. En este sentido, lo esencial no es huir del mundo
sino la disposición o actitud interior de abegescheidenheit (Eckhart) o gelas-
senheit (Tauler y Susón). ¿Qué nos podría separar de Dios cuando es lo más
íntimo que nos inhabita? Estar repletos de nosotros mismos. Cristo calla
cuando hay huéspedes extraños en casa; una vez retirados, recién puede nu-
trir con Amor Fontal.
Es también aleccionadora la Conversación de discernimiento 6 cuando re-
exiona sobre un “Dios real, presente y amado” (y no, un “Dios pensado”).3
Un alma así acostumbra a “su corazón a tenerle siempre presente en su in-
terior, en su intención y en su amor” (Bara y De Cos, 2017, p. 53). La dispo-
sición orientada hacia el interior es más importante que el lugar exterior, ya
sea una celda o una iglesia, en medio del gentío o la agitación. Es, de verdad,
admirable la ecuanimidad de ánimo propio de algunas personas que, ante
cualquier situación, “ninguna intranquilidad le puede perturbar” (p. 56).
Por último, el “nacimiento del Verbo” o el “nacimiento de Dios en el fon-
do del alma. Esta metáfora alude a la relación viva, sucediendo cada ins-
tante, del alma con el Dios-Trinidad que la inhabita. El Padre que genera al
2
Conversación de discernimiento 3: De la gente apegada, que sigue llena de voluntad propia.
3 Conversación de discernimiento 6: Del desasimiento y de la posesión de Dios.
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Hijo, el Hijo que habla del Padre y el Espíritu Santo uyendo en ellos a través
del Amor: “Cristo Jesús […] era libre y desprendido, y por esta causa recibía
siempre de su Padre celestial un nacimiento nuevo […] en un eterno presen-
te” (Bara y De Cos, 2017, p. 61).
Es posible dejar a Dios ser Dios, dar a luz a Dios porque somos ens capax
dei. Cuando escuchamos al hondón del alma, ese lugar preñado de silencio,
sosiego, paz y eternidad, recibimos al Padre pronunciando su Palabra y en-
gendrando al Hijo a través de Amor. Esto acontece en los seres al “permane-
cer en silencio, y dejar que Dios actúe y hable” (Bara y De Cos, 2017, p. 89).
El alumbramiento sucede en el fondo, en la esencia, en lo más recóndito, es
decir, “en lo más puro, lo más noble y lo más sutil que el alma puede ofrecer”
(p. 83). No hay mérito personal alguno, solo gracia divina.
Comprehendido desde el panenteísmo, es un regalo inmerecido el hecho
de que Dios esté en todo, pero no sea todo. Dios está en la persona, en una
piedra, y también en un ángel, un ser perfecto que se sigue perfeccionando en
el misterio innito de Dios. Lo Absoluto no es distante o lejano, ajeno a lo que
acontece en lo cotidiano, todo lo contrario: es la presencia en cada latido del
corazón. “Sé de Dios” en mí, en ti, asegura el Maestro Eckhart en el sermón
68 (Bara y De Cos, 2017, p. 67)4. Somos seres humanos nitos y limitados
sostenidos por lo Innito. Quien sabe de Dios en sí, lo reconoce y honra en
los demás. Los seres que se han vaciado de sí mismos y se mantienen rmes
en el deseo de Dios, seres así, son una bendición para el mundo. A través de
ellos Dios puede ser Dios en “todo bien, toda verdad y todo ser” (p. 91).
Comentarios nales
La mística renana medieval es constitutiva de una riqueza indiscutible
al ser el resultado de una combinación única de disciplina estructural e in-
trospección espiritual. Agudeza intelectual y contemplativa hacen de las en-
señanzas de Eckhart, Tauler y Susón compañeras de camino para toda alma
enamorada, trovadora y sedienta de Dios. Tanto ayer como hoy, en la recep-
tividad del hombre interior sigue aconteciendo la constante acción del Dios
creador de mundos y transformador de vidas.
4
El sermón 68 emplea “saber”, verbo distinto a creer o pensar, en referencia a saber el Reino de
Dios en nosotros, sabernos habitados por la Trinidad.
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Dios en ti
Las alusiones tan vívidas de los místicos medievales al vaciamiento, la li-
bertad interior, el nacimiento de Dios en el fondo del alma son metáforas
que interpelan en distintos niveles. Descentran, confrontan, remecen, inco-
modan, nos colocan fuera de nuestras zonas de confort para “ver” de otras
maneras, para quitarnos las sandalias más a menudo. Un auténtico amor a la
sabiduría movía a estos maestros y sus cuerpos fueron receptáculos de proce-
sos profundos donde quedaron en cenizas todas las imágenes falsas de Dios,
de ellos mismos y del prójimo.
Es importante concluir esta exposición señalando que en los tres expo-
nentes dominicos destacan el contraste y las paradojas: cerca-lejos, interior-
fuera, íntimo-extranjero, estrecho-ancho, abismo-cumbre. Por cierto, ese
rapto a las profundidades tuvo correlato con las situaciones delicadas e in-
ciertas que vivieron. Pero, si el misterio sostiene en los momentos favorables,
lo hace igual y totalmente cuando el horizonte muestra posibilidades insos-
pechadas: destierros, problemas con las autoridades y, en el caso de Eckhart,
hasta una acusación por herejía. Sobre este último, lo más probable es que la
imputación se debiera a una mala interpretación o un análisis supercial por
parte de los acusadores. En la actualidad, no hay duda de que sus enseñanzas
son conables.
Referencias
Bara, S. y De Cos, J. (Eds.). (2017). Dios en ti. Eckhart, Tauler y Susón a
través de sus textos. San Esteban.
Cirlot, V. y Garí, B. (2008). La mirada interior. Escritoras místicas y visiona-
rias en la Edad Media. Siruela.
Haas, A. (2002). Maestro Eckhart, gura normativa para la vida espiritual.
Herder.
Maestro Eckkart. (2014). El fruto de la nada y otros escritos (A. Vega Esque-
rra, trad.). Siruela.
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